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Los astronautas de Artemis 2 se preparan para hacer historia: serán los primeros en contemplar zonas enteras de la Luna

El punto álgido del viaje se aproxima con la llegada a la esfera de influencia del satélite

01:21
"Hoy estamos más cerca de la Luna que de la Tierra": el nuevo mensaje de la tripulación de Artemis 2
Los especialistas Christina Koch, a la izquierda, y Jeremy Hansen, dentro de la cápsula Orion, camino de la Luna.Foto: NASA

Este domingo, los cuatro astronautas de la misión Artemis 2, que se dirigen a la Luna por primera vez en más de medio siglo, van a levantarse más tarde que muchos terrícolas. El centro de control de la agencia espacial estadounidense NASA tiene previsto despertarles a las 11:50 de la mañana, casi las seis de la tarde en España. Los días en el espacio llevan un ritmo muy diferente al terrestre, y una de las prioridades de la agencia es que sus astronautas descansen lo máximo posible para lo que se les viene encima. El lunes llega el clímax de la misión, con la llegada a la Luna y el comienzo del sobrevuelo de su cara oculta. La primera vez que sucedió algo así fue en los tiempos del Apolo 8, hace ahora 58 años. Es posible que los cuatro de la Artemis 2 puedan observar partes del satélite que nunca nadie ha contemplado antes.

Las últimas horas han sido bastante tranquilas dentro de la nave Orion, que cruza el espacio a más de 4.000 kilómetros por hora en completo silencio. Las imágenes en directo mostraban al piloto Victor Glover flotando en ingravidez mientras sorbía la pajita de un paquete plateado de alimento. Mientras, la especialista de la misión Christina Koch hablaba con el centro de control de la misión en Houston, Texas. El asunto: dónde meter unas bolsas de basura llenas de productos ya usados. Es algo que podría parecerse a la rutina, si no hablásemos de un viaje histórico de 10 días en los que estos dos astronautas, junto al comandante Reid Wiseman y el especialista Jeremy Hansen, van a hacer un viaje de ida y vuelta al satélite sin aterrizar. Será el primer paso de un programa que prevé aterrizar en el satélite en 2028, y fundar colonias permanentes dentro de apenas siete años.

Unas horas antes de esta escena, la situación era mucho más comprometida. La nave Orion encendió sus motores durante casi seis minutos en una maniobra de máxima importancia. Esa ignición aceleró la nave para colocarla ya en la llamada órbita translunar, una línea directa hacia la Luna que dejaba atrás nuestro planeta. Hasta entonces y desde el despegue, los tripulantes habían tenido mucho más trabajo y poco tiempo para el descanso.

La nave ha recorrido ya la mitad de la distancia a la Luna, según ha informado la NASA este sábado. En ese momento, el satélite visto desde la Orion era bastante más pequeño que una lenteja. Dentro de unas horas, en la tarde del lunes, hora del este de Estados Unidos, los viajeros habrán llegado a su destino temporal, y el satélite se verá ya tan grande como un balón de baloncesto sostenido con el brazo estirado. Habrá llegado el momento más memorable de la misión, y para entonces cada uno de los tripulantes de la Artemis 2 se preparará para que sus ojos sean los primeros en ver montañas, cráteres y otros accidentes geográficos que nunca antes hayan contemplado otros ojos.

Estos días, hay periodistas que preguntan algo escépticos en las ruedas de prensa en centro de control de la misión: ¿Qué va a aportar realmente Artemis 2 en comparación con la Apolo 8? Los tres tripulantes de aquel viaje sobrevolaron el satélite a una altura de apenas 120 kilómetros, mucho más cerca que los astronautas de la Artemis 2, e hicieron hasta 10 órbitas completas. Si todo va bien, los astronautas de Artemis 2 circunnavegarán la cara oculta a unos 4.000 kilómetros de altura. Eso que parece una desventaja puede ser en realidad la clave de su éxito. Primero, porque podrán ver el satélite entero, de polo a polo. Y esto quiere decir que probablemente vean la inmensa cuenca Aitken del polo sur, donde se encuentra el cráter Shackleton. Es aquí, en una zona del satélite muy hostil donde abundan las zonas de sombra perpetua, donde en apenas dos años aterrizará la misión Artemis 4, cuyos tripulantes comenzarán la colonización del satélite.

La gran distancia de sobrevuelo permitirá a los astronautas de la Artemis 2 contemplar zonas que no pudieron ver los miembros de la Apolo 8, bien porque simplemente estaban en oscuridad o porque su cercanía al satélite no les permitía observarlas. Los ojos humanos pueden distinguir accidentes sobre el terreno de forma mucho más rápida que haciendo fotos, incluso con teleobjetivo, destaca la NASA.

Uno de los objetivos declarados es el imponente Mare Orientale, un enorme cráter de impacto que apenas es visible desde la Tierra, pues se encuentra justo en el límite de la cara oculta. Es la enorme cicatriz que dejó un meteorito de unos 100 kilómetros de diámetro que reventó contra la Luna hace ahora 3.800 millones de años. En nuestro satélite, un cuerpo sin atmósfera ni geología activa, las montañas son básicamente los bordes de los cráteres —hay millones—; y en este mar oriental, con sus tres anillos concéntricos, están algunos de los más altos. Ninguna de las misiones Apolo pudo contemplar esta zona.

Los astronautas también podrían observar destellos de luz de meteoritos impactando la superficie, o polvo flotando sobre el borde lunar, un fenómeno poco conocido que los científicos intentan comprender.

Un equipo de científicos expertos en formación de cráteres de impacto, vulcanismo, tectonismo y hielo lunar proporcionará análisis de datos en tiempo real y orientación a la tripulación de Artemis 2 en el espacio. Durante la misión, el equipo de ciencia lunar estará ubicado en la Sala de Evaluación Científica del centro de control de misiones en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston.

Los astronautas de la Artemis 2 llevan meses preparándose para las seis horas aproximadamente que tienen para observaciones científicas en las que usarán cámaras fotográficas para retratar la superficie. También van preparados para simplemente mirar y describir en palabras lo que ven y qué les parece.

El piloto Glover, que será el primer negro en ir a la Luna, ha dicho que va a retratar a sus compañeros mientras observan la Luna para inmortalizar sus reacciones, ha explicado a The New York Times. Por su parte, Koch, la primera mujer que visita el satélite, ha explicado a ese medio que se tomará un momento para identificar claramente qué sentimientos la embargan; probablemente no haya ira ni envidia, pero sí asombro y unidad. Cuando la nave emerja por el lado contrario de la Luna y todo este material llegue a la Tierra, podrá aportar un mensaje conciliador que el Gobierno de Estados Unidos, sumido en una impopular guerra en Irán, necesita desesperadamente.

Pero en esos momentos en los que los astronautas crucen hacia la cara oculta, se quedarán absolutamente solos. Las comunicaciones con la Tierra quedarán interrumpidas durante unos 40 minutos, pues el satélite se interpondrá entre ellos y las enormes antenas parabólicas de las estaciones de la NASA en tierra.

La agencia espacial estadounidense ha confirmado también que los tripulantes de la nave Orion llegarán a estar a 406.772 kilómetros de la Tierra, lo que los convertirá en los humanos que más lejos han viajado en el espacio. Son más de 6.000 kilómetros por encima del anterior récord, marcado sin pretenderlo por los astronautas de la misión Apolo 13, en 1970, por una avería que estuvo a punto de costarles la vida. Afortunadamente, lo que más se recuerda de aquella misión es una sola frase: “Houston, hemos tenido un problema”.

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