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Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina, sobre los recortes de Milei: “Algunas empresas van a quedar en el camino”

El principal referente industrial del país señala que 15 de las 20 actividades del sector están en caída. Expone la visión del empresariado, que se alinea con el presidente ultra a pesar de los efectos inmediatos de sus políticas

No importa que sea de respaldo ancho ni que esté tapizada con cuero negro de calidad evidente: la de Martín Rappallini es una silla incómoda. Como presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), es el principal referente de ese sector en el país, y hace equilibrio entre sostener la mirada benevolente que el empresariado le ha prodigado a Javier Milei desde el comienzo de su mandato y exponer la realidad áspera de su actividad, golpeada por el gran ajuste macroeconómico y la apertura abrupta de las importaciones. El industrial absorbe, incluso, algunos costos del modelo del presidente ultra: asegura que la transformación en curso es un proceso necesario, aun cuando signifique que algunos de los suyos se quedarán en el camino.

Rappallini, de 57 años, es abogado de profesión pero se define como un industrial de nacimiento. Creció en un pueblo llamado Maipú, a 300 kilómetros de Buenos Aires, donde su familia tenía una pequeña empresa de fabricación de cosméticos. En 1993 compró la azulejera Alberdi, desde donde fue haciendo crecer su notoriedad en el ecosistema empresario, y sumó luego una faceta de desarrollador de parques industriales. Desde abril de 2025 preside la UIA, una organización muy tradicional fundada a fines del siglo XIX, y ocupa un gran despacho con vista sobre la Avenida de Mayo, a mitad de camino entre el Congreso de la Nación y la Casa Rosada.

Pregunta. De acuerdo con los últimos datos oficiales, la actividad industrial cayó casi 9% en noviembre pasado respecto del mismo mes de 2024, perdió 32.000 empleos registrados en el último año y se está trabajando, en promedio, al 50% de la capacidad instalada. ¿Cuáles son los factores que explican esa situación?

Respuesta. Esto es parte de un ajuste macroeconómico, un proceso que genera una caída de la actividad económica que impacta en la industria. Sin embargo, nosotros tenemos una situación bastante heterogénea: hay sectores que prácticamente están igual que en 2024, que fue un año de caída; hay otros que siguen cayendo, por ejemplo, materiales de construcción, textil, calzado, metalmecánica; hay otros que crecieron, como toda la industria vinculada a la minería. Hay sectores que están en el 40% de la capacidad instalada, pero otros están en el 70%.

P. Pero está de acuerdo conmigo en que la industria no está pasando un gran momento.

R. La industria está pasando un momento difícil. De las 20 cadenas de valor, hay casi 15 que cayeron con respecto al año pasado, sí.

P. La mirada de Milei es que la protección de las últimas décadas ha generado una burbuja de rentabilidad artificial en la industria nacional, sin crear incentivos para que se adapte al nuevo escenario mundial y se concentre en los sectores más dinámicos. Y que ahora, con la apertura, esa situación queda expuesta. ¿Comparte este diagnóstico?

R. Lo que pasó en las décadas pasadas es que hubo una protección, un cierre de la economía, pero al mismo tiempo creció la presión fiscal y el costo financiero, se rigidizó el sistema laboral, hubo muchísima litigiosidad, muchos problemas de funcionamiento de las empresas, de infraestructura. Entonces, la apertura económica que se aplica ahora es más dificultosa para el sector industrial porque tenemos que competir con el mundo mientras seguimos conviviendo con las distorsiones del pasado. Nosotros queremos adaptarnos a este nuevo esquema, pero lo que pedimos es que nivelen la cancha o que nos saquen las piedras de la mochila.

P. ¿La transición de un régimen a otro más abierto es inevitable? ¿Es lo que han hecho todos los países desarrollados?

R. Lo que yo planteo es: esta transición primero tiene que sacarle todas las distorsiones al empresariado y que sea el mercado el que defina qué empresa tiene que funcionar y cuál no, pero en igualdad de condiciones. No es correcto que, con el costo del Estado que tenemos encima, tengamos que competir. Y no es que estemos pidiendo protección.

P. Aun si se dieran mayores condiciones de competitividad, ¿algunas empresas se verían obligadas a cerrar?

R. Quizás algunas empresas van a quedar en el camino, pero acá lo importante es que tenés mucha caída de actividad en muchos sectores y problemas de competitividad. Creo que hay que hacer todo el esfuerzo para salvar la mayor cantidad de empresas posible, si es por el costo del Estado. Si es porque son ineficientes, bueno, es como funciona el capitalismo: hay empresas que cierran y abren todo el tiempo y en todos los países.

P. Imagino que no es fácil para los dueños de empresas que están tratando de sortear esta crisis escuchar que el presidente de la UIA dice que algunas van a quedar inevitablemente en el camino.

