Los nuevos perjudicados de la guerra republicana contra Obamacare: millones ven el costo de su seguro médico aumentar drásticamente
Los polémicos subsidios extendidos del ACA expiraron este 31 de diciembre y en todo el país personas se debaten entre pagar los precios nuevos o renunciar a la cobertura


Saray Pérez vió primero en redes sociales lo que luego le confirmó su agente de seguros, Mariela Feal: el nuevo año le sumaría otro bill al pago de la renta, el agua, la luz, el seguro del auto o la comida, los gastos mensuales que están haciendo cada vez más dura la vida en Estados Unidos. Ella y su esposo, que pagaban cero dólares por un seguro de MyFlorida Blue, a partir de 2026 tendrán que desembolsar 70 dólares mensuales por cada uno, suma que pesa en el bolsillo de la estilista, solo un año después de crear una compañía de belleza y cuidado capilar en Florida. Tal vez parece poco a primera vista, pero supone un gasto de más de 1.600 dólares anuales para la pareja, lo cual, en medio de una crisis de costo de la vida, puede ser determinante.
La situación es consecuencia directa del fin de los subsidios adicionales para beneficiarios del sistema público de apoyo a la cobertura sanitaria implementados en 2021, a raíz de la megaley fiscal aprobada por la mayoría republicana en el Congreso el verano pasado. Este recorte de beneficios también fue la razón por la cual los dos partidos no lograron pasar la financiación temporal del Gobierno en noviembre, lo que precipitó el cierre administrativo más largo de la historia del país.
“La noticia nos tomó por sorpresa y, como a muchas familias, nos generó preocupación. A algunos les puede parecer poco dinero, pero cuando hablamos de familias que viven al día o de emprendedores, como es mi caso, cada gasto nuevo impacta. No es solo el monto, es la acumulación de responsabilidades que muchas veces no se ven”, cuenta la cubana, de 37 años. “Sin embargo, más que molestia, lo que sentí fue la necesidad de entender el porqué y de asumirlo con conciencia”.
Fue entonces cuando llegó la llamada de Feal, CEO de Marival Insurance, agencia de asesoría sobre seguros de vida y de salud. Desde el primero de noviembre había estado trabajando junto a su equipo en el open enrollment, o el periodo de inscripción abierta anual, que se extiende hasta el 15 de enero. Fue una misión complicada: debían telefonear a cada uno de sus clientes y darles la noticia de que ya no estarían pagando lo mismo que hace un año por su seguro de salud. “Fue difícil para nosotros contactar a todos los clientes y explicarles”, dice Feal.
En 2021, en medio de la pandemia de coronavirus, la más devastadora de la época moderna, que dejó 1,2 millones de fallecidos en Estados Unidos, el entonces presidente Joe Biden firmó el American Rescue Plan Act, o la Ley del Plan de Rescate Estadounidense, que redujo los costos de atención médica a muchas familias en todo el país. En el onceavo aniversario de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), conocida popularmente como Obamacare, el demócrata aumentó los subsidios. “Unos pocos clics y una breve conversación, y eso es todo lo que se necesita para comenzar a ver esos beneficios”, dijo entonces Biden, durante un evento en Ohio. “Mayor cobertura y primas más bajas”, proclamó.
En ese momento, todo fue muy sencillo para la agencia Marival Insurance. “Yo les pasaba un mensajito a los clientes diciendo: ‘Hola, tu seguro de salud bajó de precio por la nueva ley que firmó el gobierno. Ahora pagas 0.5 centavos, en vez de 20 dólares’. Y la gente flipaba”, cuenta Feal. La nueva ley federal trajo un aumento acelerado de las inscripciones, al ampliar los créditos fiscales para primas, por lo que mucha más gente pudo comprar un seguro médico a través del mercado federal.
En lo adelante, los beneficiarios con ingresos de entre el 100% y el 400% del nivel de pobreza recibieron mayores créditos fiscales para primas, y también calificaron aquellas personas con ingresos superiores al 400%, que antes no eran elegibles. “Este crédito en exceso posibilitó como promedio que las personas pagaran menos, entre 700 y mil dólares al año. O sea, un promedio de 70 u 80 dólares mensuales. Facilitó que, aparte de los subsidios que ya brindaba el Obamacare, las personas recibieran un subsidio adicional”, explica Luis Orlando Hernández, CEO de la agencia Dulcinea Insurance, con clientes en más de 40 Estados de todo el país, sobre todo de la comunidad hispana.
