El enfrentamiento entre las dos Cámaras del Congreso de Estados Unidos aboca al cierre parcial del Gobierno más largo de la historia
El partido mayoritario de la Cámara de Representantes fuerza para financiar el Departamento de Seguridad Nacional durante ocho semanas, pero el Senado no parece dispuesto a apoyar la propuesta


El tremendo embrollo político vivido en el Capitolio de los Estados Unidos este viernes no ha servido para desbloquear el cierre presupuestario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en sus siglas en inglés), que está sin fondos desde el pasado 14 de febrero, mientras que miles de funcionarios federales encadenan varias semanas sin cobrar sus salarios.
La surrealista situación que se ha vivido este viernes en la Cámara de Representantes, que ha echado por tierra la vía ofrecida por el Senado para financiar la administración de la que dependen los servicios secretos, la Guardia Costera, los servicios de emergencia y, sobre todo, la agencia de seguridad en el transporte. Y aboca a un triste récord con el cierre parcial del Gobierno federal más prolongado de la historia a partir de este lunes. Seguridad Nacional llevará 44 días sin fondos por la incapacidad de republicanos y demócratas de pactar una reforma de la ley migratoria que ponga límites a la policía migratoria, bajo los focos por sus excesos a la hora de perseguir y deportar a migrantes sin documentación.
En una maniobra desesperada, los republicanos en la Cámara de Representantes, liderados por Mike Johson, han votado una ley para conceder una financiación provisional durante 60 días, hasta el 22 de mayo, para todo el departamento. Esa ley, sin embargo, no tiene posibilidades de ser aprobada por el Senado. En paralelo, intentan colar la aprobación de la ley SAVE, con la que quieren imponer restricciones para votar en las elecciones: exigirán a los ciudadanos presentar una identificación formal, pasaporte o un certificado de nacimiento.
Pero el Senado ha iniciado un receso hasta el próximo 13 de abril. Y aunque se les puede convocar de urgencia resulta improbable que los demócratas cambien de opinión tras la maniobra estridente de Johnson este viernes, que ha calificado como ridícula la propuesta que unas horas antes había salido del Senado con el respaldo de sus compañeros de partido.
La jornada de este viernes ha evidenciado las fisuras en el bloque republicano ante la tensión por el cierre parcial del Gobierno más prolongado de la historia, con un juego del reparto de la culpa entre republicanos y demócratas que, de paso, está desgastando a la Casa Blanca.
El diferente enfoque entre los republicanos en la Cámara de Representantes y el Senado ha provocado, por momentos, un caos en el Congreso. Los senadores republicanos habían aprobado previamente una ley para financiar temporalmente el DHS, pero excluyendo a las dos agencias de la policía migratoria que están en el meollo del asunto: el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en sus siglas en inglés) y la Patrulla Fronteriza (CBP).
La situación de bloqueo ha provocado problemas en algunos servicios públicos. El más evidente son las largas colas, de hasta cuatro horas de espera, en los puntos de control de viajeros de los principales aeropuertos del país en vísperas del comienzo de la semana de vacaciones de Pascua, cuando miles de estadounidenses aprovechan para hacer escapadas domésticas por todo el país.
Cientos de funcionarios de seguridad aeroportuaria, los que controlan la seguridad en los accesos a las terminales, se han dado de baja porque necesitan ingresar dinero para pagar las facturas, la hipoteca, el colegio de los hijos o simplemente llevar comida a casa. Muchos viven al día, así que cientos de ellos aducen enfermedades mientras buscan otros trabajos.
Cuando parecía que se encendía una chispa de esperanza para acabar con el cierre parcial del Gobierno federal, los republicanos en la Cámara de Representantes, han decidido echar por tierra la legislación porque no consienten financiar solo una parte de Seguridad Nacional y apuestan porque los fondos lleguen a todas las agencias, incluidas el ICE y la Patrulla Fronteriza, responsables de la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis por disparos de sus agentes durante el pasado enero.
“Los republicanos no participarán en ningún intento por reabrir nuestras fronteras ni por detener la aplicación de la ley de inmigración”, afirmó, Johnson, cuyo papel este viernes ha sido cuestionado incluso por sus compañeros de partido. “Vamos a deportar a los inmigrantes ilegales peligrosos y delincuentes porque es una función básica del gobierno. Los demócratas discrepan rotundamente”, ha agregado.
Por su parte, el líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffreis, ha sentenciado: “El pueblo estadounidense sabe que las prioridades republicanas no tienen nada que ver con mejorar su vida, sino con imponerles a la fuerza su ideología de extrema derecha radical”. Al tiempo que ha agregado: “Y la prueba irrefutable hoy es el hecho de que los republicanos de la Cámara de Representantes están rechazando un proyecto de ley bipartidista, respaldado por 53 senadores republicanos, que pondría fin al caos en los aeropuertos, pagaría a la TSA y dejaría de causar inconvenientes a millones de estadounidenses.”
Mientras el Congreso se convertía en un caos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobaba este viernes una orden presidencial para desbloquear algunos fondos del Departamento de Seguridad Nacional para financiar a la TSA, la agencia responsable del personal de control de seguridad de los aeropuertos. Trump busca acabar con las largas colas que están provocando serios problemas a miles de ciudadanos estadounidenses y complicando el transporte aéreo. Las autoridades de la agencia federal aseguran que el personal podrá volver a cobrar a partir de la próxima semana.
“Actualmente, más de 60.000 empleados de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), incluidos aproximadamente 50.000 agentes de seguridad que desempeñan funciones de seguridad en aeropuertos nacionales, no están recibiendo su salario”, señala la orden presidencial. “Desde que comenzó el cierre del gobierno, casi 500 agentes de seguridad del transporte han renunciado a sus puestos, y miles más han comenzado a reportarse enfermos a un ritmo récord debido a la falta de pago. Como resultado, los tiempos de espera en los controles de seguridad de algunos aeropuertos han alcanzado tiempos insostenibles de tres horas o más”, ha explicado.
“El ICE y la Patrulla Fronteriza están bien financiados. Pero los republicanos han decidido que no quieren establecer controles para el ICE, el motivo por el cual han paralizado el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la Agencia de Seguridad en el Transporte (TSA), la Agencia Federal para la gestión de Emergencias (FEMA) y la Guardia Costera”, abundó Jeffreis en una entrevista en la cadena CNN.
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