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León se rinde a la reina Urraca: de presunta expoliadora a protectora de las artes

Una exposición reúne piezas de los mejores museos del mundo para rehabilitar la memoria de la primera soberana europea en el 900 aniversario de su muerte

Detalle de la pintura 'Doña Urraca', de Carlos Múgica y Pérez (1857).Museo Nacional del Prado
José María Sadia

Libros, exposiciones, congresos, audiovisuales, programas de podcast y hasta una ópera. La ciudad de León —capital del antiguo Reino— vive por estas fechas un nuevo fervor por Urraca (1080-1126), la primera mujer europea que reinó por derecho propio (no fue ni consorte ni regente), ante el inminente aniversario de su muerte, del que este domingo se cumplen 900 años. Para rizar el rizo, en la misma fecha en la que se celebra el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo. ¿Simple anécdota o algo más?

“Urraca fue, desde luego, una mujer muy trabajadora; de hecho, donde radica el interés de su figura histórica no fue solo en el hecho de llegar a ser reina, sino en el enorme esfuerzo de mantener su reinado hasta la muerte”, reflexiona Gerardo Boto, comisario principal de la exposición Reina ella. Urraca I de León, que abre sus puertas este viernes en el Museo de León, en el evento central de este año de conmemoraciones. Una ambiciosa propuesta cultural que habla de Urraca y también del Reino de León como foco de creación artística internacional en el primer cuarto del siglo XII. Y lo hace a través de medio centenar de piezas que proceden de templos, instituciones y museos nacionales, como el Arqueológico o el Prado, e internacionales, tal que el Louvre de París, el Metropolitan de Nueva York o el Art Institute de Chicago.

Redefinir y rehabilitar la memoria de Urraca I de León frente a las “ficciones históricas” que la persiguen desde antiguo es uno de los grandes objetivos de la muestra que organiza el Ayuntamiento de León, con la coordinación de Acción Cultural Española. Pero ¿a qué ficciones se refieren los responsables? La principal, su presumible carácter libertino, su desordenada vida extramatrimonial. Igual que Urraca, “su padre, su hijo y sus nietos tuvieron amantes y muchísimos hijos adúlteros porque hasta en eso se comportaba como un rey, aunque parece que el pecado solo reside en ella”, compara el historiador del arte Gerardo Boto (Universidad de Girona), que ha compartido tres años de preparativos con su colega José Alberto Moráis (Universidad de León), al frente de la organización de Reina ella. Otro de esos equívocos es la supuesta intrascendencia de su reinado, como si únicamente hubiera sido un mero periodo de transición, un interregno entre su padre, Alfonso VI, y su hijo, Alfonso VII. Sin embargo, las abundantes fuentes de la época —defienden los comisarios— apuntan exactamente lo contrario: “Se preocupaba por buscar las coyunturas más favorables para mantener su gobierno”.

En todo caso, lo que realmente ha motivado la exposición es el perfil cultural de la primera soberana europea. Y también aquí se ha colado otra leyenda. “Durante un tiempo se formula una imagen de Urraca como una expoliadora, como una auténtica destructora del patrimonio que existía en su reino”, apunta el profesor Boto. En cambio, cuando son los documentos, los edificios o las propias piezas artísticas quienes hablan, la protagonista del relato abandona el papel de villana. A la reina leonesa se le atribuye, por ejemplo, la ampliación de la iglesia de San Isidoro —vinculada a la familia regia a través de su excelso Panteón de los Reyes— o la promoción del templo del Santo Sepulcro, también en la ciudad de León, en plena encrucijada del Camino de Santiago. “Es una mujer que impulsa las artes directamente, pero que también estimula en su entorno obras relevantes y personajes culturalmente dinámicos”, describe Boto. Conviene recordar que durante los siglos XI y XII —el tiempo histórico de Urraca y el de la explosión del arte románico— en el Reino de León “se produjo una concentración de talento creativo de origen local e internacional que convirtieron este territorio en un gran centro artístico”, detalla.

Ahora bien, ¿cómo dibujar el paisaje artístico del León de primer cuarto del siglo XII? Los responsables de Reina ella han seleccionado medio centenar largo de pinturas, esculturas, marfiles, manuscritos, textiles o monedas por su importancia estética o histórica, pero también por su “elocuencia”, es decir, por la capacidad de describir a la protagonista. El 900 aniversario de Urraca I de León les ha dado, igualmente, la oportunidad de traer de vuelta unos cuantos testimonios leoneses dispersos por todo el planeta, que en su día hicieron las maletas rumbo a museos europeos o americanos. Como el extraordinario Relieve de epifanía, una pieza delicadamente tallada en hueso de ballena que viene del Victoria & Albert Museum de Londres, al que en breve se unirá una placa de marfil con escenas bíblicas fabricada en los talleres auspiciados por la reina leonesa, ejemplar que actualmente pertenece al Metropolitan Museum de Nueva York. O la escultura León románico que viaja desde el Louvre parisino. Todas estas obras simbolizan el juego de conceptos que buscaban los comisarios, “concentración de origen y dispersión de destino”.

En el Museo de León también se citan hasta el próximo 7 de junio piezas geográficamente más cercanas. Como el Diurnal de Fernando I y Sancha, un códice ilustrado reflejo del patrocinio de trabajos manuscritos en el Reino de León, que se ausenta estos meses de la biblioteca de la Universidad de Santiago de Compostela. O los diferentes retratos pictóricos que se reúnen en “un inédito salón de reinas españolas”, avanza, como circunstancia insólita, Gerardo Boto. Es decir, una sala en la que el visitante le pondrá rostro al conjunto de las soberanas españolas con testimonios como la “bellísima pintura” —destacan los organizadores— de la reina Juana I de Castilla, que el Museo de Escultura de Valladolid ha prestado para la ocasión. O el óleo del pintor Carlos Múgica y Pérez que protagoniza la propia Urraca, procedente del Museo del Prado. “Se trata de una secuencia histórica que, por primera vez, se muestra aquí completa, puesto que incluso en la galería de la Sala de los Reyes del Alcázar de Segovia había ausencias notables”, subraya el profesor de Historia del arte Gerardo Boto. “Sabemos que hay algunas gobernantes femeninas de extraordinaria importancia, como Isabel I de Castilla o Isabel II, pero ellas no fueron las únicas”, precisa.

Ni tampoco las primeras. Ese hito histórico únicamente corresponde en España y en Europa a esa Urraca que vuelve a reinar estos meses en León sin los prejuicios ni las imposiciones que le tocó vivir en su tiempo. “Hemos construido un perfil muy diferente del personaje”, señalan los comisarios, que han intentado no caer en la idealización. “Es una figura compleja, no exenta de contradicciones; intentamos poner de manifiesto el valor de su herencia para nuestro presente, en el que había quedado demasiado eclipsada”, opina Gerardo Boto. La expresión “querer fue su poder”, confiesa el comisario, ha inspirado y guiado, de alguna manera, el montaje de Reina ella. Un leitmotiv quizá también sugerente a las puertas de este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en el que se cumplen 900 años de la muerte de la primera soberana europea.

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