Rocío San Miguel, dos años en la cárcel del Helicoide
La abogada de la analista y activista de Derechos humanos detalla la crueldad de su encierro en una de las cárceles más siniestras del mundo


Durante muchos años, Rocío San Miguel fue la mujer que más sabía del ejército venezolano. Qué oficiales eran los más poderosos, cuál era el sentir de la tropa o qué generales se corrompían negociando con carne, leche, con el oro de las minas… ella era la persona a la que todos los periodistas y organizaciones internacionales buscaban en busca de luz sobre un mundo tan oscuro como los más de 2.200 generales que lo componen.
Por todo ello ha pagado dos años de cárcel incomunicada en una celda en la siniestra cárcel del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), El Helicoide, de la que acaba de salir. “Hasta el último momento lo vivimos con tensión. Solo respiramos cuando el avión cerró la puerta y empezó a circular por la pista rumbo a España. Entonces nos abrazamos y lloramos juntos”, recuerda su abogada, Theresly Malavé, desde Caracas.
Nacida en Caracas hace 59 años y criada en Madrid, después de dos años encerrada en una de las cárceles más duras del mundo —utilizada por el Servicio de Inteligencia como lugar de encierro donde obtener confesiones— las dudas giran ahora en torno al estado de salud de San Miguel. Su abogada, que tiene nacionalidad española y venezolana, señala: “Me dijo que estaba más o menos, pero que ahora quiere revisarse en España y visitar al médico para ver cómo está del brazo que se rompió en prisión”, recuerda su abogada, que el jueves pudo hablar con ella por teléfono antes de que el avión levantara el vuelo.
La abogada de San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano para la Seguridad, resume estos dos años encarcelada en como una “tortura inhumana”, en la que jamás pudo ver a su defendida y debía comunicarse con ella a través de su hija. “Todas las denuncias de torturas físicas, de cucarachas, de dormir en el suelo sobre una colchoneta son ciertas. Pero en el caso de Rocío tuvo dos etapas. Una primera, donde se le aplicaron todo tipo de maltratos físicos, y una segunda, en la que, aunque mejoraron las condiciones físicas, la tortura consistió en aislarla”, detalla.
Incluso su excarcelación, una noticia que recibió la noche del miércoles, se vivió con ansiedad. “Desde que supimos de su posible liberación hemos pasado recorriendo cárceles porque no sabíamos ni cuándo ni dónde la liberarían. Eso forma parte de la tortura del Gobierno: no decir nada y mantenernos en la incertidumbre”, explica.
Cuando, a primeros de febrero de 2024, San Miguel fue detenida, le aplicaron la “sippenhaft”, un término alemán que define el encarcelamiento de los familiares de un detenido por los delitos cometidos por una persona. En este caso, la Fiscalía encarceló también a su hija, a su exmarido, a su pareja actual y a otros dos familiares más. Días más tarde, todos fueron puestos en libertad con cargos, salvo su actual pareja, que sigue en prisión. “Son cientos de personas las que están injustamente encarceladas. Ni siquiera cuando los abogados pueden ver a sus defendidos pueden verlos, porque deben estar enmascarados para hablar con ellos”, explica Malavé.

Acusada de “espía”, para justificar el encarcelamiento de San Miguel, el fiscal general, Tarek William Saab, presentó como pruebas un audio de mala calidad en el que un militar implicaba en su confesión a San Miguel y unos mapas “desactualizados, de acceso público y de carácter académico”, según su familia, que ella había utilizado como profesora en la Escuela Superior de Guerra. En realidad, aquellos mapas estaban en la propia web de la academia.
Desde el primer momento, el chavismo se mostró inflexible y ni siquiera permitió que recibiera la asistencia consular, la ayuda que ofrecen siempre las autoridades a los extranjeros. En cuanto a su proceso penal, Malavé desconoce si San Miguel ha sido condenada al “destierro”, como sucede con casi todos los liberados, y califica de farsa cualquier proceso judicial. “El futuro de los presos políticos depende única y exclusivamente de la voluntad del Gobierno, que es el que decide el futuro de cada encarcelado”. “En Venezuela todos los presos políticos entran a la cárcel con una etiqueta en la espalda. Siempre hay un carcelero detrás, que es alguien a quien supuestamente se ha ofendido, pero nunca supimos bien de quién se trataba: si de Diosdado Cabello, los hermanos Rodríguez…”
Según la Misión Independiente de Determinación de Hechos de la ONU, que ha recogido 122 testimonios de víctimas que han pasado por las cárceles venezolanas, en ellas se practica la tortura de manera generalizada, que incluye “palizas con objetos, descargas eléctricas, asfixia con bolsas de plástico y posiciones de estrés, así como formas de tortura psicológica, como la tortura blanca”, que incluye el aislamiento o la imposibilidad de ver la luz.
Con la anunciada libertad de los presos políticos no termina el trabajo de los abogados que los representan, ya que hasta el viernes el régimen solo había puesto en la calle a un puñado de ellos, de los más de 800 que las organizaciones de derechos humanos dicen estar encarcelados. “No se trata solo de los presos, también hay 61 personas desaparecidas y el sufrimiento que yo he visto en esas personas es superior al de las personas que tienen a alguien detenido. Son muchas madres buscando por hospitales, por morgues, por prisiones…”, remata la abogada con un tono de voz medio camino entre la alegría de saber que San Miguel aterrizó en Madrid y la desesperación por los cientos que aún siguen encarcelados.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Sobre la firma









































