Segunda parte del ‘procés’, solo en Filmin
‘Ícaro’ parece, en efecto, un vídeo de propaganda, pero no contiene nada que no deba ser dicho o que incurra en delito

Ha de ser cierto eso de que las brasas del procés ya no queman y la Cataluña de 2026 vive en paz política, porque los que siempre encuentran agravios han tenido que buscarlos en las tripas más profundas de Filmin, hasta un documental ignoto titulado Ícaro. Lo han sacado del fondo y lo han aventado al aire de la indignación. Las huestes indepes de las Navidades pasadas pintarrajearon después la sede de la plataforma catalana y se dieron de baja en pequeñas masas, en protesta por el delito de alta traición que Jaume Ripoll cometió al contratar esa producción.
Ícaro es un episodio largo de Cops —aquel docureality de los 90 con escenas chungas de patrullas policiales, cuando aún no los llamábamos docurealities y el género estaba recién estrenado— bastante malo, reiterativo, amarillista, subido de azúcar y narrativamente pobre. Su único mérito, y no es menor, es el metraje de planos inéditos sobre los disturbios de Barcelona en octubre de 2019: un material de gran valor histórico que merecería un envoltorio adecuado y que habría pasado inadvertido si un grupo de tuiteros con síndrome de abstinencia de liarla gorda y nostalgia de barricadas no nos lo hubiese puesto delante.
No entiendo el enfado ni el acto de contrición de Ripoll ante Jordi Basté en una entrevista en su programa de RAC1, donde dijo que no habría colgado la película si la hubiese visto antes. Que se contrata a bulto y que los jefes de las plataformas no ven todo lo que programan es de cajón, como lo es también que el catálogo de Filmin está bien surtido de documentales mucho peores, de calidad ínfima, que se codean con obras maestras. Como en cualquier cine español se rozan hoy Valor sentimental y Abuela tremenda, y ustedes deciden cuál es la obra maestra y cuál el bodrio. ¿Va a retirar Filmin toda la basurilla que ofrece o solo la que cabrea a los de los boicots mafiosos?
La peli es malilla y un pelín tramposa. Parece, en efecto, un vídeo de propaganda producido por la propia policía, pero no contiene nada que no deba ser dicho o que incurra en delito. Ni siquiera veo que pueda alguien sulfurarse. Aburrirse, sí. Pero ¿cabrearse de ese modo? ¿Por qué? Si el testimonio subjetivo y libre de un puñado de agentes que recuerdan una semana de sus vidas es insultante para una parte de la sociedad, habrá que revisar a fondo qué entendemos por insulto.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































