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Teresa Nieves-Chinchilla, directora de meteorología espacial de la NASA: “El principal riesgo para los astronautas es la radiación”

La física española es la responsable de la oficina Análisis Meteorológico de la Luna a Marte, que predice tormentas solares

Teresa Nieves-Chinchilla. John Kraus (NASA) ((NASA/John Kraus))

Desde que salieron al espacio, los cuatro astronautas de la misión Artemis 2 están en un entorno donde la climatología terrestre ya no tiene ninguna importancia. Los cuatro tripulantes viven ahora pendientes de la climatología espacial. Esto significa sobre todo que dependen de lo que pueda suceder en el Sol, un gigante a veces impredecible que se encuentra en su máximo de actividad. El astro puede escupir llamaradas y vientos cargados de partículas radioactivas que podrían resultar muy peligrosos para los pasajeros de la nave Orion, que se dirigen a la Luna a más de 4.000 kilómetros por hora.

La física teórica Teresa Nieves-Chinchilla, nacida en Alcobendas, a las afueras de Madrid, hace 53 años, dirige la oficina de climatología espacial de la agencia espacial estadounidense NASA, conocida como Análisis Meteorológico de la Luna a Marte. Su principal tarea al frente de este servicio ubicado en el Centro Espacial Goddard, con siete analistas a su cargo, es vigilar las fulguraciones solares y avisar cuanto antes de eventos peligrosos. Su unidad trabaja en coordinación con el equipo de radiación espacial del centro de control de la misión, en Houston, y con el médico jefe de la Artemis 2, a los que reporta las dosis de radiación que pueden recibir los astronautas. En casos de grave peligro, se podrían cambiar los planes de la misión para evitar daños graves a los astronautas. La física española se fue a la NASA en 2006 y nunca regresó. Da la casualidad de que la casa en la que vivía con sus padres está casi puerta con puerta de la casa familiar de Eduardo García Llama, uno de los ingenieros jefes de la misión Artemis 2. Ambos se conocieron en la universidad, y ahora dirigen servicios cruciales para permitir el regreso de la humanidad a la Luna tras más de 50 años.

Pregunta. ¿Cuál es su cometido principal dentro de la NASA?

Respuesta. El principio que guía nuestro trabajo es dar apoyo a cualquier misión en cualquier lugar del sistema solar, esté donde esté. Somos pioneros, porque son lugares inexplorados donde se desconocen los efectos de la meteorología espacial.

P. ¿Cómo se puede predecir el tiempo que va a hacer en el espacio?

R. Hacemos un seguimiento continuo del Sol en 360 grados. Vigilamos sobre todo las explosiones, conocidas como fulguraciones, que son los eventos que más radiación producen, pero también las emisiones de masa coronal o los choques de viento solar rápido. Cuando suceden estos eventos, nuestros modelos calculan los efectos que pueden tener, especialmente la cantidad de radiación que pueden recibir los astronautas de Artemis 2, y con eso mandamos las alertas. Luego, además, lo monitorizamos con la red de observatorios terrestres y los satélites. La misión europea Solar Orbiter es ahora mismo la única que nos permite saber qué sucede en la parte de atrás del Sol.

P. ¿Cuál es el principal riesgo para los astronautas?

R. La radiación. Dependiendo de las dosis calculadas, tenemos protocolos para que los astronautas se protejan de un evento peligroso usando el refugio que hay en la nave Orion. Es lo mismo que ya hacemos con los astronautas de la Estación Espacial Internacional.

P. ¿Cómo está la situación actualmente?

R. Recientemente, antes del lanzamiento de Artemis 2, hubo un evento de partículas energéticas de los más intensos de las últimas décadas. Sin embargo, este evento no cruzó el límite en el que mandaríamos una alerta humana. Es posible que algo así pase en estos 10 días, pero la probabilidad no es elevada. Nosotros sabemos unos cuatro días antes si hay regiones activas que vigilar. Estamos preparados para Artemis 2 al 100%. Nuestra función es producir ese análisis y entregarlo lo más rápido posible. Te puedo decir que mis analistas están muy bien entrenados. Son los mejores.

P. ¿El servicio colabora con otros países?

R. Somos un servicio estatal de Estados Unidos, pues alertamos de eventos peligrosos a todo el país. Desde el punto de vista científico, sí colaboramos estrechamente, sobre todo con el equipo europeo de la misión Solar Orbiter [sonda de la Agencia Espacial Europea con participación de NASA]. Los científicos responsables de cada uno de los instrumentos de esta misión nos están dando sus datos lo antes posible para que podamos utilizarlos en nuestras predicciones de lo que va a pasar en todo el sistema solar.

P. ¿Qué peligros presenta el futuro aterrizaje en la Luna y la creación de colonias habitadas?

R. Vamos a ir a lugares donde nunca han ido humanos, y a desarrollar tecnología para lugares donde el ser humano no está acostumbrado a vivir. No sabemos cómo va a ser ese entorno. Tenemos que entender, por ejemplo, cómo se comporta la Luna en diferentes condiciones meteorológicas. Artemis 2 es una misión de 10 días, pero en Artemis 4, en 2028, ya habrá astronautas que bajen a la superficie lunar a desarrollar una infraestructura. Sus robots y ellos van a estar expuestos a condiciones completamente diferentes a las de la Tierra. En la Luna no hay atmósfera, y suceden cambios dramáticos. Las ruedas de los vehículos pueden cargarse de electricidad; hay eventos de ionización que no sabemos cómo pueden afectar. Necesitamos que los científicos investiguen todo esto para desarrollar nuestros protocolos de operación y mandar nuestras alertas a astronautas.

P. Se va a la Luna como paso para llegar a Marte. ¿Qué retos habrá allí?

R. Ahí no tenemos tanta tecnología, pero ya nos estamos preparando. Sobre todo para entender cómo cambia su fina atmósfera cuando hay un evento meteorológico intenso. En Marte existen tormentas de polvo impredecibles. Pueden tener un impacto muy grave, por ejemplo, si hay un astronauta trabajando en la superficie. Puede perder completamente la referencia de dónde está su base. La meteorología espacial puede ionizar el polvo y hacerlo más dañino. Todo esto está por explorar y es muy interesante.

P. ¿Qué se necesita para mejorar las predicciones meteorológicas actuales?

R. Lo primero, datos en tiempo real. Ya existen, y en la NASA se publican siempre en abierto. Es un mandato de la agencia y del Congreso. Pero muchas veces, incluso las misiones de Estados Unidos, no ponen los datos en tiempo real. Lleva un tiempo y eso nos afecta. No necesitamos que los datos estén completamente depurados. Nos sirven si nos ayudan a entender qué está ocurriendo alrededor de la nave.

Además, la Luna es un gran desconocido desde el punto de vista operacional. Necesitamos una nueva sonda que nos dé más información sobre lo que sucede en todo momento en la porción que va desde una altura de unos 40 kilómetros hasta la superficie de la Luna.

P. Usted dice que la gente que ahora está estudiando en la universidad serán los ingenieros y los científicos que lleven a la humanidad a Marte. ¿Qué consejo les daría?

R. Que aprendan mucho, bien y rápido. Sobre todo a mí me gusta alimentar la curiosidad. Y ahora viene una etapa en la humanidad que va a ser apasionante para la exploración humana.

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