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Petro firma ante una plaza llena el decreto que mantiene el salario mínimo: “Ni un peso atrás”

Miles de personas celebran en la Plaza de Bolívar la decisión que reitera el aumento definido en diciembre, de 23,8%

El presidente Gustavo Petro en su discurso en la Plaza de Bolívar, este 19 de febrero.Fernando Vergara (AP)

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció en la noche de este jueves que mantendrá el salario mínimo en dos millones de pesos (unos 540 dólares), el valor definido en diciembre pasado. “No quise sobrepasarme”, dijo al anunciar la decisión en la Plaza de Bolívar, el corazón político del país. “No nos echamos para atrás. Firmamos y se entrega al Consejo de Estado”, afirmó en medio de vítores y aplausos de sus simpatizantes. El mandatario sostiene así el histórico aumento de 23,8%, pese a la disposición del Consejo de Estado, el tribunal que suspendió el decreto del Gobierno y que le dio ocho días para expedir uno nuevo. Petro cumplió con el plazo, pero no movió ni un dígito de un aumento que, asegura, ahora está sustentado en nuevos estudios técnicos.

Decenas de miles de ciudadanos habían respondido a su convocatoria de salir a marchar para respaldar el histórico aumento. En la Plaza de Bolívar, el corazón político de la Nación, los manifestantes renovaron una de las consignas sociales más tradicionales, “Ni un paso atrás”, solo que con una vocal cambiada y un matiz económico, más afín con el motivo de la protesta: “Ni un peso atrás”, arengaban. Con este eslogan, que se intercalaba con los vivas a Petro, los asistentes defendían la cifra del 23,8%. Una plaza festiva esperaba, con acierto, que el presidente presentara el nuevo decreto ante la multitud.

Aunque el Consejo de Estado argumentó en su resolución que el Gobierno había desbordado sus facultades, pues no había tenido en cuenta los usuales criterios técnicos —como la meta de inflación o la productividad—, según ordena la ley, para los manifestantes los motivos de esta decisión no son judiciales, sino políticos. “Sabemos que el Consejo de Estado está politizado”, asegura Amparo Giraldo, de 60 años, quien junto con dos amigas de su barrio, Kennedy, se desplazó hasta el centro de la capital no solo para apoyar el salario mínimo, sino, según dice, “también la propuesta de la Constituyente, y todas las reformas del Gobierno”.

Durante su discurso, el mandatario resaltó que esta es la primera vez, desde que se redactó la Constitución de 1991, en la que en un decreto del salario mínimo se incluye el concepto de “vital”. El Gobierno ha respaldado el aumento en un estudio de la Organización Internacional del Trabajo que le ha servido como base para calcular cuál sería el dinero suficiente, en promedio, para que una familia colombiana viva en condiciones dignas. Pero no ha seguido los criterios técnicos establecidos en una ley de 1996, y así lo ha destacado la disposición del Consejo de Estado.

Petro aclaró que no se trataba de una convocatoria política, vedada en tiempos electorales, sino de una protesta en contra de la derogación del salario mínimo. Sin embargo, en la manifestación se fue colando publicidad electoral: una gorra de la candidatura al Senado de María Eugenia Londoño, del oficialista Pacto Histórico, y un periódico editado por Fabio Arias, candidato por el Frente Amplio. Andrés Reyes, estudiante de 19 años de una licenciatura en Educación Física, sostiene que no se puede ignorar el cambio y que los ciudadanos son entes políticos. “No podemos aislarnos de situación del entorno”, asegura, en referencia a las reformas sociales que ha buscado adelantar el presidente, muchas de las cuales, de acuerdo con Petro, no se han podido materializar debido a un “bloqueo institucional”. En su discurso de este jueves, Petro fue más lejos. Según dijo ante la multitud, sus reformas “han estado presas”.

Para Reyes, la intervención del Consejo de Estado está mediada por diferentes fuerzas políticas, y considera que el tribunal “actúa para la derecha”. Sostiene que los aumentos anuales del salario mínimo decretados por los gobiernos anteriores, según los criterios técnicos que defiende el tribunal, en realidad “no tenían ningún beneficio”. El resultado, añade el comerciante independiente Jorge Antonio Pérez, era que “siempre había pobres más pobres”. “Nosotros somos ciudadanos de a pie -no como ellos- que esperan sacarle provecho al pueblo y vivir a costa de nosotros”, dice Pérez, quien lleva una camiseta de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (Opiac).

Varias organizaciones indígenas hicieron presencia en la Plaza de Bolívar. Rosalino Joropa, consejero mayor de la Organización Indígena de Colombia (ONIC), dijo que “sin la fuerza del pueblo no hay transformaciones en este país”. “No solamente está en riesgo el salario mínimo vital, sino los derechos que hemos conquistado”, dice. Y entonces hace una sentencia política: “Tenemos que ser mayoría en el Congreso. Tenemos que derrotar a los que están en contra de los campesinos”. Aunque en su discurso el presidente no hizo mención a ningún candidato, los asistentes interpretaron el mensaje como un guiño a la continuidad de la izquierda: “Se vive, se siente, Cepeda presidente”, arengan, cuando Petro deja un silencio, de cuando en cuando.

Noticia en desarrollo. Habrá más información en breve...

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