Así se expande la ‘Vespa orientalis’, otro avispón invasor que acaba con las abejas en Andalucía
La especie, que se detectó en Algeciras en 2018, ya está en siete provincias y ha acabado con unas 10.000 colmenas en la última campaña


La avispa se aproxima a la colmena. Es rojiza, con bandas amarillas en el abdomen, y un tamaño que duplica al de las abejas melíferas, que apenas tienen posibilidad de escapar. Atrapa a una sin gran esfuerzo para alimentar a sus larvas con proteínas. Se trata de un ejemplar de Vespa orientalis, especie invasora que llegó a Andalucía en 2018 y que en la actualidad se ha detectado en gran parte de la comunidad autónoma, sobre todo en entornos urbanos y periurbanos costeros, indica una investigación de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), publicada en la revista científica Biological Invasions.
La Vespa orientalis es una de las tres especies de avispas no nativas establecidas en España. La primera en asentarse y la más extendida es la avispa asiática (Vespa velutina), detectada en Francia en 2005 y que ha colonizado el norte de España tras cruzar los Pirineos. La tercera, la Vespa bicolor, llegó a Málaga en 2013, y su presencia sigue siendo limitada. También se localizó un ejemplar de su Vespa soror en Asturias —el primer registro en Europa—, pero no hay evidencias de que se haya establecido.
Dado que estas avispas se alimentan de crías de otros insectos y cazan polinizadores nativos, su impacto podría terminar debilitando las comunidades de especies esenciales para nuestros ecosistemas, advierten los investigadores. Y añaden que “aunque no representan un riesgo significativo para la población, pueden producirse picaduras puntuales”. El problema, en estos casos, se complica si la persona es alérgica o se producen múltiples picaduras.
A estos daños hay que añadir la repercusión económica por los estragos que causan en las explotaciones apícolas. La avispa oriental “dejó entre 8.000 y 10.000 colmenas muertas en Cádiz y el sur de Sevilla en la última campaña”, señala Antonio Vázquez, apicultor y responsable del área de COAG, una de las principales organizaciones agrarias. Cada vespa oriental devora una media de 33 abejas melíferas al día, estiman en COAG.
El avispón oriental, originario del suroeste y centro de Asia, el noroeste de África y regiones del sur y este de Europa, apareció por primera vez en Valencia en 2013, donde logró reproducirse, aunque su presencia ha quedado limitada a la ciudad, al menos de momento. Cinco años más tarde llegó a Algeciras (Cádiz) probablemente a través del transporte marítimo. Allí encontró un entorno ideal: clima favorable, abundancia de colmenas, gran presencia de insectos y playas con restos de fauna marina que también forma parte de su dieta. A pesar del peligro que suponía, no fue incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras hasta mayo de 2025.
El descubrimiento de un ejemplar en el Parque Nacional de Doñana hizo saltar las alarmas por los posibles daños que podría causar en el espacio protegido si se extendiera. El hallazgo llevó a Jairo Robla, investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y uno de los autores del estudio, a recopilar datos sobre la presencia de esta especie invasora. “Fue una observación puntual en un área de descanso de personal del parque, por lo que pudo entrar en un vehículo de algún trabajador, y aunque no hay constancia de que se haya establecido aquí, está claro que puede hacerlo, así que decidimos investigar por dónde andaba”, explica.
El resultado les sorprendió. Detectaron nuevas apariciones en las provincias de Almería, Córdoba, Granada, Huelva y Sevilla y un registro aislado más al norte, en Toledo. En Cádiz y Málaga el número de observaciones aumentó notablemente en dos años, entre 2022 y 2024. Lo que implica “la invasión de las zonas bajas y áreas costeras”, explicita la investigación Los investigadores obtuvieron un total de 695 registros en la Península Ibérica, ninguno en Portugal, hasta finales de 2024. “Serán muchos más en la actualidad”, advierte Robla.
La bicolor, el otro avispón que cría en Andalucía, solo contaba con nueve registros en la España continental, que la investigación del CSIC ha elevado a 48. La especie se detectó en Málaga hace 17 años, donde se ha seguido expandiendo lentamente, y solo se ha descubierto fuera en una ocasión en Granada.
Destrucción de nidos
El desastre en la expansión de la oriental “podría haberse evitado si, cuando se localizó la especie en Algeciras, las administraciones hubieran actuado con mayor rapidez. Pero, tras un año y con varios nidos establecidos, la situación se convierte en imparable”, sostiene Leopoldo Castro, investigador especializado en distintos tipos de himenópteros. “Lo único que se puede hacer es destruir el mayor número posible de nidos, ya que las trampas tienen un impacto mínimo y aquí no se están utilizando tantas como en Galicia [en referencia a la avispa asiática]”, concluye.
Su capacidad de adaptación se extiende a la alimentación. Además de depredar sobre otras avispas y abejas de la miel, se ha observado a los adultos alimentarse de restos de aves —gorriones, palomas—, pequeños mamíferos como ratas, reptiles —lagartijas y serpientes—, peces, escarabajos y camarones. Tampoco rechazan los alimentos de origen humano y visitan con frecuencia los viñedos para consumir uvas maduras, puntualiza el estudio.
Su presencia aumenta desde los meses de mayo y junio con picos entre agosto y octubre y comienzan a disminuir hacia el invierno. y anidan tanto en estructuras construidas por el ser humano como en huecos de árboles o en cavidades subterráneas.
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