Diana Moreno, la migrante ecuatoriana y amiga de Zohran Mamdani que aspira reemplazarlo en la Asamblea Estatal de Nueva York
La candidata del Partido Socialista de América promete luchar contra las políticas de Donald Trump: “Estoy lista para defender a mi comunidad migrante, hasta si requiere poner mi cuerpo en la línea de fuego”


Tras dejar a su bebé en la guardería, Diana Moreno llega a Madame Sousou, un café en Astoria abastecido con pasteles, sándwiches y tartas. Saluda a los trabajadores que ya la conocen, ordena algo caliente, se quita el abrigo y abre el ordenador. De una tote bag azul, que dice en letras amarillas “Zohran para la ciudad de Nueva York”, saca una bolsa de maquillaje para retocarse. Así empieza el día de la candidata favorita en las elecciones para suceder a Zohran Mamdani como representante del Distrito 36 de la Asamblea Estatal, ahora que el alcalde se ha mudado de su apartamento de renta controlada en Queens a la mansión Gracie, en Manhattan, tras ser elegido con furia para que administre la capital del mundo.
Hace siete años, cuando Moreno acababa de mudarse a Astoria desde Florida y empezaba a formar parte del Partido Socialista de América (DSA, por sus siglas en inglés), conoció al veinteañero Zohran, así, por su primer nombre, cuando su apellido aún no había acaparado la atención de la política neoyorquina y mucho menos la del país. “Yo empezaba a ir a las reuniones, quería activarme en la comunidad, y él fue una de las primeras personas que conocí, ni siquiera como político, o candidato, sino como compañero. Él era un organizador, y me identificó a mí, una persona nueva, y me dijo: ‘Ven, vamos a salir”.
Se fueron a tomar cervezas al Diamond Dogs, un bar en el que el pasado año lucía en sus paredes de ladrillos un póster con el rostro de Mamdani, y que ahora tiene otro con el de ella, la migrante ecuatoriana de 38 años que llegó a Estados Unidos a los 11 con sus padres y su hermana mayor desde Quito, cuando la crisis económica y política sacudió al país sudamericano en los noventa. “La gente perdió muchísimos ahorros, incluido mi abuelo, que perdió todo lo que guardó durante toda su vida”, cuenta Moreno.
Su madre era una profesora de estudios sociales en un colegio de la ciudad y su padre, un empleado de una compañía de teléfonos privada, que de un momento a otro quedó desocupado. “Como muchos, mis padres dijeron: ‘Tenemos que salir de acá, ¿qué futuro vamos a darles a nuestras hijas?” Vendieron todo, agarraron los ahorros y se fueron a Estados Unidos.
Llegaron a la casa de una familia ecuatoriana que conocían en el sur de Florida. La ciudad de Lakeland, donde se establecieron, era un sitio “conservador, donde había mucho racismo, donde la comunidad latina y migrante era muy pequeña en esos tiempos. No es que llegamos a Miami o a Nueva York. Fue un shock”, dice.
Eran ella y su hermana quienes ayudaban a sus padres a comunicarse en inglés, rellenar documentos, abrir una cuenta en el banco o aplicar a empleos. “Crecimos muy rápido”, asegura. El padre comenzó lavando platos en un restaurante mexicano; la madre limpiando cuartos de hotel, y ellas iniciaron sus estudios en la escuela pública. Más tarde, en la Universidad de Florida, en Gainesville, Moreno estudió Ciencias Políticas y un máster en Estudios Latinos. “Estaba muy interesada en entender mi propia historia de migración. Aprendí qué era el imperialismo, el colonialismo, empecé a estudiar qué estaban haciendo los migrantes acá para organizarse por sus derechos, y eso fue lo que me trajo a Queens”.

