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CNIO: El mayor centro de cáncer afronta despidos por la falta de gerente

El Gobierno tranquiliza a los científicos del organismo en una carta, pero no aporta soluciones concretas

Investigadores protestan frente al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en Madrid, el 27 de febrero.Andrea Comas

El Gobierno tranquiliza a los científicos del mayor centro de investigación del cáncer, que puede quedar paralizado si no se resuelve una situación de máxima urgencia: la ausencia de gerente y de nadie más con poder para aprobar contratos, suministros y cualquier otra actividad para mantener el organismo funcionando.

“Somos plenamente conscientes de la situación que atraviesa el centro y del impacto que los recientes acontecimientos han podido tener tanto en su funcionamiento como en su reputación”, explica una carta de una sola página firmada por Eva Ortega Paíno, secretaria general de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dirigida a los científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), a la que ha tenido acceso este diario. “El Patronato [máximo órgano de Gobierno] está trabajando con la máxima prioridad para adoptar las medidas necesarias que garanticen la estabilidad institucional, la continuidad operativa y el adecuado funcionamiento de la gestión del CNIO”, destaca la misiva.

Ortega Paíno, presidenta del Patronato, asegura que el organismo ha tomado nota “tanto en lo relativo a la cobertura urgente de las funciones de firma y gestión como a la necesidad de fortalecer la estructura administrativa y de gestión del centro”. “El Patronato comparte plenamente vuestra convicción de que el verdadero valor del CNIO reside en la excelencia científica de sus investigadores y en el compromiso de todas las personas que trabajáis en la institución. Nuestro objetivo es contribuir a que, cuanto antes, el foco vuelva a situarse en esa ciencia de primer nivel que el CNIO representa”, añade la carta, fechada este lunes.

Es todo lo que por ahora ha trascendido de la reunión del Patronato prevista para hoy, y en la que se esperaba dar solución a la parálisis inminente desencadenada por la renuncia del director gerente, José Manuel Bernabé. Bernabé, un alto funcionario del Estado, había presentado su renuncia el 2 de febrero después de que una ex compañera le señalase por acoso, aunque la investigación fue inconcluyente.

El ya exgerente desveló la semana pasada en exclusiva a EL PAÍS nuevos detalles sobre la presunta trama corrupta que operó en el centro durante años y que, según sus cálculos, pudo robar hasta 30 millones de euros de dinero público.

La baja de Bernabé, que era el único con capacidad de firmar cualquier contrato, suministro u operación, deja al centro sumido en la parálisis hasta que se habilite a alguien más con poder de firma. En sus revelaciones a este diario, Bernabé se quejaba precisamente de que durante los meses en los que estuvo destapando irregularidades trabajaba “solo”, y vigilado por los colaboradores del presunto cabecilla de la trama, el exgerente Juan Arroyo.

“Solicitamos una solución urgente para disponer de una persona con poder legal de firma”, han exigido más de 380 científicos y empleados del centro — el 80% de la plantilla y el 90% de los jefes— en una carta enviada el domingo al Patronato a la que ha tenido acceso este diario. Es la segunda carta de apoyo que envía el claustro después de la publicada la semana pasada, también con un amplísimo respaldo, en defensa de Bernabé y denunciando una campaña de desprestigio contra él.

Los científicos muestran su apoyo al trabajo del ex responsable del CNIO y piden que se continúe el plan que había trazado para sanear el centro. “Queremos incidir en la importancia de implementar el Plan de Actuación propuesto por el gerente anterior, José Manuel Bernabé, en lo que se refiere a la necesidad de una reestructuración de calado de todo nuestro sistema de gestión y administración. Es asimismo necesario seguir profundizando en el análisis exhaustivo de las prácticas de gestión del centro”, señala la misiva.

Este mismo lunes terminan los contratos de nueve personas de personal administrativo. Estos empleados estaban subcontratados a través de la empresa Gedosol, una de las presuntamente implicadas en la trama corrupta del CNIO. “Este colectivo, si bien subcontratado, es personal con experiencia de muchos años en el centro y que realiza trabajo esencial en el día a día”, señalan los científicos, que también alertan de la situación similar que afronta el personal de informática y de mantenimiento e instrumentación, así como técnicos del sistema SAP, entre otros.