¿Pero, tras el verano, la gente comenzó a preguntarse qué estaba sucediendo? ¿Por qué los medios de comunicación aseguraban que muchos se quedarían sin seguro de salud? ¿Cuánto más iban a arrebatarles del bolsillo a los clientes, en un país cada día más caro para vivir?
Estas eran algunas de las preguntas que comenzaron a hacerse muchas de los 24 millones de personas inscritas al Obamacare. “Para mi fue de gran impacto. Antes no pagaba nada, y ahora pago 35 dólares todos los meses”, cuenta William Ríos, un handyman de 38 años de Miami, que usa el Oscar Health Insurance. Diley Jiménez, una trabajadora por cuenta propia de 37 años de Jacksonville, que antes no pagaba nada por beneficiarse del seguro Ambetter Health y ahora ha comenzado a pagar 10 dólares, aseguró que, aunque no se vio “muy afectada por una suma tan grande”, como otras familias que conoce y cuyo “aumento sí fue considerable”, lo cierto es que para ella “la noticia no fue muy agradable”.

Lo que estaba sucediendo a nivel nacional era que el Congreso no renovó los subsidios ampliados, que vencían el 31 de diciembre. Mientras una estilista, un handyman y una trabajadora por cuenta propia contaban cada dólar de las facturas de fin de mes, los demócratas y republicanos no lograron llegar a un consenso para extender los subsidios. Los primeros querían alargar la ayuda, pero los segundos insisten en que dichos subsidios son demasiado costosos y se prestan para el fraude de las grandes compañías de seguros. Un estimado de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) refleja que la permanencia de la asistencia financiera aumentaría el déficit presupuestario en 335.000 millones de dólares entre 2025 y 2034.
Ante el profundo desacuerdo, los políticos demócratas han asegurado que la Administración de Donald Trump lo que pretende es “desmantelar el sistema de salud”, como expresó el líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer. Aún así, el presidente Donald Trump ha dicho que la única atención médica que apoyará y aprobará es la que “devuelva el dinero directamente a la gente”, aunque los republicanos llevan años sin presentar una propuesta sanitaria alternativa.
Lo que es casi una certeza, según los datos del CBO, es que el número de personas sin seguro médico aumentará en 3,8 millones en promedio cada año entre 2026 y 2034, si el Congreso no extiende de forma permanente los créditos fiscales mejorados para las primas. Y los resultados de esta decisión ya han comenzado a verse.
Cada vez más gente renunciando al seguro médico
Yeanny González, agente de seguros de salud en Harmonia Insurance, cuenta desde el Estados de Illinois que a uno de sus clientes, un joven de 26 años enfermo de cáncer, el costo de la prima le aumentó de cero a 58 dólares al mes. “Como no podrá trabajar demasiado este año, se le va a dificultar hacer el pago”, dice. En el condado de Cook, Chicago, las primas son aún más altas. Una póliza que en 2025 tenía una prima mensual de 19 dólares, ahora sobrepasa los 139 dólares para una familia de ingreso mínimo.
Según González, los más afectados en estos momentos son los trabajadores independientes, las personas con ingresos medios que no califican para Medicaid, las familias con hijos y muchos inmigrantes legales que dependen del Obamacare para acceder a la atención en Salud. “Durante las llamadas de renovación, muchos clientes me expresaron que el aumento de la prima los ponía contra la pared. Especialmente mujeres migrantes de casi 60 años que están solas en el país y tienen un ingreso mínimo para acceder al Obamacare. Estas mujeres necesitan el seguro médico porque están solas, y ya tienen una edad en la que requieren chequeos rutinarios, por lo que están obligadas a pagar los nuevos precios”.
Aunque los precios aumenten, a muchos no les queda otra opción que seguir pagando su encarecida cobertura médica. “Dejar de pagar el seguro nunca fue una opción. La salud no es algo que se pueda posponer ni improvisar. Uno puede ajustarse en otras áreas, pero quedarse sin cobertura médica es una decisión que puede traer consecuencias graves”, dice Saray Pérez. No obstante, algunos, ante este escenario, han decidido rechazar las inscripciones en los seguros para este año.
Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) informaron que casi 950.000 nuevas personas se inscribieron para obtener cobertura en 2026, cuando los dos años anteriores la cifra fue de más de 3 millones de nuevos inscritos. Otros informes registran que la reciente inscripción de clientes en general al ACA descendió a 15,6 millones, frente a los aproximadamente 16 millones del año pasado. Y las predicciones del CBO dicen que, si los créditos fiscales mejorados expiran indefinidamente, el número de personas sin seguro médico podría aumentar en 2,2 millones este año y en 3,7 millones en 2027, cuando las primas de referencia brutas aumenten un 4,3% y un 7,7%, respectivamente.
Luis Orlando Hernández, de la agencia Dulcinea Insurance, cuenta que tiene clientes a quienes el seguro les subió de 0 a 40 dólares y no lo quieren pagar, “porque dicen que no lo necesitan y prefieren ahorrarse un dinero”. “En mi agencia, y otras con las que he hablado, las pérdidas de clientes están entre un 12 y un 20%, porque muchas personas no respondieron a la renovación, o dijeron que no querían renovar. Lo más preocupante es que se quedó sin seguro a raíz de esta situación”.
Un estudio del Urban Institute, una organización con sede en Washington D.C, muestra que los Estados de Alabama, Florida, Georgia, Kansas, Mississippi, Carolina del Sur, Tennessee, Texas, Wisconsin y Wyoming concentrarían el 63% de la disminución en la inscripción en planes subsidiados del mercado de seguros. Los adultos jóvenes y de mediana edad son los más propensos a quedarse sin seguro en lo adelante.

González, por su parte, no tiene dudas de que la férrea política antiinmigrante implementada en el país desde hace un año “influye en la fuga de miembros del programa”. “Muchos están en procesos migratorios y simplemente tienen miedo a que los subsidios afecten sus trámites y cancelen”, cuenta. “Aquí en Chicago, hay una población latina trabajadora fuerte y muchos dependen de estos subsidios; pero a la vez, están los que no los quieren aceptar por temor a que no les aprueben sus solicitudes en USCIS”.
La salud y la política
En un momento como este, a muchos les resuena en los oídos una de las frases más dichas y más polémicas en el país: que en Estados Unidos solo se puede ser muy pobre o muy rico, nunca clase media. El argumento de ciertas personas es que, mientras la clase pudiente puede costearse seguros privados, y la baja puede acceder al seguro de Medicaid, un hogar de dos personas que reporta $85,000 al año podría pagar 15 veces más por el plan Oro de menor costo, en comparación con lo que pagaron en 2025, según la compañía Health Insurance.
Aún así, Mariela Feal insiste en que, aunque se eliminen los subsidios extendidos, el Gobierno sigue subsidiando mucho más de lo que hacía antes del Obamacare. “Lo que tenemos es lo mejor que ha hecho este país en materia de salud por muchos años. La persona que llegó al país después de 2021 y su seguro fue de cero dólares hasta hoy, y de pronto ahora tiene que pagar 60, te dice: ‘¿pero cómo es posible?’ ¿Entonces no me están subsidiando nada? Yo les he tenido que explicar a los clientes que sí están subsidiando para que pueda pagar 50 dólares, de lo contrario sería mucho más”.
Si republicanos y demócratas siguen sin llegar a un acuerdo, como en esos días en que el Gobierno cerró por casi 40 días, cada vez más personas vivirán con el miedo de enfermarse, visitar la sala de urgencias o simplemente acceder a la medicina preventiva, en un país donde el de la salud sigue siendo el más polémico y delicado de los temas. Por otra parte, algunas aseguradoras como Aetna o Molina Healthcare han comenzado a dejar de ofrecer planes de ACA para este 2026, a raíz de esta situación.
“Si los subsidios no se renuevan, el sistema seguirá existiendo porque la atención en salud es demasiado cara en EE.UU., pero tendrá menos personas que se beneficien de él”, considera González, quien también reconoce que muchas familias quedarán endeudadas con cifras de 20.400 dólares al año, según los cálculos de los investigadores. Luis Orlando Hernández, por su parte, dice ser bastante “escéptico” con el tema. “Trump y los republicanos lo que están haciendo es debilitar al Obamacare y apostar por opciones de salud alternativas. Los republicanos siempre han sido enemigos del Obamacare”.
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