La última barrabasada de ‘The Boys’: “Es importante reírse de la gente que da miedo”
La serie de Amazon Prime Video estrena su temporada final arriesgando en su sátira políticosocial y con el foco puesto en los personajes


The Boys nunca ha sido una serie de superhéroes más. Su entretenimiento sangriento, explosivo, alocado e incluso absurdo esconde —sin ocultarla demasiado— una potente sátira sociopolítica. No es que la realidad se lo haya puesto difícil: la ficción comenzó su andadura en 2019, durante el primer mandato de Donald Trump, y terminará en 2026, en la segunda presidencia del republicano y con el país inmerso en una guerra. Ese ha sido uno de los retos a los que se ha enfrentado su creador, el guionista Eric Kripke: “Es difícil hacer sátira de un mundo que es más loco que tu serie de superhéroes con penes que explotan”, dice. No es una metáfora, ha ocurrido en la pantalla. Ahora, los dos primeros episodios de la última temporada de esta serie ya están disponibles en Amazon Prime Video.
Se suele describir a The Boys como una de las producciones televisivas con mayor carga política del momento, y no es casualidad: los cómics en los que se basa, creados por Garth Ennis y Darick Robertson, nacieron en 2006 durante la administración de George W. Bush como reacción a la política posterior al 11-S. “Es muy importante ser capaz de reírse de la gente que da miedo. Tienen la piel muy fina y les molesta mucho que se rían de ellos”, reflexionaba Kripke en una entrevista por videollamada a mediados de marzo. “Hace que los espectadores se sientan un poco menos solos, porque si están pensando, ‘¿estoy loco yo o está loco el mundo?’, la serie definitivamente dice, ‘tú no estás loco, es el mundo el que lo está’. Si nuestra serie puede hacer que unas cuantas personas se sientan un poco menos solas, nuestro trabajo está hecho”.
Kripke, que antes de The Boys había estado al frente de otros títulos televisivos como Sobrenatural o Revolution, se confiesa aterrorizado ante el final. “Es difícil terminar una serie. De hecho, en toda mi carrera, nunca he terminado una. Siempre habían sido canceladas o yo las había dejado antes”, cuenta. A diferencia de temporadas pasadas, los guionistas comenzaron centrándose en los últimos minutos de la serie. “Lo primero que hicimos fue estar como un mes hablando de la temporada en general. Y luego normalmente empezamos por el principio, pero esta vez lo hicimos por el final. Estuvimos mucho tiempo hablando sobre las últimas 10 páginas del último episodio: ¿dónde queríamos que estuviera cada personaje? ¿Quién vivía? ¿Quién moría? ¿Quién es feliz y quién no? Y luego miramos cómo llegar hasta ahí”.

También sabe el peligro que corren los finales de historias con millones de seguidores de dejar un reguero de fans decepcionados y enfadados. “Claro que soy consciente, y gracias por recordármelo”, bromea. “Puedes contar con los dedos de dos manos la cantidad de grandes finales de series, mientras que el cementerio está lleno de cadáveres de malos finales. Además, los finales tienen esa cosa extra que hace que los fans juzguen una serie retroactivamente. Así que puede que fuera genial, pero si no la aterrizas bien, quizá signifique que no era tan buena en realidad. Todo esto te pone una presión loca”. Según cuenta, él optó por centrarse en los personajes y en hacer una temporada lo más emocional posible.
La última tanda de capítulos arranca con Hughie, Leche Materna y Frenchie encerrados en una especie de campo de trabajo en Estados Unidos renombrado como Campo de Libertad. También muestra el uso de la desinformación por parte del gobierno. Cuenta su creador que estos últimos capítulos se escribieron antes de que Donald Trump resultara elegido presidente para su segundo mandato. “Normalmente, en cada temporada reflejamos lo que ocurre en las noticias. Esta ha sido la primera temporada en la que tuvimos que especular sobre cómo serían unos Estados Unidos autoritarios basándonos en lo que hemos visto en otros regímenes autoritarios en la historia. Luego las elecciones tuvieron lugar, y ha sido preocupante ver cuántas cosas que escribimos se han hecho realidad”, dice Kripke. “Voy a soltar un poco de furia política aquí, pero ni en un millón de años habría imaginado que habría campos de internamiento en Estados Unidos, me parecía una idea salvaje. Lo escribimos y ahora literalmente hay jodidos campos de internamiento en Estados Unidos. No sé qué decir sobre esto, salvo que espero que la serie pueda servir como alerta para algunas personas y hacerles pensar en lo que está ocurriendo”.

El guionista aprovecha sus entrevistas para lanzar mensajes políticos y relacionar abiertamente su historia con la actualidad. Más cautos se muestran los actores, como Karl Urban: “Personalmente, creo que como artista, tus declaraciones públicas se reflejan mejor en tu trabajo. Tampoco creo que lo que diga un actor o una serie vaya a influir en la opinión de nadie. Una de las virtudes de esta serie es que, en cierto modo, nos muestra el mundo con una especie de espejo deformante y loco y nos pregunta, ¿somos nosotros?, ¿es este el mundo en el que vivimos?”, reflexiona el intérprete de Carnicero. Su personaje está inmerso en esta última temporada en el desarrollo de un virus que acabe con los corruptos superhéroes.
También políticamente correcto se muestra Jack Quaid, quien da vida a Hughie Campbell. Para él, una de las grandes lecciones que se pueden extraer del reinado de terror de Patriota en la serie es que el heroísmo no está en los grandes gestos. “Cada día hay gente que hace pequeñas cosas para ayudar a otros. No será glamuroso o muy guay, pero es lo que mueve las cosas en la dirección correcta. Y veo eso en muchos de los personajes. En esta temporada en concreto está el tema recurrente de la esperanza, especialmente en tiempos difíciles”, reflexiona el actor.

¿Cómo le gustaría a su creador que fuera recordada The Boys dentro de una década? ¿Por las cabezas que explotaban, por la sátira política, por la crítica al capitalismo…? “Honestamente, mi más profunda esperanza es que dentro de 10 años la gente diga: no me siento relacionado para nada con esta serie porque vivo en un mundo democrático. Que sea una cápsula del tiempo de un momento totalmente diferente. Pero tengo la ligera sospecha de que no será así, desafortunadamente”, dice Kripke. “Más allá de todo eso, espero que se recuerden los personajes. Más allá de toda la política y la locura, nos hemos intentado enfocar en los personajes, y espero que la gente los recuerde como se recuerdan los viejos amigos”.
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