El ataque a Venezuela sacude la agenda en el regreso del Congreso de Estados Unidos
La financiación del Gobierno y los seguros médicos asequibles encabezaban la lista de asuntos a tratar por los legisladores, que ahora exigen respuestas por la operación contra Maduro


Cambio de agenda para la vuelta del Congreso en Estados Unidos. Varios temas importantes, como la sanidad y la financiación del Gobierno, lideraban hasta hace unos días los asuntos que previsiblemente dominarían en el Capitolio a la vuelta del receso navideño, pero se espera que la intervención militar y la captura de Nicolás Maduro en la madrugada del sábado se impongan al resto de los temas discutidos en ambas cámaras.
El Gobierno de Donald Trump ordenó el operativo de las Fuerzas Armadas en el país sudamericano para sustraer a su presidente y a la mujer de este, Cilia Flores, y trasladarlos a Nueva York sin el consentimiento del Congreso. Los demócratas exigen ahora respuestas y los republicanos no ofrecen una postura unificada. Varios congresistas conservadores han mostrado su malestar por la operación militar que se ha realizado al margen del Congreso, una violación constitucional. Las comparecencias se prevén tensas: varios demócratas ya han acusado al secretario de Estado, Marco Rubio, y al secretario de Defensa, Pete Hegseth, de engañar y mentir al Congreso en el periodo previo a la operación.
El Senado tiene, además, previsto votar la próxima semana una resolución, presentada en octubre, para impedir que el Gobierno estadounidense emprenda nuevas hostilidades contra Venezuela sin el permiso del Congreso. La medida está patrocinada por el líder de la minoría del Senado, el demócrata Chuck Schumer, y los senadores Tim Kaine (demócrata por Virginia), Rand Paul (republicano por Kentucky) y Adam Schiff (demócrata por California). Solo necesita una mayoría simple para ser aprobada en la Cámara alta.
Tres personas que pidieron anonimato dijeron a Político que los demócratas de la Cámara de Representantes discutieron en una reunión privada el domingo cómo podrían obligar al presidente de la Cámara, Mike Johnson, a someter a votación la cuestión de los poderes de guerra. En diciembre, los republicanos rechazaron por un estrecho margen una resolución para bloquear la acción militar en Venezuela.
Según la Constitución estadounidense, solo el Congreso tiene la facultad de declarar la guerra. La Resolución de Poderes de Guerra de 1973 exige que los presidentes soliciten la aprobación del Congreso para las intervenciones militares. En este caso, ni siquiera el llamado Grupo de los ocho, los principales líderes del Congreso de ambos partidos, a quienes tradicionalmente se consulta sobre asuntos de seguridad nacional, fueron informados sobre la operación. “Soy miembro del Grupo de los ocho y aún no he recibido ninguna llamada de nadie de la administración”, dijo Jim Himes, el principal demócrata del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes a la cadena CNN el domingo.
“América puede ver que ya no tiene un Congreso”, dijo al señalar que los republicanos dejan que Trump haga lo que quiera. El Gobierno ha justificado que no informó al Congreso para evitar que hubiera filtraciones antes de a operación. “Incluso si crees que puede haber una filtración, la ley dice que tienes que informar al Congreso”, agregó Himes.
El lunes por la tarde, los funcionarios a cargo de la operación, bautizada como Resolución Absoluta, informaron en una reunión privada al Grupo de los ocho.
El representante por Kentucky, Thomas Massie ha sido uno de los republicanos críticos que ha dado pruebas de la fractura en el partido de Trump ante el ataque a Venezuela al declarar en X: “Despierta MAGA (en referencia a los seguidores de Trump más radicales, aunados bajo el lema Make America Great Again). El problema de Venezuela no son las drogas; se trata del petróleo y del cambio de régimen. Esto no es por lo que votamos”.
Los legisladores latinos, agrupados en el Caucus hispano, también mostraron su descontento horas después de la operación. “Trabajaremos para restaurar el orden constitucional en Estados Unidos, devolviendo al Congreso de los Estados Unidos las facultades para declarar la guerra, tal como lo establece la Constitución”, dijo el Caucus en un comunicado.
La sanidad en peligro
Los representantes hispanos denunciaron el gasto que supone la operación militar en un momento en el que el Gobierno está eliminando los créditos para abaratar los seguros médicos, uno de los temas prioritarios en el regreso de las sesiones en el Capitolio.
“Es inconcebible que Trump prefiera gastar miles de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses en una acción militar no autorizada en lugar de ayudar a millones de estadounidenses que se enfrentan a un aumento desorbitado de las primas de seguro médico”, critican los legisladores hispanos.
La extensión de los créditos fiscales a los seguros médicos del Affordable Care Act (Ley de Cuidado de Salud Asequible) fue el punto central del cierre del gobierno del año pasado. Los demócratas perdieron el pulso para continuar los subsidios que permitían que millones de personas tuvieran acceso a la atención médica y las ayudas terminaron la semana pasada. En consecuencia, millones de estadounidenses tendrán considerables incrementos de sus primas y otros no podrán permitírselo. Aunque la medida propuesta por los legisladores demócratas para extender tres años los créditos fracasó, cuatro republicanos moderados respaldaron una petición que fuerza una votación en la Cámara baja, que se espera se produzca en los próximos días.
Cierre del Gobierno
Una tarea primordial de los legisladores en su regreso al Capitolio es aprobar la financiación del Gobierno y evitar un nuevo cierre. La falta de acuerdo en el Congreso propició en otoño pasado el parón de la Administración más largo de la historia de Estados Unidos, con consecuencias económicas, políticas y sociales. El pacto alcanzado por los legisladores termina el 30 de enero, fecha a partir de la cual la Administración volvería a echar el cierre si no hay acuerdo presupuestario. Nadie quiere repetir la situación y los dos partidos han flexibilizado sus posiciones. Los demócratas han dado a entender que no exigirán un pacto sobre la sanidad, y desde la Casa Blanca se ha ampliado el margen de los republicanos para negociar con sus oponentes.
Otro asunto pendiente en el Congreso es la revelación de los archivos de Epstein. La presión social y política forzó a Trump a firmar la orden para la publicación de todos los documentos judiciales relacionados con la red de prostitución de menores del millonario pederasta Jeffrey Epstein, que se suicidó en la cárcel en 2019. El Departamento de Justicia, sin embargo, solo ha revelado una pequeña parte de los archivos, justificando la retención de documentos por el gran volumen de material y la necesidad de censurar cierta información antes de publicarla.
En la reapertura de las sesiones, el Partido Republicano ha menguado su mayoría en la Cámara de Representantes después de que la congresista por Georgia, Marjorie Taylor Greene, abandonara este lunes su escaño. Hasta hace poco una de las mayores defensores de Trump y abanderada de MAGA, sus discrepancias recientes con el presidente, que la llamó “traidora”, propiciaron su caída en desgracia y la decisión de renunciar. Con su salida, el número de representantes republicanos se queda en 219, frente a los 213 demócratas, de un total de 435 escaños (hay dos vacantes). En el Senado, el Partido Republicano controla 53 escaños, el Partido Demócrata, 45, y hay dos independientes.
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