Cientos de detenidos retoman su huelga de hambre en el mayor centro migratorio de Michigan
Los migrantes protestan por el trato, la falta de atención médica y alimentos, y retrasos legales, mientras el Gobierno niega que exista siquiera la huelga


La información sobre lo que ocurre dentro del Centro de Procesamiento de North Lake, en Baldwin (Michigan), la mayor cárcel migratoria del Medio Oeste, depende de quién la cuenta. De acuerdo con organizaciones civiles y personas recluidas dentro, cientos de detenidos iniciaron una huelga de hambre por condiciones “inhumanas”. Para el Gobierno federal, en cambio, no hay tal huelga y el centro cumple —e incluso supera— los estándares de otras cárceles en el país.
El conflicto estalló a inicios de la semana pasada. Según múltiples grupos de defensa como No Detention Centers in Michigan, involucra a cientos de personas en el centro de detención operado por la empresa privada GEO Group. La protesta apunta a tres reclamos principales: atención médica deficiente, alimentos inadecuados y retrasos prolongados en sus procesos migratorios.
Los testimonios describen un entorno de incertidumbre y aislamiento. Ahmad Alnajdawi, un detenido originario de Jordania, explicó en un mensaje difundido por los activistas: “No tenemos respuestas a nuestras preguntas, y todos los que estamos aquí tenemos preguntas. No podemos hablar con los gestores de casos; no podemos hablar con los agentes del ICE; no podemos hablar con nadie”. Sobre las condiciones, afirmó: “La comida aquí es pésima. Quiero que la gente de afuera sepa que nos tratan como a animales.”
Otros relatos coinciden en el deterioro de la atención médica. Un exdetenido afirmó que hay personas con enfermedades graves sin tratamiento, mientras que organizaciones como la ACLU de Michigan y el Michigan Immigrant Rights Center aseguran haber documentado durante meses “retrasos y denegaciones de atención que ponen en peligro la vida, falta de seguimiento tras la hospitalización y denegación de medicamentos recetados o exigencia de pago para recibir los medicamentos necesarios”. En algunos casos, añaden, los detenidos han tenido que “suplicar al personal, a veces durante horas, que les preste atención médica”.
Las denuncias no son nuevas. En los diez meses desde que el centro abrió como instalación migratoria, abogados y familiares han reportado problemas similares, incluyendo alimentos en mal estado o insuficientes. La muerte en diciembre de Nenko Gantchev, un hombre de 56 años originario de Bulgaria, intensificó las preocupaciones sobre el manejo médico dentro del centro.
Ante este panorama, organizaciones civiles han pedido al Congreso una intervención directa. Exigen una auditoría médica independiente, visitas de supervisión y respuestas formales del ICE sobre las condiciones en North Lake. “Las condiciones y prácticas de North Lake incumplen de manera grave tanto los mandatos constitucionales como las normas federales, por lo que exigimos una investigación independiente inmediata,” dijo Loren Khogali, directora ejecutiva de la ACLU de Michigan. La preocupación va más allá de un solo centro: los grupos advierten de problemas estructurales en el sistema de detención migratoria.
Los activistas también denuncian que muchas personas permanecen detenidas durante meses sin claridad sobre su situación, en medio de un sistema saturado: tan solo la corte migratoria de Detroit acumula más de 30.000 casos pendientes. Además, critican el aumento en las negativas de fianza. Miriam Aukerman, de la ACLU, advirtió: “Este repentino e inexplicable aumento en las tasas de denegación de fianzas plantea dudas sobre si los no ciudadanos están recibiendo audiencias justas”.
Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que supervisa el ICE, ha rechazado todas las acusaciones. En múltiples declaraciones, la agencia ha insistido en que no existe ninguna huelga de hambre en North Lake. “No hay ninguna huelga de hambre en el centro de detención del ICE de North Lake,” señaló un portavoz en un comunicado. También negó las condiciones deficientes: “Cualquier afirmación de que existen condiciones de alto riesgo en las instalaciones de North Lake, en Baldwin, es falsa”.
Según el DHS, los detenidos reciben “tres comidas al día, agua potable, ropa, ropa de cama, duchas, jabón y artículos de aseo”, además de acceso a atención médica, llamadas telefónicas y asesoría legal. Incluso fue más allá al asegurar: “De hecho, el ICE aplica normas de detención más estrictas que la mayoría de las prisiones estadounidenses en las que se encuentran recluidos ciudadanos estadounidenses”. En otra declaración polémica, el Gobierno afirmó que “estar detenido es una elección”, al señalar que los migrantes pueden optar por salir del país mediante programas de “autodeportación”.
GEO Group, la empresa que opera el centro, también defendió sus servicios, destacando que hay acceso permanente a atención médica, visitas legales y familiares y dietas aprobadas por especialistas. Sin embargo, cuando medios preguntaron directamente sobre la existencia de la huelga, aseguró que sus instalaciones cumplen con estándares federales.
Mientras ambas versiones chocan, afuera del centro ya se han registrado protestas de decenas de personas en solidaridad con los detenidos.







































