Estados Unidos daña una zona arqueológica milenaria con explosivos para la construcción del muro fronterizo
Las obras suceden en el cerro Cuchumá, en Baja California, el cual quedó dividido durante el siglo XIX con la demarcación de la frontera


La ofensiva de Estados Unidos en contra de la migración desde México ha dinamitado un sitio sagrado que comparten ambos países. De acuerdo con denuncias de ciudadanos en Baja California y recogidas por medios nacionales, este fin de semana se registraron detonaciones en el cerro Cuchumá como parte de las obras para la construcción del muro fronterizo. Los explosivos fueron utilizados por personal estadounidense. Según las denuncias, un monolito de 35 metros de altura, tallado y considerado sagrado por pueblos indígenas de la región, ha sido dañado. Al momento de esta publicación, no se sabe a qué grado.
Miguel Olmos Aguilera, doctor en Etnología, Etnografía y Antropología Social, y profesor-investigador del Colegio de la Frontera Norte, explica por teléfono que el cerro es un centro religioso con un alto valor sagrado para el pueblo kumiai, también transfronterizo. Dice que algunas personas de la comunidad le han comentado sobre las labores de construcción que se realizan allí: del impedimento para pasar, de las destrucciones a su sitio ceremonial. Él también desconoce qué tan grave ha sido el daño del monolito.
El cerro Cuchumá es una zona arqueológica y sitio ceremonial yumano —una familia de tribus indígenas como los cucapah, halyiikwamai, alakwisa, kamai, yuma, mojave, entre otros— que se extiende y se eleva hasta la cima, a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar. El inmenso monte quedó partido en dos durante el siglo XIX por una frontera, y esa línea imaginaria también partió al pueblo kumiai, que habitaba esta zona: se dispersaron entre el sur de California, Estados Unidos, y las ciudades de Ensenada y Tecate.
“Aunque el cerro está dividido por la frontera, antes los kumiai podían acceder. Ahora me parece que ya no pueden”, dice Olmos Aguilera. Los kumiai son considerados una cultura binacional, pero la administración trumpista es reacia con el cruce fronterizo. Los kumiai, por ende, están muy molestos con la situación. “Hacen manifestaciones constantes en la frontera”, dice Olmos.
La lengua de los kumiai pertenece a la familia linguística hokana (seri, yumano-cochimí, entre otros). En una publicación del Colegio de la Frontera, de 2018, se lee que había unos 200 hablantes. “Sí, son pocos. Pero su fuerza vital es mucho más que eso. Los pueblos son muy fuertes”, dice Olmo, y resalta que la pérdida de su lengua no es el unico reflejo de cuantos personas pertenecen al linaje.
En octubre de 1992, la montaña fue reconocida oficialmente como Sitio histórico y sagrado dentro del Registro Nacional de Sitios Históricos (NRHP, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. En la base de datos, el registro queda con el nombre de Kuchamaa, ubicado en Tecate Peak. “Se extiende en su mayor parte por el territorio de Estados Unidos, entre las localidades de Dulzura y Potrero. Tecate, en México, se extiende a lo largo de varios kilómetros por la base sureste del pico”, se lee en el documento. En México, el sitio es considerado Patrimonio Cultural Inmaterial.
La frontera de Baja California no es la única que ha visto volar sus laderas por los aires en los primeros días de abril de 2026. Como lo informó este diario, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE UU (CBP) publicó un vídeo en redes sociales de las detonaciones en Nuevo México. En él decían que el monte Cristo Rey, ubicado entre El Paso y Ciudad Juárez, estaba siendo sometido a un procedimiento estético. Levantar un muro en áreas binacionales y de alto valor histórico y cultural, parte de la promesa original trumpista, sigue en marcha en su segundo mandato.
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