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Fico Gutiérrez prohíbe la presentación de un libro sobre el M-19 en una biblioteca de Medellín: “Quieren imponer una narrativa política”

El público se tomó el auditorio tras la orden del alcalde y siguió adelante con el evento. “Este no es un espacio de los gobernantes, sino de los ciudadanos”, comenta el autor del trabajo

Libro "M-19. De la guerra a la política" y Fico Gutiérrez.Alcaldía de Medellín

La orden del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, llegó unos minutos antes de que comenzara la presentación del libro académico El M-19, de la guerra a la política. El conversatorio, organizado en la Biblioteca Pública Piloto, debía cancelarse por supuestamente reivindicar a la guerrilla a la que perteneció el presidente Gustavo Petro en su juventud. “En Medellín, nunca tendrá espacio la apología al terrorismo”, escribió Gutiérrez en X, a las 4.49 de la tarde del martes. El auditorio, ya repleto, se rebeló. Aunque el personal de la biblioteca les retiró el sonido y la Policía rodeó el edificio, los asistentes se mantuvieron en sus butacas. “Este no es un espacio de los gobernantes, sino de los escritores, los artistas y los ciudadanos”, relata por teléfono Jaime Rafael Nieto, autor del libro y profesor de Sociología de la Universidad de Antioquia.

Gutiérrez aprovechó la presentación y su cancelación oficial para reafirmar de manera pública sus posturas sobre la guerrilla, cuyos miembros firmaron la paz en 1990 y luego hicieron parte de la redacción de la Constitución de 1991. “El M-19 no fue un ‘relato romántico’: fue un grupo armado terrorista que dejó víctimas, dolor y muerte en Colombia. Nuestra ciudad respeta la memoria de las víctimas, no la propaganda de quienes empuñaron las armas”, enfatizó en X. También aseguró que la presentación tenía “un carácter evidentemente político”, pese a tratarse de un trabajo académico, y que no podía llevarse a cabo en una biblioteca pública por la cercanía con las elecciones presidenciales. Según él, incumpliría la ley de garantías, una norma que restringe la contratación estatal en los meses previos a los comicios y el uso de inmuebles públicos “para actividades proselitistas”.

El alcalde, además, arremetió contra los funcionarios que autorizaron la presentación en uno de los principales centro culturales de la ciudad. “Inaceptable que alguien de la Biblioteca hubiera permitido esta agenda. Aquí defendemos la legalidad. Ni la Alcaldía de Medellín, ni mucho menos yo, nos vamos a prestar para esto”. La Biblioteca Pública Piloto se plegó al mensaje del alcalde unos pocos minutos después. “En cumplimiento de lo establecido en las disposiciones contenidas en la Ley de Garantías Electorales y teniendo en cuenta el contenido proselitista del libro, nos permitimos informar que el evento no cuenta con autorización para ser realizado y ha sido cancelado”, declaró en un comunicado.

Mientras tanto, los organizadores de la presentación decidieron seguir adelante. “Lo que hicimos fue consultarle al auditorio sobre qué consideraban lo más pertinente. Había tres opciones: cancelar el evento, irnos a otro lugar, o afirmarnos en nuestra condición de ciudadanos y ocupar un espacio público de la ciudad para realizar el evento como lo habíamos diseñado”, cuenta el académico Nieto, al tiempo que señala que habían agendado el conversatorio hace un mes. La decisión fue quedarse en la biblioteca como “acto de resistencia civil”. “El auditorio estaba formado por profesores universitarios, estudiantes, investigadores, líderes de oenegés, líderes sociales. Y nos fue muy bien. El alcalde mandó unos piquetes de Policía, pero no pasó a mayores”.

Nieto reivindica el carácter “científico y académico” de su trabajo, que retoma una tesis que presentó como estudiante de maestría en 1995 e incluye un epílogo sobre su relevancia para entender el Gobierno de Petro. “De lo que se trata es de interpretar cómo surgió el M-19 y cuáles fueron sus características. No es justificar sus acciones, porque ahí el trabajo de investigación tomaría un sesgo partidista y no es el caso”, afirma. Entre los puntos centrales del libro, menciona cómo “el carácter absolutamente cerrado del Frente Nacional”, en el que los conservadores y liberales monopolizaron el poder político durante 16 años (1958-1974), contribuyó a la irrupción del M-19. La tesis central, además, es que esta guerrilla fue el actor armado “que supo conjugar de mejor manera la guerra con la política”. “Cada acción de guerra producía efectos políticos. Y eso la convertía en un actor político”, dice.

