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Hallado el cuerpo sin vida de la niña Valeria Afanador, desaparecida hace 18 días en Cajicá

Las autoridades localizan el cadáver de la menor de 10 años en una zona cercana al río Frío, cuyo cauce pasa muy cerca de su colegio a las afueras de Bogotá. Allí se le perdió el rastro el 12 de agosto pasado

Búsqueda de Valeria Afanador en el río Frío, en Cajicá.
Santiago Triana Sánchez

El cuerpo sin vida de la niña Valeria Afanador ha sido hallado este viernes, 18 días después de su desaparición, en el municipio de Cajicá (Cundinamarca), a las afueras de Bogotá. La información ha sido confirmada por el gobernador del departamento, Jorge Emilio Rey, quien indicó que el cadáver de la menor, de 10 años, ha sido localizado en una zona contigua al río Frío, cuyo cauce pasa cerca del colegio en el que ella estudiaba y donde fue vista por última vez la mañana del 12 de agosto pasado. El mandatario sugiere que la muerte de Valeria fue un acto criminal, ya que en esa misma zona se habían hecho inspecciones en días pasados, sin encontrar nada. “Quienes participaron en ellas aseguran que resulta improbable que el cuerpo hubiese estado allí desde entonces”, añadió Rey.

La búsqueda de la niña se convirtió desde el primer momento en prioridad para los vecinos de Cajicá, una población de unos 100.000 habitantes al norte de Bogotá. Redes sociales, volantes y carteles en las calles fueron los medios usados para informar a la mayor cantidad de personas de la desaparición de Valeria, cuya condición con síndrome de Down la hacía necesitar cuidados y atención especiales. La niña estudiaba en el colegio Gimnasio Campestre Los Laureles, donde la echaron de menos el martes 12 sobre las 10 de la mañana. En un primer momento, activaron el protocolo interno para encontrarla. Tres horas más tarde avisaron a las autoridades, que se sumaron a la operación.

Las cámaras de vigilancia del colegio registraron el momento en que la niña desapareció. Las grabaciones muestran cuando Valeria caminaba junto a la cerca del predio de la institución, demarcada por unos arbustos. La menor se metió entre esas plantas al menos en siete ocasiones antes de no volver a aparecer. En ese mismo momento, algunos alumnos recogían materiales de gimnasia del campo de fútbol. Otros, un poco más lejos, jugaban con un balón. Las cámaras también captaron a dos adultos, que tampoco se percataron de que la niña estaba demasiado cerca a los arbustos, ni de su posterior desaparición.

En un primer momento, las autoridades ofrecieron una recompensa de 20 millones de pesos para quien diera información que permitiera encontrar a la niña. Días más tarde la cifra subió a 50 millones, y poco después a 70 millones. La Interpol, incluso, emitió el 20 de agosto una circular amarilla, una alerta especial en casos de personas desaparecidas. La búsqueda de Valeria se concentró primero en el río Frío y sus alrededores, sin ningún rastro de la niña. También en zonas boscosas y rurales, sin descartar la posibilidad de que Valeria hubiera llegado a la zona urbana de Cajicá. Una tragedia distinta se sumó a la de la desaparición: mientras buscaban a la menor, las autoridades hallaron el 22 de agosto los restos de un hombre de 24 años que llevaba desaparecido dos meses. Pronto fue identificado como Javier Mauricio García, quien fue visto por última vez el 10 de junio después de salir de su lugar de trabajo sobre las 10 de la noche.

La Defensoría del Pueblo, por su parte, señaló en un estudio de caso negligencias en la manera en que se procedió tras la desaparición de la niña. Entre los defectos que identifica la entidad está el tiempo que se tardó el colegio en informar a las autoridades sobre la pérdida. En ese lapso, dice la Defensoría, se habrían podido coordinar acciones para establecer controles en las entradas y en las salidas del municipio. El documento asegura también que se violaron los principios del interés superior de la niñez al entablar la búsqueda con una sola hipótesis sin recurrir a la asistencia de la Fiscalía.

Manuel Afanador, padre de la niña, dijo que, aunque la prioridad suya y la de su familia era la búsqueda de su hija, las autoridades habían sido negligentes en sus operativos. Este mismo viernes, horas antes del hallazgo, Afanador dijo en Caracol Radio: “A la Fiscalía, al Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), a los cuerpos de investigación y demás, les quedó grande, no tienen tecnología, no tienen absolutamente nada. […] No es posible que 18 días después, una niña de 10 años con unas capacidades especiales, con síndrome de Down, con un lenguaje reducido, esté desaparecida y las autoridades no tengan el menor rastro”. Añadió que “claramente” su hija había sido raptada, y denunció que ninguna autoridad estaba haciendo una investigación exhaustiva para dar con los responsables.

El Gimnasio Campestre Los Laureles emitió este viernes un breve comunicado, tras el hallazgo del cuerpo de la niña, en que lamenta la noticia y se pone a disposición para encontrar a los responsables del hecho. “Acompañamos a su familia con nuestra solidaridad y nuestro amor. Su dolor es también nuestro dolor, y lo abrazamos con toda la fraternidad de la que somos capaces. Reiteramos nuestra disposición absoluta para estar presentes en lo que sea necesario y para seguir, con firmeza, en la búsqueda de la verdad”.

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Sobre la firma

Santiago Triana Sánchez
Periodista de EL PAÍS en la edición América Colombia. Ha pasado por la sección de Cultura y por la redacción del Diario AS, en Madrid. Es egresado de Periodismo de la Universidad Javeriana y Máster en la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS.
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