Venezuela cambia la dirección del Banco Central para ganar credibilidad ante los inversores
Laura Guerra Angulo, excuñada de Maduro, deja el cargo. El anuncio se concreta luego del levantamiento de sanciones contra la banca pública por parte de Estados Unidos

Delcy Rodríguez ha anunciado este jueves el cambio de dirección en el Banco Central de Venezuela tras semanas de presiones para que lo hiciese. La presidenta de la entidad, Laura Guerra Angulo, tía de Nicolás Maduro Guerra, el hijo del depuesto mandatario Nicolás Maduro, renunció este martes a su cargo dejando paso a su vicepresidente Luis Alberto Pérez González. El interinato de Pérez depende de su ratificación en la Asamblea Nacional, de mayoría chavista.
Fuentes consultadas en Caracas no descartan que sea él quien tome las riendas del banco definitivamente. Entre otras cosas, porque el chavismo no ha logrado convencer a otras figuras externas a asumir esta responsabilidad. La salida de Guerra es la expresión de un proceso orientado a sacar de la administración a familiares, amigos y relacionados del matrimonio Nicolás Maduro-Cilia Flores.
La destitución llega dos días después de que Estados Unidos decidiera levantar las sanciones a la banca pública venezolana, permitiendo que cuatro entidades públicas —incluido el Banco Central— puedan empezar a operar en el mercado financiero internacional. Estas decisiones abren las compuertas al regreso de Venezuela al Fondo Monetario Internacional, una medida que ya ha sido formalizada por la directora gerente de esta institución multilateral, Cristian Giorgieva.
El levantamiento de sanciones ha sido interpretado como un gesto de confianza de Washington porque, en un primer momento, la flexibilización habría estado condicionada a un cambio radical de los cuadros del banco. La entidad es considerada un organismo opaco y ha ido perdiendo autoridad a lo largo de estos años.
Luis Alberto Pérez González se ha desempeñado como un vicepresidente técnico. Estadístico de profesión, ha desempeñado cargos como viceministro en el Desarrollo Ecominero y fue presidente de la estatal Carbones del Zulia, Carbozulia.
La medida anunciada está inscrita dentro de las peticiones —o sugerencias, como prefiere llamarlas el chavismo— que la administración estadounidense de Donald Trump ha hecho a Rodríguez y las autoridades del régimen chavista, luego del ataque militar del pasado 3 de enero, en el que capturaron al presidente en funciones, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores.
La nueva dirección del Banco Central de Venezuela deberá hacer frente a una situación económica comprometida para la República en términos macroeconómicos, con un déficit fiscal de 9 puntos del PIB, un tipo de cambio descontrolado y una inflación de tres dígitos, cercana al 600%. Junto al resto del equipo económico del Ejecutivo, el BCV deberá administrar el excedente petrolero que se avecina, en medio de crecientes demandas sociales y presiones externas para aumentar la dolarización de la economía
En los años previos al chavismo (1958-1998), el Banco Central de Venezuela fue una institución de enorme autoridad y prestigio en el país. Sus informes mensuales y anuales eran unánimemente respetados; su personal tenía una excelente formación académica, se pagaban sueldos competitivos y sus instancias eran consideradas una escuela de formación de cuadros.
A partir de la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, el BCV comenzó a perder su autonomía y pasó a depender del Ejecutivo. La autoridad de la entidad se fue diluyendo con la politización de sus objetivos y la migración de su personal más cualificado. Durante el gobierno de Nicolás Maduro, el BCV pasó varios años sin ofrecer un balance del cuadro económico del país. Ahora lo hace de forma selectiva.
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