La minería, punta de lanza de la transformación productiva de Argentina con Milei
Las exportaciones mineras aumentaron casi un 30% en 2025 respecto a un año antes. El sector se expande a más provincias, favorecido por exenciones impositivas y un menor rechazo social


Mendoza es un imán para los montañistas, que viajan hasta allí para alcanzar el techo de América, el Aconcagua, con sus 6.962 metros sobre el nivel del mar. Esta provincia del oeste de Argentina cautiva también a los amantes del buen vino con su cepa estrella, el Malbec. Ahora ha comenzado a recibir a quienes miran hacia abajo, atraídos por la posibilidad de extraer las riquezas enterradas en su subsuelo: cobre, litio, oro, potasio y hierro. La minería metalífera es uno de los sectores que más ha crecido desde la llegada a la Presidencia de Javier Milei y se expande incluso a provincias como Mendoza, donde en años previos se habían registrado protestas masivas en contra de esta actividad, que estuvo frenada allí durante dos décadas.
La Legislatura provincial dio luz verde en 2025 al primer proyecto minero de cobre en Mendoza, Minera PSJ Cobre Mendocino. Su construcción arrancará el año que viene y antes de 2030 prevé exportar 40.000 toneladas anuales. El proyecto se suma a otros seis de clase mundial en provincias cercanas que comienzan a salir de un largo letargo, a las minas ya en actividad y a numerosos planes de exploración. Son la postal incipiente de una Argentina que apuesta por situarse en el mapa mundial no solo como productora de alimentos sino también como exportadora de gas, petróleo y minerales críticos para los vehículos eléctricos y la inteligencia artificial. Estos sectores son la punta de lanza de la transformación productiva que Milei acelera con exenciones fiscales y que tiene como contracara la industria manufacturera, hundida por la competencia que ha llegado de fuera tras la apertura ordenada por el Gobierno.
De los 110 países analizados para el último Índice de Contribución Minera, Argentina quedó en el furgón de cola, en el puesto 107, muy lejos de otros cercanos como Chile y Perú. La participación del sector minero en el PIB nacional es inferior al 2% y da empleo directo a 39.000 personas, de las que sólo el 1,5% son mujeres, según el último informe oficial. Aún así, 2025 fue un año prometedor: las exportaciones mineras ascendieron a 6.037 millones de dólares en 2025, un aumento del 29,2% respecto a un año antes datos oficiales y cifra récord en más de 15 años.
El precio del oro, que roza los 5.000 dólares la onza en una subida sin precedentes, fue responsable de más del 80% de las exportaciones de minerales metalíferos del país. El litio quedó en segundo lugar tras el rápido aumento en el volumen de producción. En 2022 había dos mineras activas que exportaban 34.000 toneladas anuales de este mineral usado para las baterías de coches eléctricos y dispositivos; hoy, las mineras de litio son siete y la producción supera las 120.000 toneladas, según la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM).
Urbanización y transición energética
El entusiasmo del sector se ha traducido en la presentación de más de una decena al Régimen de incentivos a las grandes inversiones impulsado por Milei, que concede generosos beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios por un plazo de 30 años. Es el caso de Los Azules, de la canadiense McEwen Cooper, que prevé una inversión de 2.700 millones de dólares en la provincia noroccidental de San Juan, para la extracción de cobre a partir de 2030, por un plazo de 22 años. “La principal demanda de cobre está en la construcción y la urbanización”, dice el CEO de Los Azules, Michael Meding, “en especial en China, porque la gente se mueve de los pueblos a las ciudades para tener un mejor estándar de vida”. La demanda adicional para la transición energética —un coche eléctrico usa el doble de cobre que uno de combustión— y para la industria armamentística han contribuido a una escalada ascendente de precios desde hace cinco años que todavía no encuentra límite.
Meding cuenta que el yacimiento de Los Azules se descubrió en 1998, pero comenzó a tomar forma en 2021 por las previsiones de alta rentabilidad. Con el cambio de Gobierno, señala, el viento de cola se aceleró: “Tenemos un presidente pro apertura y pro negocios y se volvió más fácil conseguir financiación (...), se ganó seguridad jurídica y protección para la inversión”. El RIGI, continúa, “viene a reestablecer la confianza perdida por Argentina en las últimas dos décadas y da previsibilidad”. Cualquier intento de cambiar la carga tributaria que pagan las mineras, de impedir la repatriación de las divisas obtenidas o cualquier otro incumplimiento de lo acordado puede ser denunciado ante tribunales en el exterior.
La minería de cobre fue una gran promesa en la Argentina de los noventa, pero quedó trunca. La única mina de cobre, oro y molibdeno que entró en funcionamiento, Bajo La Alumbrera, liderada por Glencore, Goldcorp y Yamana Gold, abrió en 1997 y cerró tras 21 años en actividad en la provincia de Catamarca. Para extraer los minerales, Bajo La Alumbrera hizo cráteres de dos kilómetros de diámetro y unos 850 metros de profundidad a 4.000 metros de altitud sobre el nivel del mar. Para procesarlos, usó 33.000 litros de agua por minuto, cerca de 50 millones por día, el equivalente a las necesidades de medio millón de personas.
