Cómo funciona la franquicia tributaria del Sence que busca eliminar el Gobierno de Kast
La medida, que es parte de la megarreforma propuesta por la Administración de derechas, apunta a terminar con un incentivo para la capacitación de los trabajadores en las empresas


La megarreforma legislativa que prepara la Administración de derechas del presidente José Antonio Kast, que pretende ejecutar cambios trascendentales en el funcionamiento del sistema tributario chileno, se presenta durante esta semana para el debate en el Congreso Nacional con algunas medidas que impactan en diversas áreas de la economía como el mercado laboral. El también conocido como Proyecto de Ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social incluye entre sus 40 propuestas la eliminación de la franquicia tributaria, un incentivo que es entregado desde hace 50 años por el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence), el organismo público encargado de la capacitación y reinserción de los trabajadores del país sudamericano.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha defendido el fin de este incentivo y ha mencionado la necesidad de rebajar el gasto público. “Dentro de las medidas de contención de gasto, el proyecto contempla la eliminación de la franquicia tributaria Sence. Nadie que la haya analizado tiene una opinión positiva de su efecto. Lamentablemente, aquí el país malgastó una oportunidad“, ha dicho Quiroz el pasado viernes durante una rueda de prensa. El secretario de Estado ha asegurado que el uso de la franquicia se ha prestado para ”abusos” por parte de algunas personas y ha insistido que los programas de educación laboral no desaparecerán. “Esto no significa que vamos a descuidar el sistema de capacitación. Hoy día hay otras formas de capacitación. Los países desarrollados están usando mucho el sistema de aprendizaje en el trabajo”, ha afirmado.
La idea del Ejecutivo ha sido cuestionada por algunos actores del sistema laboral chileno. El Organismo Técnico Intermedio para Capacitación (OTIC) de la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC) ha alertado sobre las consecuencias de la eliminación de la franquicia tributaria del Sence. “La medida representa un riesgo de factibilidad para el Plan de Reconstrucción debido a la escasez de capital humano calificado”, ha advertido en un comunicado.
Qué es y cómo funciona la franquicia tributaria
La franquicia tributaria de capacitación fue creada en 1976, el mismo año de la apertura del Sence. La entidad pública lo define como un incentivo tributario proporcionado por el Estado chileno que se otorga a las empresas contribuyentes de Primera Categoría. En lo concreto, la franquicia permite descontar del impuesto a pagar los montos invertidos en los programas de capacitación para trabajadores, potenciales trabajadores (pre-contrato) o extrabajadores de la empresa (post-contrato), con los alcances, límites y montos que dispone la ley N°19.518. De esta manera se financia la capacitación (de un mínimo de ocho horas cronológicas) o la evaluación y certificación de competencias laborales (que reconoce formalmente los conocimientos, capacidades y aptitudes para ejecutar funciones específicas de un puesto de trabajo, independientemente de cómo las hayan adquirido) de mujeres y hombres mayores de 15 años, sean trabajadores o personas que no se encuentren vinculadas a la empresa.
Los requisitos para acceder al incentivo
La norma vigente establecen que las compañías beneficiadas con esta franquicia deben contar una planilla anual de remuneraciones imponibles superior a 35 unidades tributarias mensuales (UTM), equivalentes a 2.446.115 pesos (unos 2.700 dólares), contribuyentes de primera categoría y las cotizaciones previsionales de sus trabajadores pagadas. Las empresas interesadas en este programa pueden llenar un formulario de adhesión en línea en el sitio web oficial del Sence.
Las ventajas y las críticas al sistema
El Sence ha descrito las ventajas de este mecanismo para el crecimiento de los trabajadores y la productividad de las empresas. “Está comprobado que mientras mayor es el grado de formación del capital humano, más eficiente es su productividad. Además, es un factor relevante en la identificación del personal con la empresa, la disminución de la rotación de trabajadores, la prevención de accidentes de trabajo, la adaptación a las necesidades de los tiempos y las exigencias de los cambios tecnológicos y la economía”, ha dicho el organismo en un texto emitido meses antes de que se conociera la propuesta anunciada por el Ejecutivo.
Más allá de esta mirada, la implementación de este programa y el funcionamiento de la institucionalidad vinculada a la capacitación laboral ha sido objeto de constantes críticas. Entre los cuestionamientos está su alto costo fiscal —cerca de 300 millones de dólares al año—, su aparente poca eficiencia en la educación de los empleados, y el financiamiento de iniciativas en grandes empresas y la postergación de las pequeñas compañías.







