“Consideramos que la simple contratación de un puesto de gerente nuevo e independiente va a ser insuficiente, si este reclutamiento no viene asociado a posibilidad de contratar a un equipo de gestión de su confianza con el que reconducir esta situación”, añaden los investigadores.

El sindicato CSIF ha informado de que las nueve personas cuyo cese es inminente tienen una antigüedad de entre 10 y 20 años en el centro. El sindicato cree que se ha producido una cesión ilegal de los trabajadores y estudia medidas legales. Asimismo se ha puesto en contacto con el secretario de Estado de Ciencia e Innovación, Juan Cruz, y con la secretaria general de Investigación, y presidenta del Patronato, Eva Ortega Paíno, “para solicitar información y pedir explicaciones”. Fuentes del sindicato informan de que en las próximas fechas también vencen los contratos de tres empleados subcontratados por Zeus, otra de las empresas presuntamente implicadas en la trama, y de otros seis trabajadores de informática, con contratos de Gedosol.

El ya exgerente del CNIO ha informado de todas las presuntas ilegalidades a la Fiscalía Anticorrupción, que investiga el caso. Entre ellas estaría la manipulación de contratos de mantenimiento por parte de la empresa Eiffage Energía, filial de una multinacional francesa, en la que también estaría implicado Javier de Dios, actual responsable de Gestión Técnica del CNIO, y colaborador de Arroyo. El cabecilla de la trama llegó a tener un “mayordomo” contratado con dinero del CNIO que cada semana acudía a casa de Arroyo, en una lujosa urbanización a las afueras de Madrid, para realizar trabajos domésticos, como pequeñas obras o limpiar el jardín, según las investigaciones que Bernabé reveló a este diario. Además, este operario llevaba regularmente a la vivienda de Arroyo un bidón de gasoil también pagado con fondos públicos del CNIO.

Estas presuntas ilegalidades se suman a las denunciadas por un exalto cargo del CNIO ante la Fiscalía Anticorrupción, y que motivaron el inicio de las investigaciones por parte del ministerio público, el 26 de noviembre de 2025.

Esa fecha es clave. Un día antes, tras tener ya una idea clara de las presuntas ilegalidades cometidas en el CNIO por Arroyo y sus colaboradores, Bernabé le pide al patronato que despida a Arroyo y a dos personas muy cercanas a él: el adjunto a la gerencia José Ignacio Fernández Vera, y la secretaria general Laura Muñoz. El primero fue durante años un colaborador estrecho de Arroyo y gestionaba, entre otras cosas, las donaciones de pisos y herencias al CNIO que hacían ciudadanos en sus testamentos para apoyar la investigación del cáncer. La segunda, Muñoz, había sido contratada en abril por el CNIO, con un sueldo exorbitante para su cargo de 80.000 euros al año. Hasta ese momento, desde 2013, había sido secretaria en el CNIO subcontratada a través de Gedosol, una de las empresas implicadas en la presunta trama corrupta. El Patronato aprobó por unanimidad los tres despidos.

Un día después, Muñoz presenta ante recursos humanos del CNIO una denuncia por acoso contra José Manuel Bernabé. Asegura que Bernabé le había mandado fotos y vídeos personales haciendo ejercicio, y comentarios sobre el número de relaciones que había tenido en el último año. Un comité externo analizó el caso, pero nunca pudo demostrar si hubo acoso o no, porque Muñoz nunca compareció. Sin embargo, la publicación de la denuncia por parte de Abc motivó que el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dirigido por Diana Morant, le quitase la confianza a Bernabé, toda vez que este reconoció haber mandado esos mensajes.

El exgerente niega que acosase a Muñoz y cree que la denuncia es una trampa para hacerle caer. En efecto, la semana pasada, el patronato del CNIO acusó recibo de su renuncia como gerente. En realidad, Bernabé, con una salud debilitada después de estos meses de duro trabajo en un entorno hostil y rodeado de supuestos enemigos, ya había pedido marcharse del CNIO el 2 de febrero.

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