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Crítica Teatral
Crítica

‘Casi ninguna verdad’, la realidad camuflada y otras simulaciones

Cris Blanco entretiene al público con un ‘thriller’ cómico sobre creencias, inferencias, sesgos cognitivos, mentiras vestidas de largo y disimulos de toda índole, en una producción festiva del Centro Dramático Nacional

Escena de 'Casi ninguna verdad', de Cris Blanco.BÁRBARA SÁNCHEZ PALOMERO (CDN)

¿Cuál era el país con mayor dominio marítimo del mundo hasta 2024, cuando EEUU le adelantó al adueñarse de un millón de kilómetros cuadrados más? Sorprendentemente, Francia, que con solo 5.500 kilómetros de línea costera posee más de 11 millones de kilómetros cuadrados de Zona Económica Exclusiva (ZEE). Esto se debe a la enorme cantidad de islas y atolones dispersos que posee: diez kilómetros cuadrados de uno de estos le proporcionan a nuestro país vecino hasta 400.000 kilómetros de suelo oceánico. Siendo tan significativa la influencia geoeconómica francesa gracias a su inmensa ZEE y a la implantación del franco CEFA en 16 países, ambos factores son desconocidos para una mayoría de los ciudadanos europeos. Casi ninguna verdad, thriller íntimo estrenado por Cris Blanco en el Teatro Valle-Inclán, habla, precisamente, de lo que su título niega: de certezas que son ignoradas por principio y de falacias extendidas como manchas de aceite. No es un tema menor: el teatro lo viene abordando desde que Calderón compuso su comedia filosófico política En la vida todo es verdad y todo mentira.

Conviene no desvelar palabra de lo que sucede durante esta producción del CDN, porque, como los magos, su autora y directora juega constantemente con el efecto sorpresa. Sí puede contarse que Blanco parte del tópico teatral del concierto interrumpido, usado cientos de veces por dúos y tríos de payasos, solo que en esta ocasión lo que se interrumpe sistemáticamente es una conferencia (La mentira como dispositivo de control. Del sesgo cognitivo a la cibermanipulación), impartida por la propia autora e intérprete desde lo alto de unos zapatos con plataforma, para significar que la falsificación de la realidad comienza con la apariencia que cada uno ofrece de sí mismo: la altura, el grosor de los labios, el volumen de los senos, la densidad capilar… todo ello es hoy más manipulable que nunca. La amplificación de la voz de la propia intérprete (a la que se le sigue escuchando perfectamente cuando fallan los micros), no deja de ser un trampantojo que el teatro contemporáneo le ha impuesto al público.

Lo que en un principio se anuncia y se desarrolla con una mezcla de gravedad académica, enigma e ironía (la ponente nos habla de la imposibilidad objetiva de aprehender la realidad), pronto se ve sacudido por latigazos humorísticos que cortan la acción como si fuera una hoja de papel. La autora utiliza este cúmulo de interrupciones metateatrales sucesivas para derivar su obra hacia lo cómico, género para el que tiene la mayor facilidad. Así, el discurso paranoico crítico que abrió en abanico en las primeras escenas, va derivando hacia el simple divertimento. Por los temas que tocó al principio, parecía que iba a meterse en harina hasta los codos, pero acaba saliéndose (con gracia) por la tangente.

La ficción en la verdad, asunto difuso de esta pieza, fue tratado a fondo por Eduardo de Filippo en El arte de la comedia, de la que el Teatro de la Abadía ofreció una producción inmarcesible en 2010. Casi ninguna verdad, en cambio, es una función juguetona, escrita con ánimo de hacer cosquillas. Las acciones que se le marcan al personaje organizador de la conferencia, interpretado con gracejo por Espe López, debieran de tener mayor coherencia interna, pues dice estar entre los espectadores cuando resulta que no ha visto lo que todos acabamos de presenciar. Luego, esta criatura reaparece como si viniera de afuera. Cuanto más ligera es una obra, requiere una estructura más lógica. Esta, vale para pasar un rato entretenido.

Texto y dirección: Cris Blanco

Dramaturgia: Cris Blanco, Óscar Bueno Rodríguez y Anto Rodríguez. Reparto: Cris Blanco, Óscar Bueno Rodríguez, Nuria Crespo, Gloria March, Norberto Llopis, Espe López, Alberto José Lucena y Julia Romero. Teatro Valle-Inclán. Madrid. Hasta el 12 de abril

Casi ninguna verdad

Texto y dirección: Cris Blanco

Dramaturgia: Cris Blanco, Óscar Bueno Rodríguez y Anto Rodríguez.

Reparto: Cris Blanco, Óscar Bueno Rodríguez, Nuria Crespo, Gloria March, Norberto Llopis, Espe López, Alberto José Lucena y Julia Romero.

Teatro Valle-Inclán. Madrid. Hasta el 12 de abril

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