Congresistas demócratas boicotean el discurso de Trump haciendo un acto paralelo fuera del Capitolio
Los legisladores protestan por la política migratoria, el encarecimiento de la sanidad y la falta de transparencia en el caso Epstein


A unos escasos metros del Capitolio, donde el presidente Donald Trump lanzaba su discurso sobre el estado de la Unión, dos docenas de congresistas demócratas celebraron su propio mitin alternativo en protesta por las políticas del primer año del segundo mandato del republicano. En la Explanada Nacional de Washington, el llamado National Mall, se congregaron representantes y senadores demócratas que quisieron boicotear el acto oficial y celebrar el alternativo “Estado de la Unión del Pueblo”.
En un escenario improvisado y con el imponente Capitolio iluminado de fondo, los legisladores iniciaron el evento, que se celebró a la misma hora que el acto oficial, con una foto de familia. La representante por Illinois Delia Ramírez sostenía un mural con los retratos de las personas muertas mientras estaban en custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés), en el que también aparecían Renee Good y Alex Pretti, los dos ciudadanos estadounidenses muertos por los disparos de los agentes migratorios en Minneapolis en enero.
Katie Bethell, la directora ejecutiva de Move On, la plataforma que organizó el evento junto a MeidasTouch, inauguró el acto calificándolo como “el mayor boicot de la historia a un discurso del Estado de la Unión”. Los legisladores demócratas que dejaron vacíos sus asientos dentro del Capitolio fueron subiendo uno tras otro al escenario para criticar con contundencia las políticas ejecutadas en el primer año de la segunda presidencia de Trump. La agresividad de las operaciones del ICE, las detenciones injustas sin el debido proceso, los aranceles, la eliminación de los subsidios para una sanidad asequible y la publicación de los archivos del caso del pederasta Jeffrey Epstein fueron los temas abordados por los congresistas. Todo ellos subieron al escenario acompañados de alguna persona que ha sufrido los efectos de las políticas de Trump.
El primer senador en aparecer fue Chris Murphy, de Connecticut, a quien acompañó una refugiada afgana. Murphy dijo que Trump no merecía tener público hoy y justificó: “No estoy atendiendo el discurso hoy porque estos no son tiempos normales, y los demócratas tienen que dejar de comportarse normal”. El senador dijo que no quiso escuchar el discurso del presidente porque iba a estar lleno de mentiras y solo se iba a dedicar a contar lo bien que estaba el país cuando la realidad es otra, porque “esta unión está en crisis”.
Docenas de personas desafiaron las bajas temperaturas de la capital, que se recupera de la última tormenta invernal, para asistir al evento alternativo y protestar una vez más contra la Administración de Trump. Los manifestantes, que se mezclaron con los periodistas que acudieron a cubrir el evento, portaban pancartas con los temas más candentes de los últimos meses. Frases como “Fuera Trump”, “Sanidad no Guerra”, “Liberen los archivos de Epstein” y “Fuera ICE” asomaban entre las cabezas de los asistentes. Sam Price, un ciudadano de Baltimore, Maryland, que acudió con su mujer, sujetaba una pancarta en la que se leía “Resist”. No es la primera protesta en la que participa ni será la última. Más gente tiene que levantarse y decir que esto está mal, por el bien de la democracia”, afirmó. “A no ser que haya un cambio de liderazgo en las próximas elecciones, el mundo no va a mejorar. Están intentando silenciar toda la corrupción que hay ahora en el Congreso y, si los demócratas no ganan el control, no van a pagar por ello”, advirtió.
El senador por Arizona, Rubén Gallego, también justificó no haber ocupado su asiento en el Capitolio porque no quería escuchar las mentiras que el presidente iba a contar. Gallego dijo que Trump ha hecho al país “más enfermo e inseguro” e hizo hincapié en cómo se ha encarecido la sanidad para el ciudadano medio.
La pérdida de los subsidios para los seguros médicos que abarataban el costo de la sanidad en un país donde acudir al médico es un lujo fue un tema recurrente de los participantes. El representante por Texas, Greg Casar, se refirió a que, como consecuencia, 17 millones de personas van a quedarse sin seguro médico. “Trump roba a los pobres para dárselo a los ricos”, manifestó y denunció el recorte de impuestos a las rentas altas que ha aprobado el republicano. Casar subió al escenario acompañado de una mujer jubilada de Iowa que contó cómo el encarecimiento de su seguro le ha cambiado la forma de vida.
El representante de California, Robert García, subió al escenario acompañado por una activista del colectivo LGTBQ+, que denunció la persecución que está sufriendo su comunidad y la pérdida de derechos que les ha supuesto el primer año del Gobierno.
Entre las personas que participaron en el acto al aire libre, varios contaron el sufrimiento que les ha supuesto la campaña contra la inmigración del republicano, lo que han pasado por estar detenidos en los centros del ICE, la separación de sus familias y el miedo con el que viven a diario e incluso se leyeron cartas enviadas por algunos deportados. Una de ellos fue Any López, la joven estudiante que fue detenida en el aeropuerto cuando viajaba para dar una sorpresa a su familia por el Día de Acción de Gracias y fue deportada a Honduras. También contaron su caso Moisés Ricardo y su hijo Marlon Ricardo Camejo, que esperaron años para lograr la nacionalidad y vieron cómo sus citas para conseguirla fueron canceladas. El estudiante Mohsen Mahdawi, activista y constituyente, detenido en una entrevista de ciudadanía en represalia por su discurso, también contó su experiencia.
Mientras unos legisladores demócratas protestaban ausentándose del Capitolio, otros prefirieron no abandonar la tradición de asistir, pero protestaron de diferentes maneras. Gran parte de la bancada azul decidió hacer un voto de silencio a modo de protesta. Las congresistas Ilhan Omar (por Minnesota y de origen somalí) y Rashida Tlaib (por Míchigan, de origen palestino) abandonaron el hemiciclo mientras el presidente relataba las operaciones militares de su administración en Venezuela y Oriente Próximo. Por su parte, el congresista Al Green, demócrata, fue expulsado de la sala cuando el acto apenas llevaba 15 minutos. Portaba un cartel, que ha mantenido en alto, donde se leía: “Los negros no son monos”. La pancarta hacía referencia a un vídeo que colgó Trump en redes, y que tuvo que retirar, donde se refería al matrimonio presidencial formado por Barack y Michelle Obama como “apes”, “monos”.
La gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, electa el pasado noviembre sobre una ola anti-Trump, fue la encargada de dar la respuesta oficial de los demócratas a la intervención del presidente. “En su discurso, el presidente hizo lo que siempre hace. Mintió, culpó a otros y distrajo. Y no ofreció soluciones a los retos importantes de nuestra nación, muchos de los cuales está empeorando”, dijo Spanberger. “Se está enriqueciendo, a su familia, a sus amigos. La escala de la corrupción no tiene precedentes. Está el encubrimiento de los archivos Epstein. Las criptoestafas. Acoge a príncipes extranjeros por aviones, y a millonarios por salones de baile. Pone su nombre y rostro en edificios a lo largo de la capital de nuestra nación. Esto no fue lo que imaginaron nuestros fundadores, ni de cerca”, manifestó.
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