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Del trabajo invisible al cine: la directora Carolina González Valencia narra la vida de una trabajadora doméstica migrante en EE UU

La cineasta de origen colombiano lanza su primer largometraje ‘How to Clean a House in Ten Easy Steps’, una película íntima sobre el trabajo doméstico, la migración y el poder político de la ficción

Fotograma del ‘How to Clean a House in Ten Easy Steps’.Cedida

En la película How to Clean a House in Ten Easy Steps (Cómo limpiar una casa en diez pasos sencillos), la directora Carolina González Valencia rechaza el tono solemne que suele utilizarse para narrar las historias de migración. En su lugar, para su ópera prima, mezcla documental, ficción y humor para explorar la vida de su madre, Beatriz Valencia, una trabajadora doméstica colombiana en Estados Unidos.

La historia sigue a madre e hija mientras inventan juntas un alter ego ficticio: una escritora. A través de ese juego narrativo, la película se mueve entre la realidad cotidiana del trabajo doméstico y escenarios fantásticos que permiten reimaginar el pasado y el futuro.

González Valencia recuerda que la idea surgió mientras estudiaba arte y cine en la universidad, cuando sentía que la distancia con su madre se agrandaba. “Empecé a investigar el trabajo doméstico en Estados Unidos porque quería entender mucho más lo que hacía mi mamá”, explica. “Sentía que si entendía mejor su trabajo, quizá podía acercarme un poquito más a ella”.

Carolina González

En ese proceso descubrió el libro The Maid’s Daughter (La hija de la mucama), de la socióloga Mary Romero, un estudio sobre una mujer que crece con una madre inmigrante dedicada a limpiar casas. La lectura fue reveladora. “Muchas de las cosas que ella contaba eran muy parecidas a lo que mi mamá estaba viviendo”, recuerda. “Entonces pensé: tengo que hacer una película con mi mamá”.

Sin embargo, pronto se planteó una pregunta: ¿cómo contar la historia sin reducir a su madre únicamente a su oficio? “No quería hacer una película donde la única forma en la que mi mamá apareciera fuera como trabajadora doméstica”, dice. “Porque yo sé que ella es mucho más que el trabajo que hace”. De esa inquietud surgió la estructura híbrida de la película, dividida en diez capítulos que mezclan escenas cotidianas, docuficción y fantasía.

La película parte de una historia familiar marcada por la migración. En 1998, Beatriz Valencia emigró de Colombia a Estados Unidos para mantener a su familia, dejando atrás a sus hijos. Décadas después, madre e hija se enfrentan a una nueva posibilidad de separación cuando el envejecimiento, la precariedad laboral y la incertidumbre migratoria vuelven a cruzarse en sus vidas. En este contexto, la ficción se convierte en una herramienta de reparación.

Al invitar a su madre a reinventar su propia historia, la directora crea un espacio en el que se mezclan la memoria y el juego. El resultado es una película que rechaza el victimismo y apuesta por la imaginación como forma de resistencia.

El estreno llega en un momento de alta tensión en torno a la inmigración en Estados Unidos, con el trasfondo de las redadas migratorias y los agentes enmascarados aterrorizando comunidades de minorías en el país. Para González Valencia, esa coincidencia tiene un regusto agridulce. “Es un poco ‘bittersweet’, porque uno no quisiera que esto estuviera pasando”, dice. “Pero está pasando”.

How to Clean a House in Ten Easy Steps, Carolina González

La directora insiste en que su película no solo muestra el sufrimiento de las comunidades migrantes, sino también su vitalidad. “Los inmigrantes sabemos lo hermosos y valiosos que somos, no solo por el trabajo que hacemos, sino por lo que somos como seres humanos”, afirma. “Por eso hay tantas lentejuelas en la película”.

Ese tono lúdico no es casual. En el filme, el humor sirve para devolver la humanidad a historias que con frecuencia se reducen a estadísticas o discursos políticos. “Ahora se usan palabras como aliens [alienígenas], que deshumanizan”, señala la directora. “Yo quería mostrar una familia específica, con cosas muy concretas, porque en lo específico es donde encontramos conexiones”.

Más allá del retrato familiar, la película también pone el foco en un trabajo esencial y poco visible: el de las personas que cuidan hogares, niños, enfermos y personas mayores. “Es un trabajo muy invisible, no solo en las leyes, sino también en el imaginario de la gente”, explica González Valencia.

Expresiones cotidianas como “la señora que me ayuda” revelan, en su opinión, la dificultad para reconocer plenamente a las personas que sostienen la vida doméstica de millones de familias. “Es un trabajo que hace posibles muchos otros trabajos”, afirma. Su esperanza es que la película contribuya a abrir un debate más amplio sobre el valor y las condiciones laborales de estas trabajadoras.

How to Clean a House in Ten Easy Steps, Carolina González

El proyecto tardó casi una década en completarse. “La película se volvió como una bola de nieve”, cuenta. “Ha ido creando comunidad entre personas que comparten experiencias parecidas”. Ese proceso también ha marcado su propio camino como cineasta. González Valencia ya está trabajando en su próxima película y espera que el estreno abra nuevas puertas para contar historias sobre la experiencia migratoria. “Yo contribuyo con esta historia, pero no creo que se trate de una sola voz”, afirma. “Se trata de muchas voces trabajando juntas”.

Cuando se le pregunta qué es lo más importante que ha aprendido de su madre, González Valencia no duda: “Que en los momentos difíciles es cuando hay más razones para reír y gozar”, responde. “Porque reír es un acto muy radical”.

How to Clean a House in Ten Easy Steps continuará su recorrido por festivales de cine, antes de llegar a la costa oeste de Estados Unidos. González Valencia invita al público a ver la película con una consigna poco habitual para un documental social. “Le estamos diciendo a la gente que se ponga lentejuelas. Todos nos ponemos así, brillantes y hermosos, y vemos esta historia, lloramos y reímos juntos. Celebremos nuestra belleza”.

La película, producida por Brenda Ávila-Hanna, Olga Segura y la propia directora, cuenta también con importantes productores ejecutivos, entre los que se encuentran el cineasta mexicano Alfonso Cuarón, ganador de un Óscar, y la líder sindical Ai-jen Poo, presidenta de la National Domestic Workers Alliance.

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