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Brasil y la UE negocian un acuerdo sobre minerales críticos y defienden el multilateralismo

Lula recibe a la jefa de la Comisión Europea en Río la víspera de la firma del acuerdo comercial entre los dos bloques

En este inicio de 2026 tan extremadamente convulso, los líderes de la Unión Europea y Brasil han querido proclamar que están en sintonía absoluta en cuanto a la defensa del multilateralismo y han destacado la prosperidad que el acuerdo comercial Unión Europea-Mercosur va a traer a ambos lados del Atlántico. La presidenta de Comisión Europea, Ursula Von der Lyen, se ha reunido con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Río de Janeiro este viernes, antes de que participar el sábado en Paraguay en la firma solemne del pacto gestado durante 25 años. Von del Leyen ha anunciado en la comparecencia conjunta que “Europa y Brasil avanzan hacia un acuerdo político muy importante sobre materias primas críticas”.

Brasil es un productor clave de minerales críticos. Posee cerca del 10% de las reservas mundiales, según datos del Instituto Brasileño de Minería. La representante de la UE ha explicado que el acuerdo que negocian será el marco de la cooperación bilateral “en proyectos de inversión conjunta en litio, níquel y tierras raras”, materiales, ha recalcado, esenciales para la transición digital y ecológica. Ampliando el foco a la geopolítica, la alemana ha añadido que el acuerdo es también importante “para nuestra independencia estratégica en un mundo donde los minerales tienden a convertirse en un instrumento de coerción”.

“Mañana en Asunción, la Unión Europea y Mercosur harán historia al crear una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, que reunirá a unos 720 millones de personas y un PIB de más de 22 billones de dólares”, ha enfatizado Lula. Los dos líderes han exhibido una gran complicidad en una comparecencia sin preguntas a la que ha seguido un almuerzo en el palacio de Itamaraty de Río de Janeiro, que albergó la cancillería hasta que la capital se trasladó a Brasilia.

El presidente Lula ha invertido un notable esfuerzo y capital político para cerrar este pacto con la UE. Y su invitada ha destacado públicamente ese protagonismo para cerrar el acuerdo. “El liderazgo político, el compromiso personal y la pasión que has demostrado en las últimas semanas y meses, querido presidente Lula, son realmente inigualables”, ha recalcado Von der Leyen antes de agradecer al mandatario brasileño “su hábil conducción durante las negociaciones y por lograr este acuerdo histórico”.

El presidente Lula ha decidido no participar este sábado, en Asunción, en la ceremonia en la que los cancilleres de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay firmarán el acuerdo con Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Sí que asistirán el resto de los presidentes del bloque sudamericano. La presidenta de la Comisión Europea ha enfatizado que consideraba importante venir a Río a visitar a Lula antes.

Fuentes diplomáticas señalan que el brasileño y la alemana mantuvieron en julio de 2023 una reunión en Bruselas, en el marco de una cumbre de la CELAC-UE, que fue crucial para encarrilar de nuevo las negociaciones y buscar vías por las que superar los obstáculos que lastraban la culminación de un pacto que aún debe ser ratificado tanto en Europa como en los países del Mercosur. Ambos líderes han urgido a que los próximos pasos sean en breve para que entre en vigor cuanto antes.

La guerra arancelaria de Trump creó la oportunidad política de superar las últimas trabas. “Este acuerdo de Asociación trasciende la dimensión económica”, ha recalcado Lula. “La Unión Europea y el Mercosur comparten valores como el respeto a la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos”. Para ambos bloques es capital diversificar sus relaciones comerciales ante la guerra arancelaria emprendida por Donald Trump el año pasado. Brasil, ha recordado Lula, ha cerrado acurdos de libre comercio este año con la EU, con el EFTA (el bloque integrado por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) y con Singapur.

El bombardeo y la tutela de Venezuela para hacer negocio con el petróleo, las amenazas de Trump de apropiarse de Groenlandia —es decir, una agresión a un socio de la OTAN— han dado aún mayor urgencia a la necesidad de estrechar relaciones con socios que defienden el multilateralismo, y la ley internacional. Para Von der Leyen este acuerdo envía un mensaje claro de que ambos bloque “quieren un mundo que funcione con base en la confianza y el trabajo en equipo”.

Mientras Trump deja claro que el único límite de sus acciones es su propia moral, Lula y Von der Leyen ponen en valor los valores compartidos. Para Lula, el ataque estadounidense contra Venezuela supone “un precedente gravísimo contra toda la comunidad internacional”. Es una idea que ha repetido públicamente desde el día del ataque.

Para la diplomacia brasileña, el desprecio de Trump hacia el orden internacional que su país impulsó tras la Segunda Guerra Mundial supone “una amenaza global”. Brasil busca la complicidad de la Unión Europea en su campaña para defender la ONU, el multilateralismo y el diálogo como los instrumentos más eficaces, pese a sus imperfecciones, para resolver los conflictos internacionales o combatir el cambio climático. La diplomacia brasileña tiene una arraigada tradición de no alineamiento, un equilibrio difícil de mantener en un mundo cada vez más convulso y con dos superpotencias enfrentadas que a su vez son sus principales socios comerciales. Este miércoles, Lula conversó por teléfono con su homólogo ruso, Vladímir Putin, como hizo la semana pasada con varios mandatarios americanos y con el español Pedro Sánchez.

Que la presidenta de la Comisión haga una visita oficial a Lula en Brasil en ruta a la firma en Paraguay contribuye a proyectar al mandatario brasileño como un líder con peso internacional en el arranque de un año electoral en Brasil.

Si hace tres años, el asalto a Brasilia le llevó a convertir la defensa de la democracia en uno de los pilares de su campaña, esta vez, por obra de Trump, la defensa de la soberanía se perfila como una de sus banderas. Brasil todavía sigue negociando con Washington para que le retire completamente los aranceles extra que le impuso en agosto. Por eso necesita mantener un delicado equilibrio entre defender sus principios, alertar la amenaza que supone Trump pero sin desatar la furia del magnate.

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Sobre la firma

Naiara Galarraga Gortázar
Es corresponsal de EL PAÍS en Brasil. Antes fue subjefa de la sección de Internacional, corresponsal de Migraciones, y enviada especial. Trabajó en las redacciones de Madrid, Bilbao y México. En un intervalo de su carrera en el diario, fue corresponsal en Jerusalén para Cuatro/CNN+. Es licenciada y máster en Periodismo (EL PAÍS/UAM).
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