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Un cóndor y un águila real para devolver la humanidad al muro fronterizo de Tijuana

Mientras Estados Unidos pinta de negro la valla para disuadir a los migrantes, Alfredo ‘Libre’ Gutiérrez interviene 405 metros de la misma en Playas de Tijuana para promover la unión entre los dos países vecinos

Panorámica del mural "Abrazo Mutuo" pintado en la frontera de Tijuana y San Diego por  por el artista Alfredo "Libre" Gutiérrez.
Marisol Jiménez

Alfredo Libre Gutiérrez sigue mirando de frente el muro fronterizo que lo vio crecer en Tijuana hace 43 años. Un muro que ahora Estados Unidos quiere pintar de negro para que el calor lo vuelva más hostil, más difícil de escalar. Libre sonríe y dice: “Nosotros lo contestamos con color, con amor. Esa es nuestra fuerza”.

Hace apenas unos días terminó de cubrir un tramo de la valla fronteriza en Playas de Tijuana con un mural monumental: un cóndor y un águila real volando ala con ala. La obra, titulada Vuelo compartido, se inspira en una profecía indígena que augura la paz cuando ambas aves vuelen juntas. Frente al plan estadounidense de oscurecer el muro, la pintura de Libre propone llenarlo de color.

“Yo sí creo que el arte puede sensibilizar. Si no lo intentamos, nunca vamos a saber. Para mí, pintar este muro es una manera de humanizar lo inhumano”, dice durante una entrevista virtual con EL PAÍS.

Migración como destino

Hijo de Tijuana y migrante interno en Ciudad de México desde hace 15 años, Libre arrastra las historias de desplazamiento en su propia biografía. “Desde que recuerdo la he visto y la he vivido: en vecinos, familiares, amigos. En Tijuana la migración está latente en su cotidianidad”.

Panorámica del mural "Abrazo Mutuo" pintado en la frontera de Tijuana y San Diego por  por el artista Alfredo "Libre" Gutiérrez.

Estudió arquitectura en el Tecnológico de Tijuana, pero la vocación lo llevó al arte. Su primer proyecto, en 2004, retrataba a personas en situación de calle, muchos de ellos migrantes y personas deportadas. Desde entonces, cada mural, cada escultura, ha sido un intento por darles visibilidad. “Me siento muy orgulloso de ser mexicano y de poder representar estas historias. Llevar el arte a un nivel que genere conciencia y haga que la gente reflexione es lo que más me interesa”, explica.

Su trabajo no se queda en los muros. Dio talleres en el Reclusorio Oriente, colaboró con albergues de migrantes como Casa Tochán, y en 2018 decidió acompañar a una caravana migrante desde el Estado de México hasta Mexicali, Baja California, viajando en La Bestia. “Viajar con ellos cambia tu mirada sobre la migración. Ves familias, personas de la tercera edad, integrantes de la comunidad LGBT+ huyendo de una violencia brutal que pone en duda si vivirán la próxima semana. Eso te hace más empático”.

Esa empatía inspiró Transportapueblos, uno de sus proyectos más conocidos. Se trata de una serie de esculturas de madera con forma de coyote, pensadas para colocarse en puntos estratégicos a lo largo de rutas de migrantes en México, desde Centroamérica hacia el norte. En sus cuerpos llevan mapas, información sobre albergues y estantes con comida, ropa y suministros donados. Libre aclara: “Todos hemos sido migrantes en algún momento, y cargamos nuestra cultura, nuestra música y nuestros colores a cuestas. El coyote es un símbolo de resiliencia y poder, pero también de guía y protección”.

Esculturas del artista Alfredo Libre Gutiérrez.

El muro fronterizo como lienzo

Trabajar de manera comunitaria es la columna vertebral de todos los proyectos de Libre, y durante las primeras semanas de agosto trabajó con artistas locales, estudiantes de arquitectura y miembros de la comunidad Kumiai para cubrir 405 metros cuadrados del muro fronterizo. “Desde el primer día hasta el último hubo entusiasmo. La comunidad nos prestó escaleras, compresoras, nos echaban porras. Transformamos algo espantoso en un espacio que ahora dice: esto somos nosotros”.

Este último trabajo del artista tijuanense tiene como protagonistas a un águila real y a un cóndor andino, como símbolos de la fauna del norte y sur, unidos en un vuelo continuo. La idea surgió que una conversación con Dan Watman, director de programas del parque de la Amistad, sobre una profecía que relata que desde hace miles de años las sociedades humanas han decidido tomar rutas separadas, pero cuando estos dos animales se entrecrucen en su vuelo, habrá paz en la región.

Del lado mexicano, el muro se ha convertido en artivismo. Del lado estadounidense, permanece gris y pronto negro. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, aseguró que el presidente Donald Trump ordenó el cambio de color para que el metal absorba más calor y sea más difícil de escalar. “Mientras ellos lo oscurecen para que queme y se vuelva más cruel, nosotros lo llenamos de color para que sane. Esa es la diferencia”, dice Libre.

Panorámica del mural "Abrazo Mutuo" pintado en la frontera de Tijuana y San Diego por  por el artista Alfredo "Libre" Gutiérrez.

Para él, el arte no resuelve la migración ni la violencia, pero abre preguntas, provoca reflexión y aporta humanidad. “No se vale criticar sin aportar. Para mí, pintar este muro es mi manera de contribuir. Es también un acto de orgullo en Tijuana, porque es vergonzoso que tenga que venir una fundación de Estados Unidos (Mozaik Philanthropy) a financiar lo que nuestra ciudad debería impulsar”.

Mientras el gobierno estadounidense destina miles de millones de dólares a reforzar la frontera, él y su equipo han levantado un abrazo en los altos barrotes de acero con apenas 20.000 dólares. El futuro lo ve abierto: quiere replicar la experiencia en otras ciudades fronterizas como Ciudad Juárez o Mexicali. “Si hay recursos, feliz de darle más color al muro. Quiero motivar a otros artistas. Que el arte sea nuestra respuesta elegante a la violencia”. En Playas de Tijuana, dos aves responden contra un muro que, del otro lado, pronto será negro.

Panorámica del mural "Abrazo Mutuo" pintado en la frontera de Tijuana y San Diego por  por el artista Alfredo "Libre" Gutiérrez.

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Sobre la firma

Marisol Jiménez
Es redactora de redes sociales de EL PAÍS US. Estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación y Periodismo y la Maestría en Estudios México-Estados Unidos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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