Iberoamérica cierra filas en Málaga con la agenda verde internacional pese a la ola ultra
16 países impulsan una declaración ministerial de apoyo a los grandes pactos y el multilateralismo ambiental. Argentina, aunque respalda el texto, introduce sus reparos a las políticas de género y desarrollo sostenible


Los representantes de 16 países miembros de la Secretaría General Iberoamericana, reunidos en una conferencia sobre clima y medio ambiente que se celebra en la ciudad española de Málaga, han cerrado filas este miércoles con la agenda verde internacional y el desarrollo de los grandes tratados medioambientales. Por un lado, los Gobiernos han aprobado la denominada Agenda Medioambiental Iberoamericana, un documento que contiene una batería de propuestas que buscan aumentar la colaboración entre estos países en asuntos como las alertas tempranas ante desastres naturales, eventos que en muchas ocasiones el cambio climático está haciendo que sean más duros y frecuentes. Por otro, está previsto que adopten una declaración política de apoyo a los tratados ambientales más importantes en un momento de fuerte presión sobre este tipo de políticas.
Entre los países asistentes a esta cita —la denominada XIII Conferencia Iberoamericana de ministras y ministros de Medio Ambiente y Clima— están Brasil, Colombia, Chile y Argentina. Aunque solo cuatro de los participantes han contado presencialmente con ministros en este encuentro: además de España, la anfitriona, han acudido los ministros de Portugal, Andorra y Uruguay. La de México ha intervenido por videoconferencia en algunas de las sesiones.
Los acuerdos se han adoptado con el consenso de todos los asistentes, aunque Argentina ha mostrado su desacuerdo —“disociación”, en términos diplomáticos— con los puntos de ambos documentos en los que se hacen referencias a la igualdad de género, los pueblos indígenas y los objetivos de desarrollo sostenible.
La agenda iberoamericana, adoptada en el arranque de la cita, tiene un carácter más técnico. Mientras que la declaración de cierre, que se aprobará esta tarde, es la que tiene una mayor carga política. Ahí figura, según el texto al que ha accedido EL PAÍS, un apoyo directo a los grandes pactos internacionales firmados en la última década en el seno de la ONU, como el Acuerdo de París contra el calentamiento global, el tratado de alta mar y el pacto de Montreal de protección de la biodiversidad.
Todos estos tratados, y el sistema mismo de Naciones Unidas, están bajo el fuego de la ola ultraderechista internacional, especialmente con los ataques liderados por la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump. Pero en la declaración que cerrará la cita, los países iberoamericanos presentes reafirman su “compromiso” con “la protección del medio ambiente”, “la lucha contra el cambio climático” y “el fortalecimiento del multilateralismo medioambiental”, entre otros elementos, además de la carta de las Naciones Unidas. También se hacen menciones directas a la ciencia climática y los datos que muestran un calentamiento global acelerado, alejándose de cualquier negacionismo.
Como está ocurriendo en la mayoría de cumbres y conferencias ligadas a la diplomacia ambiental, cerrar los acuerdos y declaraciones políticas entre los países está suponiendo en ocasiones verdaderas batallas por la actitud de algunas naciones. Aunque el documento de la Agenda Medioambiental Iberoamericana se venía trabajando desde hacía tres años, en el último momento el representante de Argentina, gobernada por el ultra Javier Milei, ha pedido que se incluyan explícitamente los reparos de este país a las políticas de género, los objetivos de desarrollo sostenible y los pueblos indígenas.
En varias citas internacionales, como la última cumbre del clima de Belém o la negociación en Nairobi del resumen político de la última gran evaluación del medio ambiente global de la ONU, Argentina ha pedido que se incluya una nota al pie en la que deje clara su “disociación” de esos puntos, donde saca a relucir algunos de los demonios de la ideología más ultra. Como ha explicado a este diario el representante de este país, Pablo Virasoro, ministro consejero de la Embajada de Argentina en España, su Gobierno ha pedido que se incluya esa salvedad tanto en la agenda como en la declaración política que cerrará la conferencia de Málaga.
Ese texto, que en cualquier caso está previsto que salga adelante, aboga, en concreto, por “promover la igualdad de género y mejorar la participación de las mujeres y las niñas, los jóvenes, las personas mayores, las personas con discapacidad, los pueblos indígenas, las comunidades locales y las personas afrodescendientes en la conservación, la restauración y el uso sostenible del medio ambiente”.
Fuentes de la delegación española, que ha dirigido el último tramo de las negociaciones, resaltan que, en todo caso, tanto la agenda como la declaración saldrán con el consenso de los asistentes.
“El multilateralismo funciona”, ha resaltado en la apertura de la conferencia la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica de España, Sara Aagesen. “A diferencia de otras voces”, ha añadido, “seguimos apostando por la agenda medioambiental”. La vicepresidenta española ha incidido en que los documentos que salen de Málaga deben “contribuir” al cumplimiento “de los compromisos internacionales”, en referencia a los tratados cerrados en el seno de la ONU, que han estado en el centro de esta reunión.
Por su parte, el máximo responsable de la Secretaría General Iberoamericana, el chileno Andrés Allamand, ha abogado por impulsar que este bloque de países con tantos lazos intente cerrar “posiciones comunes” para tratar de “influir” en las negociaciones medioambientales internacionales. “Posiciones comunes iberoamericanas”, ha resumido. Y entre los asuntos en los que ha sostenido que es importante que se forje esa alianza está la conferencia sobre la transición para dejar atrás los combustibles fósiles que se celebrará a finales de abril en la ciudad colombiana de Santa Marta. En la declaración final de este encuentro de Málaga se menciona esta cita, pero sin mostrar una posición conjunta de apoyo. Además, una de las sesiones a puerta cerrada en Málaga ha estado dedicada a la cumbre de Santa Marta. En representación de Colombia, que impulsa esa iniciativa junto a Países Bajos, ha acudido a la ciudad andaluza Dary Carmona, viceministra de Ordenamiento Territorial.
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