Bad Bunny rompió las audiencias del Super Bowl: su espectáculo fue visto 4.000 millones de veces en 24 horas
Pese a los intentos de boicot del Gobierno de Trump, los 13 minutos en español del puertorriqueño en la final de la NFL fueron un éxito que vieron en directo 128 millones de personas, solo en Estados Unidos


El triunfo de Bad Bunny en el LX Super Bowl no ha sido solo musical y cultural. Benito Antonio Martínez Ocasio también logró unas enormes audiencias televisivas. Tal y como se ha sabido este martes, el cantante puertorriqueño y su enorme espectáculo del medio tiempo en el estadio de Santa Clara lograron sentar ante la televisión a 128,2 millones de espectadores, aunque solo teniendo en cuenta a Estados Unidos. Según las audiencias recogidas por el medidor Nielsen, el show de Bad Bunny supera así la media de espectadores del propio partido, que fue de 124,9 millones. Se queda a unos cinco millones de superar el récord instaurado en 2025 por el rapero Kendrick Lamar, cuya actuación en el descanso logró 133,5 millones de espectadores (el partido, casi 128 millones).
Eso sí, el consumo del espectáculo del medio tiempo fue enorme durante las 24 horas posteriores al mismo: según Ripple Analytics y como recoge el medio Variety, el espectáculo logró 4.000 millones de visualizaciones en ese primer día contando su distribución entre cadenas de televisión, plataformas, fans e influencers. Es un 137% más que el año pasado. Según Apple Music, las escuchas de la música de Bad Bunny se multiplicaron por siete tras el mediotiempo.
Además, ahora los tres posts más vistos de la historia de la Liga de Fútbol Nacional en redes sociales también son de ese mediotiempo. El del mensaje Only Thing More Powerful Than Hate Is Love (Lo único más poderoso que el odio es el amor) tiene ya más de 180 millones de visitas, siendo el más visto de su historia social. El momento en el que el cantante dice “Dios bendiga América” y enumera todos los países, supera los 171 millones de visitas. Y, en TikTok, esos mismos segundos superan los 100 millones de visualizaciones.
El logro es aún más importante si cabe si se tiene en cuenta que Bad Bunny hizo todo su show, de principio a fin —y con permiso de la Lady Gaga más latina que se ha visto—, en español. Cantó y habló en su idioma natal por completo, algo que hasta ahora no había sucedido en los 60 años de historia de la gran final. Ese hecho, además de su procedencia y de su decisión de no hacer conciertos en Estados Unidos continental durante su gira mundial actual por temor a las redadas de ICE, le han granjeado el odio del Gobierno de Trump y del sector más conservador del país, que trató de hacer un intermedio paralelo, aunque con escaso éxito: apenas lo siguieron seis millones de personas, según datos de The New York Times.
No hubo boicot posible ante el inmenso espectáculo que sacó a escena Martínez Ocasio, ni ante el interés del mundo por ver actuar al hombre que, además de vender billetes para sus conciertos con inmensa facilidad, apenas siete días antes había ganado el premio más prestigioso de la industria musical, el Grammy a mejor álbum del año. No solo los más de 65 millones de latinos que viven en Estados Unidos tenían interés por ver a uno de los suyos cantando en español, sino que gran parte del país y de todo el mundo quisieron disfrutar de su música y su show, como dejan ver las cifras.

Los datos muestran también el gran interés que despierta el fútbol americano, que crece sin parar. Cada año, los números crecen. El partido lleva cuatro años superando los 100 millones de espectadores. En febrero de 2023, cuando los Chiefs ganaron a los Eagles de Filadelfia, una media de 115,1 millones de personas conectó con la emisión; y unos 181 millones la vieron aunque fuera en algún momento. En 2024, donde los Kansas City Chiefs volvieron a ser campeones, esta vez contra los 49ers de San Francisco, la cifra creció: 123,4 millones de espectadores siguieron el partido, uno de los más largos que se recuerdan y que duró cuatro horas y media. Además, entonces nada menos que 202,4 millones llegaron a conectar con la emisión. Y el año pasado, siguió creciendo: 127,7 millones de espectadores la vieron, y la audiencia máxima, en el segundo cuarto del partido en el que los Eagles de Filadelfia sobrepasaron definitivamente a los Chiefs en venganza por 2023, llegó a los 137,7 millones.
El año pasado, la actuación del rapero Kendrick Lamar en el intermedio de la final ya batió récords, porque tuvo una media de 133,5 millones de espectadores. Fue y sigue siendo el descanso de la Super Bowl más visto en directo de la historia, al subir en un 3% con respecto a 2024, cuando 129,3 millones de espectadores vieron actuar a Usher.
Esas audiencias millonarias hacen, también, que el evento sea millonario: cada 30 segundos de publicidad cuestan una media de ocho millones de dólares. Decenas de marcas tratan de contar pequeñas historias que impacten en el consumidor a través de momentos emotivos, divertidos y de muchas estrellas. Este año, de George Clooney a Sofía Vergara, pasando por Ben Affleck, Jennifer Aniston, Emma Stone, Adrien Brody o Sabrina Carpenter, han anunciado desde patatas fritas hasta café.
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