En 2015, hizo una pasantía en la organización comunitaria y de derechos civiles Make the Road, donde conoció de cerca otros grupos que trabajaban a pie de calle con los indocumentados de la ciudad, y supo que allí iba a vivir el resto de su vida. “Queens cambió mi mentalidad. Para una persona migrante, mujer, de color, alguien que también estaba empezando a investigar su sexualidad, porque me identifico como queer, siento que este era un lugar donde podía ser yo misma en todas mis facetas. Uno se siente liberado en un sitio donde ves a una persona musulmana al lado de una persona ecuatoriana, o trans, o de Paraguay. Fue la primera vez que me sentí en casa en este país”, asegura.
Luego trabajó en la organización New Immigrant Community Empowerment. Peleó contra los robos de salarios y educó a muchas personas sobre sus derechos laborales. Durante la pandemia del coronavirus, estuvo en primera fila. Repartió comida, ayudó a los vecinos a aplicar para ayudas estatales, denunció abusos laborales contra quienes limpiaban y desinfectaban el metro. Se convirtió en una líder del DSA. Luchó contra la reconstrucción de una planta de energía de gas en Astoria, lugar que registra altas tasas de asma en niños. Peleó por sindicalizar a los trabajadores de Starbucks y se prestó para ofrecer clases de inglés gratuitas para migrantes.
“Me fui ganando el respeto y la confianza de muchas personas”, dice Moreno, a solo unos días de la elección especial que la gobernadora Kathy Hochul fijó para el próximo 3 de febrero. De ganar, no solo ocuparía el “simbólico” puesto que dejó Mamdani en un distrito bastión del DSA, sino que se convertiría en la cuarta mujer latina en sostener el legado democrático socialista en el Estado. Tienen a Alexandria Ocasio-Cortez en el Congreso, Tiffany Cabán en el Concejo Municipal, Kristen Serene González en el Senado y ahora podrían contar con Moreno en Albany.
La amiga de Mamdani
Cuando Mamdani inició su campaña para la alcaldía, llamó personalmente a Moreno y le dijo: “Diana, vota por mí, vamos a luchar para ganar”. “Me convenció”, recuerda ella. Eran amigos. Moreno lo apoyó en 2020 cuando Mamdani se postuló para la Asamblea de Nueva York. Pero no dejó de sorprenderle que el joven de 33 años, musulmán y que viste de Uniqlo, estuviera aspirando a la Alcaldía. Creyó que no iban a tener “chance” frente al rival Andrew Cuomo. “Por eso le tengo tanto respeto, porque él me empujó a soñar más, a creer más. Muchas veces nosotros, en la izquierda, estamos acostumbrados a no tener poder. Y él dijo: ‘Vamos a luchar para tenerlo”.
En el video inicial de la campaña de Mamdani, aparece Diana junto a su bebé, en un coche, cuando tenía tres meses de nacido. A la madre se le oye decir, en inglés: “Quiero criar a mi hijo en Nueva York”. Meses después, los compañeros del DSA comenzaron a empujarla para que fuera ella quien siguiera el legado de Mamdani en el oeste de Queens para representar a Astoria y Long Island City en la legislatura estatal. Moreno les dijo que no al principio: “Con un niño de meses, eso es una locura”.
Quería “tomar un break”, estar tranquila. Tenía un buen trabajo en la Asociación de Enfermeras del Estado de Nueva York. Pero pensó en su hijo. “Sé lo que está pasando en este pinche país a nivel federal. Dije: ‘Si yo puedo luchar por el futuro de mi hijo, de mi comunidad, contra este autoritarismo, contra este fascismo, yo lo voy a hacer. Si tengo la confianza de mi comunidad, lo voy a hacer’. Y la única razón por lo que dije que sí, es porque sé que no lo estoy haciendo sola. No es una ambición personal. Esto es un proyecto colectivo”.

Sabía que aunque Mamdani ganara las elecciones, no podía reconstruir una ciudad solo. “Necesita aliados en Albany para pasar un presupuesto justo, para empujar a la gobernadora a que apoye a la agenda de costo de vida de nuestro alcalde”, explica Moreno. El propio Mamdani se le acercó y le dijo: “Si tú quieres hacer esto, tienes mi apoyo”.
Para finales de diciembre, el entonces alcalde electo se paró ante sus vecinos en el Athens Square Park, en Astoria, y dijo: “Conozco a Diana desde hace años y sé que en ella las familias trabajadoras de Queens encontrarán una aliada incansable e inquebrantable”.
Ahora Moreno, que estuvo entre los 100.000 voluntarios de la campaña de Mamdani, ha heredado cientos de ellos que están tocando puertas para respaldarla en la elección. Sabe que no será fácil. De ser la candidata ganadora, estará al frente de un distrito donde el 38% son migrantes, en un momento en que la Casa Blanca endurece su política de expulsión.
“Quiero ser clara en que estoy lista para defender a mi comunidad migrante en Nueva York, hasta si requiere poner mi cuerpo en la línea de fuego”, insiste Moreno, quien en septiembre fue arrestada a las afueras del edificio Federal Plaza, el epicentro de las detenciones del ICE en Manhattan, cuando formó parte de un acto de desobediencia civil. “Tenemos que estar listos para enfrentarnos directamente a una agencia que está dispuesta a matar a la gente, al aire libre y con impunidad. Se trata de la democracia de este país. Mi posición es que la agencia ICE tiene que ser completamente eliminada. Tenemos que enfrentar los abusos a los derechos humanos y las muertes que han causado”, sostiene.
A menudo, Moreno se pregunta cómo la ciudad “más rica en la historia de este mundo” existe un “nivel de desigualdad que la persona común ni siquiera puede imaginarse”. “Cuando hablo de socialismo demócrata, estoy hablando de lo más básico para sobrevivir. Si nosotros queremos sobrevivir, y vivir con dignidad, tenemos la realidad que nos está ofreciendo Zohran Mamdani, o la pesadilla que nos está ofreciendo Donald Trump”, señala. “Es un momento importante en el futuro que la gente va a escoger. Sé que las expectativas son altas, pero estoy lista para asumir el puesto, para asegurarme de que no solo estoy avanzando en la agenda de Zohran, sino yendo aún más lejos”.
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