El cobre de Bajo La Alumbrera engrosó las cuentas de las multinacionales y se convirtió en una fuente de ingresos vital para el gobierno catamarqueño, pero los habitantes de la zona vieron escasas mejoras en su calidad de vida. Sufrieron, además, la contaminación provocada por derrames del mineraloducto sobre el río Villa Vil que afectaron la producción agrícola. También se registraron vertidos tóxicos en los ríos cercanos a la mina de oro de Veladero, del gigante Barrick Gold, en San Juan, cuando en 2015, millones de litros de una solución con cianuro y otros metales pesados cayeron al río Potrerillos y contaminaron otros cuatro cursos de agua. La Justicia abrió una investigación, pero diez años después nadie ha sido condenado.
Cerca de donde estuvo Bajo La Alumbrera y a sólo 17 kilómetros de la ciudad de Andalgalá, Glencore apunta a otro proyecto, Agua Rica. Hacer nuevos agujeros en la montaña, entre glaciares y en la naciente de cursos de agua para extraer oro, cobre, plata y molibdeno. La oposición inicial de los vecinos fue feroz, pero la falta de trabajo comienza a quebrar voluntades. La minería mantuvo un crecimiento del 7% interanual en noviembre pese al ralentizamiento general de la economía en el segundo semestre y los salarios del sector son los más altos del país en un momento en el que el desempleo y la precarización laboral crecen.
Salarios elevados
Las oportunidades laborales del sector minero son el principal aliciente que ven los mendocinos al desembarco de esta actividad a escala en la provincia, según una encuesta de Poliarquía. Las autoridades provinciales y la minera PSJ Cobre Mendocino saben que todos los ojos están puestos en ellos y que deben aprender de los errores ajenos para no dar pasos en falso.
El agua es escasa en la árida Mendoza. La que beben los mendocinos, la que riega los viñedos y la que alimentará los proyectos mineros que se aprueben procede del mismo lugar, de las altas cumbres de la cordillera andina. La contaminación de esas fuentes de agua sería catastrófico para una región que hoy vive esencialmente de la viticultura. La Fundación Ambiente y Recursos Naturales y otras organizaciones ambientalistas presentaron amparos judiciales para paralizar el proyecto de la minera PSJ Cobre Mendocino, pero hasta ahora todos fueron rechazados.
La ministra de Energía y Minería de Mendoza, Jimena Latorre, asegura que la provincia cuenta con una policía ambiental minera y se ha capacitado a los fiscalizadores para controlar que las empresas cumplan la ley. “Sabemos que mucha gente no está en contra de la actividad minera, pero tiene miedo de la efectividad de los controles”, admite Latorre. Opina que el agua tampoco es un problema y pone como ejemplo a la minera PSJ Cobre Mendocino, que usará 141 litros por segundo (8.460 por minuto) durante los 16 años de vida útil de la mina. Prevé obtenerlos de tres reservorios, en especial del arroyo Tigre, que tiene un caudal promedio de 314 litros por segundo. El CEO de PSJ Cobre Mendocino, Fabián Gregorio, confirma el uso de agua prevista y no descarta que en un futuro aparezca nueva tecnología más eficiente. “Se trata de un proyecto que cumple todos los estándares internacionales. Estamos en una provincia que está abriéndose a esta minería y tenemos una importante responsabilidad”, subraya Gregorio.
Reforma de la Ley de Glaciares
El titular de la CAEM, Roberto Cacciola, estima que los grandes proyectos de cobre que hay sobre la mesa en Argentina podrían incrementar en hasta 15.000 millones de dólares anuales las exportaciones actuales. Que se conviertan en realidad, advierte, depende de que el Congreso reforme la Ley de Glaciares, vigente desde 2010, durante las sesiones extraordinarias de febrero. Esa normativa protege los glaciares y ambientes periglaciares como reservas estratégicas de agua dulce. El Gobierno de Milei busca reemplazar esa protección automática por evaluaciones provinciales condicionadas a la función hídrica. “Todos estamos de acuerdo en que no se puede hacer minería en cualquier parte y que hay que proteger los glaciares y ambientes periglaciares en la medida que tengan una función hídrica relevante, pero la ley actual va mucho más allá. Protege algunas pequeñas masas de hielo sin ningún tipo de función hídrica”, critica Cacciola.
“Los ecosistemas no tienen fronteras”
Pese a las declaraciones del titular de la CAEM, los proyectos ya aprobados no incumplen la legislación actual. Los ecologistas denuncian que la iniciativa para reformar la Ley de Glaciares supone un ataque directo al sistema de protección ambiental en pleno retroceso de los hielos perpetuos por el calentamiento global. “Destruye la visión ecosistémica de la ley. Los ecosistemas no tienen fronteras”, denuncia el abogado ambientalista Jorge Daneri. “La ley fue el resultado de años de diálogo y construcción social y ahora se quiere destruir en uno o dos meses para consolidar zonas de sacrificio en base a unos pocos minerales estratégicos que sirven a una transición energética, no en nuestros países sino en el mundo desarrollado”, subraya Daneri, integrante de la Asociación argentina de abogados ambientalistas.
Las protestas registradas en Mendoza en 2019 contra la minería a cielo abierto y las de Andalgalá en los años siguientes continúan, pero han perdido fuerza. La minería, cada vez con menos barreras, avanza a gran velocidad para convertirse en uno de los puntales del crecimiento económico del noreste de Argentina.
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