Fredrik Fodstad, el colombiano que buscará la gloria en Milano Cortina 2026, no habla español y apenas recuerda Bogotá
El fondista, nacido en la capital colombiana y criado entre montes nevados noruegos, afronta su primera cita invernal con la misión de abrir huella para su país en la élite de su disciplina

En el circuito del esquí de fondo, dominado por apellidos noruegos, suecos y finlandeses, un colombiano se asoma en las listas de salida de Milano Cortina 2026. Su apellido no lo delata, pero su segundo nombre siembra la duda. Se llama Fredrik Gerardo Fodstad, nació en Bogotá en 2001 y es el único deportista que representará a Colombia en los Juegos Olímpicos de Invierno que comienzan este 6 de febrero en Italia.
Fodstad llegó a Noruega con apenas unos meses de vida, tras ser adoptado por una pareja de ese país. Creció en Eidsvoll y se trasladó después a la ciudad de Lillehammer, una de las cunas del esquí de fondo, donde terminó de moldear su relación con la nieve. No habla español y apenas guarda recuerdos de Bogotá, pero en los últimos años ha buscado acercarse con sus raíces colombianas.
El atleta ha contado en entrevistas que Remi Padoin, miembro del equipo colombiano de esquí, fue quien le presentó al resto de competidores connacionales. Eso fue decisivo para que Fodstad decidiera cambiar de nacionalidad en 2021 y representar al país latino.
Luego de realizar los trámites correspondientes, Fodstad empezó a competir por Colombia en el calendario europeo de esquí de fondo. En 2022 obtuvo el lugar 64 en la Copa del Mundo en el esprint clásico de Beitostolen. Y en 2023, en esta misma competencia, obtuvo la posición 72 durante los campeonatos mundiales de Planica. En ese año, Fodstad también se mantuvo en el top 10 al obtener la séptima posición en los 10 kilómetros libres masculino en Planica.
Su evolución y medida en puntos FIS —el sistema de ranking internacional donde un número más bajo indica mejor rendimiento—, terminaron por otorgarle una plaza en esquí cross-country para Milano Cortina 2026. Actualmente ostenta 100.67 puntos en distancia y 186.65 en sprint.
Colombia afrontará así su cuarta participación en unos Juegos Olímpicos de Invierno, la tercera consecutiva. Pero, a diferencia de ediciones recientes, que contaron con tres atletas colombianos (Pekín 2022) y hasta cuatro en la penúltima (PyeongChang 2018), esta vez la delegación se reduce a un solo nombre: únicamente Fodstad ha logrado clasificar, pese a que durante meses se consideró muy probable la presencia de la skeletonista Laura Vargas.
El colombonoruego competirá en una de las disciplinas más exigentes, el esquí de fondo, también conocido como esquí nórdico o esquí a campo traviesa. Combina desplazamiento sobre nieve con bastones e involucra dos técnicas principales: la clásica —con un movimiento alternado similar al andar— y la libre o patinada, más explosiva y aeróbica. Se practica en circuitos boscosos de entre 5 y 50 kilómetros, y su exigencia radica en la duración de las pruebas, que pueden superar las dos horas. La alternancia de terrenos con fuertes subidas y bajadas, y la necesidad de una resistencia cardiovascular extrema, fuerza en el tren superior e inferior, y una técnica impecable para maximizar el deslizamiento, lo convierte en uno de los deportes más demandantes del programa invernal.
El debut olímpico de Fodstad está previsto para el domingo 8 de febrero, en el skiathlon 10+10 kilómetros, primera gran prueba de fondo del calendario en Milano Cortina. A partir de ahí encadenará el sprint clásico del 10 de febrero y la carrera individual de 10 kilómetros por intervalos de salida libre del 13 de febrero. No se trata de un itinerario diseñado para buscar una medalla —no está entre los favoritos—, sino para ganar experiencia en el máximo nivel y medir hasta dónde puede llegar. Sus mejores resultados —como el 40º en teamsprint en Trondheim 2025— lo sitúan en la mitad baja de la élite, un listón modesto frente a las potencias nórdicas, pero ambicioso para Colombia, un país sin tradición invernal, que depende de atletas formados en el exterior y que acumula solo cuatro participaciones olímpicas de invierno. Asomarse en ese paisaje ya es por sí mismo una anomalía.
Para Fredrik, Milano Cortina 2026 es, además de un objetivo deportivo, un reencuentro simbólico con su origen. En entrevistas concedidas a medios locales, ha asegurado que representar al país donde nació es “algo increíble” y que se siente orgulloso y agradecido por poder competir con los colores de Colombia, aunque su vida diaria transcurra en Lillehammer. Su expectativa, ha dicho, consiste tanto en mejorar sus marcas como en “dejar en alto el nombre” de un país que apenas empieza a aparecer en los mapas del invierno.
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