El autor ejemplifica con la toma de la Embajada de República Dominicana en 1980. “Fue un acto de guerra que denunció la violación sistemática de derechos humanos. Fue la primera vez que se habló de eso en Colombia, y de un diálogo nacional”, explica. También menciona el secuestro en 1988 del líder conservador Álvaro Gómez Hurtado como una acción que propició “un proceso de negociación” que eventualmente dio lugar a la dejación de armas. “El resto de las guerrillas tuvieron una vida política más bien marginal. Pero el M-19 incidió en la coyuntura política colombiana y jugó un papel protagónico”, subraya. En el conversatorio, cuenta, se habló de cómo estas estrategias se ven en la Presidencia de Petro: “Están presentes en su comunicación política. Por ejemplo, cuando produce actos con gran capacidad de arrastrar el debate del país”.

Para Nieto, la reacción del alcalde muestra “el miedo de un sector” a reconocer el impacto que ha tenido el M-19 en la historia de Colombia, sobre todo con su papel protagónico en la elaboración de la Constitución de 1991 y la elección de Petro como presidente. “Es parte constitutiva de nuestra identidad, nos guste o no nos guste. Negarlo es como si quisiéramos prescindir de un lunar que no nos gusta en nuestro cuerpo”, resalta. “El M-19 se configuró como tercera fuerza [frente a los conservadores y liberales] a un costo humano muy alto, sin duda. Pero, si se tratara de eso, negaríamos gran parte de la historia de Colombia, que está regada en sangre y protagonizada precisamente por los conservadores y liberales”.

El presidente Petro le salió al cruce a Gutiérrez en la madrugada del miércoles, a través de X. “El M19, después de hacer la paz, es un movimiento legal con personería jurídica. Lo que hace usted es una censura a un libro. El que censura libros termina quemándolos en hoguera y después termina quemando seres humanos en hogueras”, dijo. La congresista Susana Boreal enfatizó que “es una investigación académica” que el alcalde “decide censurar por su ignorancia”. Esteban Restrepo, exsecretario de Gobierno de la Alcaldía de Daniel Quintero (2020-2023), comentó en la misma red social que había radicado una queja ante la Procuraduría para que se investigue si Gutiérrez cometió faltas como “extralimitación de funciones, censura previa y violación de derechos humanos”.

El alcalde ha mantenido el pulso a lo largo de este miércoles. “Por más que algunos quieran reescribir la historia de Colombia, el M-19 fue un grupo terrorista. Asesinaron, secuestraron, extorsionaron, torturaron, son los responsables del Holocausto del Palacio de Justicia, y muchos otros delitos. Yo sí se de qué lado de la historia estoy”, comentó en X, donde también le recriminó al presidente su antigua militancia en el grupo armado. Después, retomó su argumento en declaraciones a medios de comunicación: “Fue un acto en el que querían imponer una narrativa política (...). No me voy a quedar callado para que muchos terminen creyendo que los del M-19 fueron víctimas y no victimarios”.

Más allá del debate sobre la guerrilla, Gutiérrez rechazó en sus declaraciones a la prensa que su decisión fuera un acto de censura y volvió a justificarla con la ley de garantías. “Cualquiera puede creer o comprar lo que quiera. Aquí nadie está vetando nada. Lo que no puedo permitir como alcalde es que se haga un evento político mientras estamos en campaña electoral”, dijo. “Dicen que hubo un veto. No, ¡por Dios! ¿Veto de qué? Hagan la presentación en cualquier otra parte, no pueden hacerlo en una institución pública por la ley de garantías”, insistió ante las preguntas de los periodistas.

Este periódico contactó a la Secretaría de Cultura para profundizar sobre los argumentos del alcalde. La entidad respondió que la vocería es de la Biblioteca Pública Piloto, que dio dos números de teléfono que no atendieron múltiples llamadas. La Secretaría también señaló como responsable de hablar con medios de comunicación a la oficina del alcalde, que se remitió a un video de las declaraciones a la prensa.

El libro, mientras tanto, ha conseguido una publicidad inesperada. La editorial Desde Abajo, conocida por sus publicaciones de izquierda, ha aprovechado para promocionarlo en redes sociales. “Rompa la censura y adquiera el libro ‘M-19. De la guerra a la política’ (...) Precio: $40.000 más envio”, se lee en su X. Nieto, por su parte, afirma que el alcalde ni siquiera ha leído el libro y se dejó llevar por su rivalidad con el presidente Petro. Al final, considera, fue contraproducente. Se lo escucha feliz con el resultado final, pese al mal momento del martes: “Fue interesante recuperar la discusión del carácter del M-19 y tratar de conectarla con el debate contemporáneo del Gobierno”.

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