Colaboración científico-tecnológica internacional en la exploración del océano profundo
En la Fosa de Atacama, junto a los equipos nacionales han participado investigadores de Alemania, China, Dinamarca y Estados Unidos. Seguir ampliando el conocimiento de esta zona también es una forma de reforzar la soberanía marítima nacional

En la exploración científica, se requiere de una dosis de audacia, especialmente en la búsqueda de nuevos horizontes, como lo son la comprensión de procesos fundamentales en las zonas hádales, zonas de oscuridad total y presiones extremas, típicamente por debajo de los 6.000 metros de profundidad. El Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) de la Universidad de Concepción, con la participación de investigadores de las universidades de Antofagasta, Austral, Católica de Chile y Valparaíso, ha ido ampliando sistemáticamente estos horizontes en la Fosa de Atacama, a más de 8.000 metros de profundidad.
Las actividades de exploración en el océano profundo de IMO en la Fosa de Atacama se iniciaron en 2018 con el desarrollo tecnológico del sistema sumergible autónomo, Lander ‘Audacia’, construido por el estadounidense Kevin Hardy en San Diego, California, cuyo funcionamiento operativo utilizó tecnología nacional del centro, por lo que dicho descenso a la Fosa de Atacama constituyó una hazaña en la exploración oceánica en Chile y posicionó al país en la primera línea de la investigación de ecosistemas marinos profundos.
Posteriormente, en 2021, en el buque alemán Sonne, con colaboradores científicos alemanes y daneses, se realizó una nueva exploración con el Lander desarrollado íntegramente en el país, el Sistema Integrado de Observación del Océano Profundo para la Investigación en Geociencias (IDOOS). En el verano de 2021, se dio un nuevo paso: la primera exploración tripulada a la Fosa, con el explorador estadounidense Víctor Vescovo, quien pilotó el sumergible “DSV Limiting Factor”, en el que descendió junto a Osvaldo Ulloa y, posteriormente, a Rubén Escribano, ambos académicos de la Universidad de Concepción.
En febrero de este año, el IMO, al ampliar la red de colaboración internacional, realizó la expedición más extensa y ambiciosa, JCATE 2026 —expedición conjunta entre China y Chile en la Fosa de Atacama—, alcanzando un nuevo hito internacional en la exploración científica del océano profundo. En esta expedición se empleó como plataforma de exploración el sumergible tripulado Fendouzhe del Instituto de Océano Profundo e Ingeniería de la Academia de Ciencias de China. La expedición contó con el acompañamiento de la Armada de Chile, la participación de Sernageomin y del ministerio de Ciencia. Esta colaboración ha permitido establecer nuevos lazos con la comunidad científica china, que ha aportado la tecnología y las plataformas más avanzadas del mundo para la exploración de los océanos ultraprofundos, junto con la comunidad científica chilena, líder en la investigación de la zona hadal en América Latina.
En los próximos meses, conoceremos los resultados de esta nueva y extensa expedición, centrada en procesos geológicos, químicos y biológicos en profundidades extremas. En términos específicos, aportará nuevo conocimiento sobre la dinámica de subducción, el ciclo del carbono y el descubrimiento de especies de macrofauna y de microbiomas en un escenario de presión extrema. En ámbitos geológicos, nos permitirá comprender mejor la relación entre terremotos y tsunamis, y constituye la primera exploración directa y exhaustiva de la zona de subducción más grande del planeta. Los procesos geológicos profundos, que son los principales motores de eventos extremos como los megaterremotos y los tsunamis, especialmente en Chile. Por supuesto, también se espera descubrir nuevos ecosistemas profundos y formas de vida con adaptaciones biológicas altamente especializadas para sobrevivir en las condiciones extremas de la zona hadal.
Cuando nos dirigimos hacia nuevos horizontes en la exploración científica, se requiere de audacia, decisión y contar con las colaboraciones que posibiliten alcanzar ventajas a partir de la unión de capacidades humanas y tecnológicas. Hasta ahora, en la Fosa de Atacama, junto a los equipos nacionales han participado investigadores de Alemania, China, Dinamarca y Estados Unidos. Seguir ampliando el conocimiento de esta zona también es una forma de reforzar la soberanía marítima nacional.
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