El ultraderechista Rafael López Aliaga ofrece una recompensa y luego la retira a quien le dé pruebas de fraude electoral en Perú
El candidato, que ha empleado insultos homófobos contra el jefe del jurado electoral, está a 7.000 votos del izquierdista Roberto Sánchez para pasar a segunda vuelta en las elecciones


Las elecciones en Perú, lejos de ser una fiesta democrática, son una tragicomedia que mantiene paralizada a la ciudadanía desde el domingo. En estos cuatro días no solo no se ha definido con claridad al rival de Keiko Fujimori (Fuerza Popular) en la segunda vuelta, sino que se ha avivado un clima de máxima tensión, exacerbado por candidatos que se resisten a aceptar el resultado del lento avance de los conteos.
El ultraconservador Rafael López Aliaga (Renovación Popular) marchaba en el segundo lugar en el primer pantallazo del domingo, pero comenzó una lenta caída que lo sumió en la desesperación. El martes convocó a un plantón frente al Jurado Nacional de Elecciones, en Lima, donde exhortó a sus seguidores a salir a las calles para que “no les roben la libertad”. También lanzó un ataque homófobo contra el presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Roberto Burneo, a quien amenazó con violar con una tortuga si no anulaba las elecciones. “Si no declaran nula esta porquería [el resultado electoral], señor Burneo, prepárese a su propio plan Morrocoy. Bien grandazo lo va a tener. Un morrocoy [tortuga terrestre] enorme para que te comportes como hombre. Ya sabe por dónde se lo voy a meter. El morrocoy se lo vamos a meter, ya sabe por dónde”, lo injurió. El plan Morrocoy es una supuesta estrategia para boicotear las elecciones que se empleó en Venezuela.
El izquierdista Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), quien ha hecho una campaña emulando al expresidente Pedro Castillo —encarcelado desde el 2022 por intentar un autogolpe—, trepó del sexto al segundo lugar en una remontada que buena parte de la capital ha percibido con asombro, miedo y enfado. El voto de las zonas más remotas de Perú lo puso a tiro de una segunda vuelta, pactada para el 7 de junio.
No obstante, durante la madrugada de este jueves, López Aliaga ha empezado a revertir la tendencia. Con las actas contabilizadas al 92,9% por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la distancia con Sánchez se ha reducido a tan solo siete mil votos. El heredero político de Castillo registra 11,978% mientras que el exalcalde de Lima lleva 11,919%. Es un final de fotografía que mantiene a los peruanos expectantes, actualizando la página web de la ONPE constantemente.
Rafael López Aliaga, sin embargo, está empecinado en enlodar el proceso electoral. No solo afirmó que “un fraude estaba en marcha” en las semanas previas a la contienda, sino que este jueves lanzó un comunicado donde ofrecía dinero a todo funcionario electoral que le proporcionara alguna prueba para demostrar sus acusaciones. Había puesto sobre la mesa 20.000 soles (5.714 dólares) de recompensa y un correo llamado “sabotaje”. Horas después borró el mensaje en redes sociales.
Quizá la recompensada borrada tenga que ver con la alerta expresada por el excongresista Sergio Tejada, quien había dicho que López Aliaga estaría cometiendo un delito con su ofrecimiento. “Si un trabajador de la ONPE o el Jurado Nacional de Elecciones tiene pruebas de fraude, está en la obligación de denunciar. Si alguien le ofrece dinero para que realice y omita actos propios del cargo está cometiendo cohecho y está tipificado en el código penal”, ha señalado.
La Defensora de Derechos Humanos Julissa Mantilla cuestiona a quienes le dieron su apoyo a un candidato que ha perdido los estribos. “Se para en un estrado a gritar fraude y a amenazar de violación sexual al presidente del Jurado Nacional de Elecciones. Ahora ofrece pagar a quien le dé pruebas del fraude que supuestamente tiene claro. El problemas no es él sino el que haya gente que sienta que alguien así lo representa y que no merece algo mejor”, dice. En las últimas horas López Aliaga ha sido denunciado penalmente por su llamado a la insurgencia por un par de abogados.
Los comicios tuvieron sobresaltos. Debido a una negligencia en la instalación de más de 200 mesas de votación, más de 63.000 personas se quedaron sin votar y obligaron al Jurado Nacional de Elecciones a prorrogar el proceso hasta el lunes. A pesar de ello, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea ha negado haber encontrado rastros de algún supuesto fraude. Es la misma posición que comparte la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo.
Así como el voto rural permitió que Roberto Sánchez desplazara momentáneamente a López Aliaga, el voto del extranjero podría resolver la polémica. Con actas contabilizadas al 68%, el ultraderechista cuenta con el soporte de 55,323 votos mientras que el izquierdista suma 5,315 votos. Allí la tendencia es favorable para López Aliaga, quien solo ha obtenido mayoría en Lima a diferencia de su rival cuyo apoyo se ha extendido a casi todo el sur y gran parte del norte de Perú.
El expresidente José Jerí, vacado en febrero luego de cuatro meses de gobierno por reuniones fraudulentas, ha expresado su preferencia por López Aliaga, cuyo partido será una de las fuerzas más influyentes en el próximo Parlamento. “Pensando en el país, más allá de los desencuentros, espero que pase a segunda vuelta”, ha expresado.
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