R. Sí, claro, es una etapa difícil. A mí me tocó también estar en los 90, que fue un proceso parecido a este, en el cual Argentina se integraba al mundo, y fue un proceso difícil. Pero a mí personalmente siempre me tocaron desafíos y vamos a trabajar desde la UIA para generar las condiciones para que la mayor cantidad de empresas argentinas puedan llegar al otro lado o logren adaptarse a las condiciones internacionales.

Resolver el problema de los precios de la economía decidiendo importar es un atajo.

P. ¿Qué hizo concretamente este Gobierno para mejorar la competitividad de la industria?

R. En principio, ordenar la macro es importante, bajar la inflación es importante; son las condiciones básicas para cualquier proceso de desarrollo. En este momento estamos en el debate de una reforma laboral y nosotros desde la UIA participamos muchísimo en la redacción de esta legislación. El Gobierno habla de bajar impuestos; ha bajado algunos como el impuesto PAÍS. Si ordenas la macro, bajas los impuestos, modernizas la legislación laboral y mejoras la infraestructura a futuro, todo eso va a hacer que las empresas argentinas sean más competitivas a nivel global. Eso creo que es, básicamente, una política industrial.

P. El ministro de Economía, Luis Caputo, dijo que nunca compró ropa en Argentina porque era “un robo”, como si los altos precios no tuvieran que ver con las distorsiones que usted menciona, sino con una decisión de los empresarios.

R. Si algo en el mundo sale 10 y acá sale 20, esa diferencia que hay en el precio son todas las distorsiones que tiene el sistema económico. Quizás haya una parte de la que tengamos la culpa los empresarios, pero diría que el 70%, 80% de los problemas son de la puerta de la fábrica para afuera. El objetivo fundamental que tenemos como sector industrial es darle a nuestra sociedad la mejor calidad global y a precios globales. La integración exige que todos trabajemos en bajar los costos; nosotros, pero también el Estado. Resolver el problema de los precios de la economía decidiendo importar es un atajo.

P. El Estado también tiene que competir con los otros estados.

R. Exactamente. Hay muchos geopolíticos que hablan de que ya las empresas no compiten más, porque una planta de armado de autos en la Argentina, en Brasil, en Italia o en China son iguales. Compiten sistemas estatales que están alrededor de esas empresas.

P. ¿Es un error estratégico en Milei subestimar el rol de la industria nacional? No es lo que hace Trump en Estados Unidos.

R. Creo que lo importante es entender el rol que cumple la industria en una sociedad, en términos de generación de valor y también todo lo intangible a nivel social, cómo integra comunidades. La industria multiplica valor y multiplica empleo. Por cada empleo en la industria, hay cuatro empleos de servicios asociados. Es importante empezar a darle valor a la industria, sin lugar a duda.

P. Muchos empresarios han respaldado a Milei en sus inicios, con la esperanza de que una normalización de la economía mejorara la situación productiva. En sectores como el industrial, la situación ha evolucionado en sentido contrario y, sin embargo, hay un silencio general frente a esto. ¿Por qué los empresarios que se funden lo siguen apoyando?

R. Independientemente de lo económico, nosotros vivimos en un país democrático y respetamos la decisión de las mayorías. Milei también es el producto del fracaso total de la clase política, que nos dejó con 250% de inflación, con problemas de pago al exterior. Este es un cambio de régimen, dejamos de escapar hacia adelante, y los costos empiezan a aparecer. La sociedad lo eligió y nosotros, como empresarios, acompañamos este proceso de transformación. Por supuesto, hacemos sugerencias cuando vemos que hay mucho dolor o cosas para cambiar en este proyecto. Pero la Argentina sí o sí necesita ordenar la macroeconomía, bajar la inflación, no tener déficit, porque eso es lo que llevó al país al gran desastre.

Es importante darle prestigio social al empresariado y rodearlo de gloria.

P. ¿Qué piensa del ataque de Milei a Paolo Rocca, dueño de Techint? Luego de que perdiera una licitación contra una empresa india, lo llamó “Don Chatarrín de los tubitos caros”.

R. Es un tema entre privados. Nosotros queremos poner paños fríos porque esto no ayuda. Pero estamos convencidos de que las empresas más importantes de Argentina son insignia para nuestro país y creo que es importante darle prestigio social al empresariado y rodearlo de gloria, como decía Bautista Alberdi. Hay que empezar a trabajar para que el empresariado tenga el prestigio que merece a nivel social.

P. ¿Cómo cree que afectará a su sector el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea?

R. Estoy convencido de que Argentina tiene que integrarse al mundo. Seguramente va a haber que reacomodarse, pero creo que hay muchas oportunidades para el crecimiento de la industria local. Es importante tener a Europa con inversor, que vuelvan a confiar en la Argentina los españoles, los italianos, que muchas veces confiaron y que en algún punto defraudamos rompiendo contratos. Es un gran desafío volver a generar confianza en países hermanos para que vuelvan a invertir, para que se vuelvan a asociar con Argentina, que creo que es el gran camino para generar riqueza y bienestar para toda la población.

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