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María Corina Machado, sobre su reunión con Trump: “Venezuela será el mejor aliado de Estados Unidos”

La líder opositora venezolana asegura tras regalar al republicano la medalla del Nobel: “No se trata de elegir entre Delcy y Rodríguez y yo, sino entre el cartel y la justicia”

María Corina Machado humiliation

La líder opositora venezolana, María Corina Machado, ha insistido este viernes en que su movimiento tendrá un papel en el futuro de Venezuela, y que tras una “transición ordenada” su país “será el mejor aliado que nunca ha tenido Estados Unidos de América”. Y sobre la apuesta de Estados Unidos por la continuidad que representa la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, ha asegurado que “no se trata de elegir entre ella y yo, sino entre el cartel y la justicia. Solo soy una persona dentro de un movimiento más grande”.

La política y activista, premio Nobel de la Paz de 2025, compareció este viernes ante la prensa de Washington en la sede del laboratorio de análisis ultraconservador Heritage Foundation, al día siguiente de su reunión con Donald Trump en la Casa Blanca, en el que, como había prometido, le regaló al estadounidense su medalla del premio Nobel, y él la aceptó como “un gesto maravilloso de respeto mutuo”. El obsequio ha causado furia y consternación en Noruega —hogar del premio y donde recuerdan que aunque la medalla se ceda, el título de ganador es intransferible—, y numerosas críticas en redes sociales a la líder de la oposición.

Tras la reunión, quedaba claro qué era lo que Trump había conseguido: ver cumplido su sueño de poder mostrar a sus invitados en el Despacho Oval un galardón que anhela recibir. Menos obvio era qué había logrado Machado en sus intentos de ganarse el favor del presidente estadounidense para tener un lugar en el proceso de transición en Venezuela. Mientras ambos hablaban durante dos horas en el Despacho Oval y el comedor aledaño, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, apuntaba que las “realidades sobre el terreno” hacían que Trump mantuviese su apoyo a Delcy Rodríguez para liderar el país, no a la premio Nobel.

En declaraciones este viernes, mientras caminaba para tomar el helicóptero Marine One, Trump elogiaba la figura de Machado, que le ha “impresionado” y con quien asegura que quiere volverse a reunir. Pero recordaba el ejemplo de Irak para explicar su apuesta, al menos de momento, por Rodríguez: “allí echaron a los responsables del ejército, de la policía... y acabaron convirtiéndose en el Ejército Islámico”, señalaba el mandatario.

En su rueda de prensa, Machado ha venido a confirmar que acepta esa situación -tampoco tiene mucha más alternativa- pero que pone su punto de mira más adelante en el futuro de Venezuela, cuando llegue el momento de celebrar elecciones. ¿Cuándo llegará ese momento? No quiere, insiste, fijar calendarios: “sería una irresponsabilidad”. “Nadie pensaba que estaríamos en este momento el 2 de enero”, explica. “Si algo demostró el 3 de enero —el día de la operación militar estadounidense que secuestró al presidente Nicolás Maduro— es que tenía que haber una amenaza real. Antes, los venezolanos hicimos lo que teníamos que hacer, ganar unas elecciones, las protestas, la movilización, pero hacía falta el respaldo decisivo, y ese vino del presidente Trump”.

La líder de la oposición, que ha expresado su intención de regresar lo antes posible a Venezuela, aseguró que cuenta con el respaldo “decidido” de Estados Unidos a su país. “Venezuela va a ser libre, que nadie lo dude, y eso será gracias al presidente Donald Trump. Si algo ha unido al pueblo de Estados Unidos es Venezuela”. Y restó importancia el respaldo que Washington ha dado a la continuidad de Rodríguez, que “solo está cumpliendo órdenes”.

La presidenta en funciones “no está cómoda” en el papel en el que se encuentra, ha declarado. “Hay cosas que Rodríguez podrá entregar, porque le tiene terror al presidente Trump. Pero otras no podrá hacerlo jamás: confianza, Estado de derecho, reencuentro, participación y apoyo ciudadano. Por tanto, esto no es sostenible, y ella lo sabe. Con un solo propósito: la instauración de la libertad y la democracia en Venezuela y para que nuestros hijos puedan regresar”.

Machado no quiso dar detalles sobre el contenido de su conversación con Trump, una conversación “privada”. Pero sí describió sus sensaciones sobre la reunión: “Sentí un enorme respeto por el pueblo de Venezuela cuando entré en el Despacho Oval. Hablamos de todos los temas con mucho respeto, pero con honestidad y crudeza. Me impactó la preocupación que él me transmitía sobre la situación de los venezolanos: los jóvenes, los niños, las familias, el sistema de salud. Pude tener una conversación con un ser humano". Y reiteraba lo que fue el hilo conductor de su rueda de prensa: su apoyo a Trump y el convencimiento de que esta Casa Blanca apoyará su causa. “Salí realmente convencida de que lo que necesitamos está en la Casa Blanca y servirá de ejemplo para otros líderes mundiales”.

También negaba que hubiera esperado algo a cambio de regalar el preciado galardón. “Yo no vine a buscar nada para mí”, explicaba Machado en su rueda de prensa, preguntada sobre lo que había obtenido en su conversación en la Casa Blanca. “Vine en representación del pueblo de Venezuela, que nos dio un mandato (en las primarias de 2023 y en las presidenciales de 2024). Vine a recibir el mensaje de que contamos con el apoyo de Estados Unidos para un proceso muy complejo”. Un proceso donde, admitió, “puede haber cosas que no esperábamos, o que no nos gustan”.

También insistía en que “es un proceso del que somos parte y al que estamos contribuyendo”. “Estamos dispuestos a hacer lo que haga falta, como gobierno legítimo, en esta etapa. Tenemos un gran trabajo ante nosotros, preparar con nuestros equipos en el mundo y en Venezuela para hacernos cargo del Gobierno cuando llegue el momento”.

La reunión en la Casa Blanca se produjo un día después de que el republicano hablara por teléfono con la líder chavista Delcy Rodríguez. Esta, a la que definió como una “persona fantástica” ha quedado a los mandos de Venezuela después de que el pasado 3 de diciembre una operación militar fulminante acabara con el secuestro en Caracas del autócrata Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Ambos se enfrentan a delitos de narcoterrorismo y de tráfico de cocaína y de armas.

La cita entre Trump y Machado, por la que esta había maniobrado incansablemente en los últimos días, se celebró además mientras la portavoz de la Casa Blanca atendía a los reporteros en el mismo recinto para decirles que el presidente de Estados Unidos no ha cambiado de idea sobre la capacidad de Machado de liderar la transición (“no cuenta con el apoyo ni con el respeto dentro del país”, dijo Trump el mismo día de la captura de Maduro) y para volver a alabar la buena disposición de Rodríguez, con la que, dijo, Washington está “trabajando muy bien” en la tutela del país sudamericano y, sobre todo, de sus fenomenales reservas de petróleo, de 300.000 millones de barriles.

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Sobre la firma

Macarena Vidal Liy
Es corresponsal de EL PAÍS en Washington. Previamente, trabajó en la corresponsalía del periódico en Asia, en la delegación de EFE en Pekín, cubriendo la Casa Blanca y en el Reino Unido. Siguió como enviada especial conflictos en Bosnia-Herzegovina y Oriente Medio. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.
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