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El Gobierno de Trump usa el tiroteo del ICE en Minneapolis para pasar al ataque contra un enemigo conocido, la prensa

El Departamento de Seguridad Nacional acusa a los medios de mentir en su cubrimiento del suceso, mientras que asociaciones de periodistas alertan de un aumento de agresiones a los reporteros por parte de agentes federales

Fotoperiodistas en Minneapolis, Minnesota, el 11 de enero.

En cuanto los primeros videos de la muerte de Renee Good comenzaron a esparcirse sin control por las redes sociales, el Gobierno de Donald Trump se empeñó en dominar el relato. No era tarea fácil, las imágenes en las que un agente migratorio disparaba a una mujer en un carro en una calle de Minneapolis hablaban por sí solas. Aun así, apenas un par de horas después de que tres disparos acabaran con la vida de Good, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ataviada con sombrero de vaquero en una rueda de prensa desde la frontera con México en Texas, acusó a la fallecida de ser una “terrorista doméstica” y de haber intentado matar a los agentes. En los días siguientes, nadie en la Administración se ha desviado de este mensaje.

Pero sí lo han adaptado y expandido en respuesta al trabajo que han hecho los medios de comunicación que considera sus enemigos y que han analizado las pruebas y presentado el suceso como un asesinato y no como un incidente de legítima defensa propia. Para el Gobierno ya no solo ha sido cuestión de presentar la idea de que la víctima en realidad era el agente que jaló el gatillo —mientras el Gobierno nunca identificó a Good, Noem sí informó que el oficial que la mató había sido arrastrado por un carro en junio— sino de acusar a cualquiera que dijese lo contrario de estar mintiendo, de ser “fake news”.

El vicepresidente J. D. Vance desplegó esta línea en la mañana del viernes. Enojado mientras hablaba en una rueda de prensa en la Casa Blanca, Vance describió el trabajo de los periodistas que habían cubierto el asesinato de Good y sus consecuencias como “una absoluta vergüenza”. “Se supone que deben reportar la verdad. ¿Cómo es que han permitido convertirse en agentes de propaganda, de un ala radical que está haciendo más difícil para nosotros hacer cumplir nuestras leyes?”, dijo, dirigiéndose a la prensa presente.

“Si la gente quiere tener una conversación seria sobre lo que ella realmente estaba haciendo, eso es razonable. Lo que no es razonable es difundir por todos los medios de comunicación que se trataba de una mujer inocente y que el agente del ICE cometió un asesinato”, añadió, obviando el riguroso trabajo de análisis de los medios. Y agregó, en el clásico estilo hiperbólico trumpista: “El cubrimiento de esto ha sido uno de los mayores escándalos que he visto en los medios. Nunca he visto un caso tan mal representado y mal reporteado”.

En sus redes sociales, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), del que depende el ICE, también se ha echado a la tarea de señalar y contestar abiertamente a la prensa. “Los medios continúan fallándole al pueblo estadounidense en su cubrimiento de los eventos en Minneapolis. [...] La evidencia habla por sí sola. Los medios tradicionales han perdido la confianza del pueblo”, dice una publicación de la cuenta oficial del DHS en X, en la que se muestra una grabación que hasta entonces no había visto la luz en donde se ve todo el incidente desde una casa y no desde la calle, como los videos que habían circulado anteriormente, incluyendo el grabado por el agente que disparó.

Y en otro video publicado el domingo, subieron la apuesta. Hablando a cámara, la subsecretaria adjunta del DHS, Lauren Bis, se presenta y anuncia: “Estoy aquí para aclarar las informaciones falsas que circulan sobre nuestras valientes fuerzas del orden”. La grabación de unos tres minutos avanza y primero acusa a medios como The Washington Post o el HuffPost de publicar “basura” sobre los hechos, como que no se permitió darle atención médica inmediata a Good o que el auto nunca golpeó al agente que disparó. Sin embargo, ambas cosas se pueden corroborar en videos de testigos.

La publicación del DHS continúa y pasa al caso del tiroteo en Portland que ocurrió el jueves. Acusa a los medios de representar a los dos heridos como inocentes, cuando están vinculados al Tren de Aragua. “¿Cómo retrata la CNN a estos presuntos miembros de una banda? ‘Una pareja casada inocente tiroteada por la patrulla fronteriza’. ¡Por favor!”. Pero en las imágenes que muestran de la página web de la CNN en no se lee la palabra inocente. Y, si bien inicialmente la descripción de la pareja como perteneciente al Tren de Aragua se atribuyó al DHS, cuando las autoridades locales corroboraron esta información, se dio por válida.

Las reforzadas y revitalizadas acusaciones a la prensa por parte del Gobierno, y del trumpismo más ampliamente que las replica, incluyen el argumento de que es culpa de los medios, y de los políticos de oposición, que se haya registrado un aumento dramático en agresiones contra oficiales y policías. El DHS asegura que los agentes han visto un aumento de más del 1.000%. La cifra ha variado ligeramente con el tiempo, pero investigaciones independientes de Los Angeles Times o NPR han encontrado que la cifra es más cercana al 25%.

Al mismo tiempo, Freedom of the Press Foundation, que monitorea y contabiliza arrestos y ataques contra periodistas, encontró que en 2025 hubo 174 agresiones reportadas contra la prensa, principalmente por parte de las fuerzas del orden en protestas contra las políticas migratorias del Gobierno. En 2024, la cifra fue de 87. La fundación afirma que solo informa de “incidentes que pueden verificarse mediante testimonios en primera persona o contrastarse con múltiples fuentes periodísticas”. Parte de ese aumento se debe, señalan, al simple hecho de que ha habido más protestas.

Actualmente, hay una prohibición temporal de un juez federal a los agentes del DHS a dispersar a cualquiera que sepan que es un periodista sin una causa probable para creer que ha cometido un crimen diferente a no obedecer una orden de un oficial. No hay, sin embargo, ninguna limitación a los ataques retóricos que pueden propinar a los medios. Y durante la última semana, los han aumentado drásticamente.

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Sobre la firma

Nicholas Dale Leal
Periodista colombo-británico en EL PAÍS América desde 2022. Máster de periodismo por la Escuela UAM-EL PAÍS, donde cubrió la información de Madrid y Deportes. Tras pasar por la Redacción de Colombia y formar parte del equipo que produce la versión en inglés, es editor y redactor fundador de EL PAÍS US, la edición del diario para Estados Unidos.
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