La revuelta de las mujeres iraníes fue aplastada, pero no fracasó
El documental ‘Iraníes contra el régimen’, de la BBC, reúne valiosos testimonios de las protestas y de la represión en ese país durante 15 años. La población va allí muy por delante de sus fosilizadas autoridades


La escena sería divertida en una comedia de Monty Python, pero la vemos en el documental Iraníes contra el régimen. Las aficionadas al fútbol en ese país aprenden a disfrazarse de hombres, pintándose una barba con el maquillaje, vistiéndose para disimular sus formas, con el objetivo de entrar en los estadios, burlando las leyes de una opresiva teocracia que dura cuatro décadas. Vemos a algunas chicas disfrutar mucho cuando están en la grada, como una travesura. Pero entendemos enseguida que nada es gracioso aquí. Sahar Khodayari, de 29 años, murió en 2019 tras prenderse fuego a las puertas del tribunal que iba a juzgarla por haberse colado en un partido. Teherán aceptó después que las mujeres pudieran acceder a ciertos sectores de ciertos estadios como una gran concesión, se dice que bajo presión de la FIFA (tampoco es que a ese organismo le preocupe tanto la situación de la mujer cuando ha adjudicado a Arabia Saudí el Mundial de 2034). En Irán la población va muy por delante de un aparato estatal fosilizado, que no entiende su tiempo.
Iraníes contra el régimen (Rage Against the Regime) es un documental en dos capítulos de la BBC, disponible en Movistar+, que reúne valiosos testimonios de jóvenes disidentes que han salido al exilio en los últimos años junto con las imágenes (de móviles) de las protestas que se vienen repitiendo en la república islámica. La más reciente, y que dio la vuelta al mundo, fue en el otoño de 2022, cuando cientos de mujeres iraníes empezaron a quitarse el velo en las calles, y hasta a quemarlos, en un desafío muy valiente a la policía de la moral (la más inmoral de las policías), encargada de detener a las que no se tapan el pelo como es obligado. Este movimiento tenía a su mártir: Yina Mahsa Amini murió, a los 22 años, cuando estaba detenida por no usar el velo apropiadamente, lo que desencadenó una verdadera revuelta popular. Unas 10.000 personas acudieron, con muchas caballeras al aire, en una marcha masiva a su tumba. La represión de las protestas dejó al menos 551 muertos y unas 60.000 detenciones, de las que al menos nueve acabaron en ejecución y 19 en el corredor de la muerte, según una investigación de la ONU. La media de edad de los arrestados era de 15 años. El año pasado fueron ejecutadas 31 mujeres en el país.
Podemos pensar que la revuelta fue un fracaso, por la brutalidad con la que fue aplastada, pero las calles de Teherán y otras ciudades se han llenado desde entonces de mujeres descubiertas, que hacen su vida ignorando las reglas. Y el documental aporta una interesante perspectiva: la batalla contra el velo obligatorio ha sido solo una de muchas. Irán lleva al menos 15 años viviendo regularmente protestas de una población harta de la rigidez del régimen, de la corrupción y de la falta de perspectivas, lo que se repasa en el primer capítulo. En 2009, las calles se llenaron de gritos de “¡Muerte al dictador!” tras unas elecciones amañadas; en 2018 se sucedieron las revueltas por el deterioro de la economía y la subida de la gasolina; en 2020 hubo disturbios tras el derribo de un avión ucranio con 176 personas a bordo.
El precio de levantar la voz es muy alto. Algunas de las personas entrevistadas han perdido un ojo, o un brazo, y una chica ambas cosas, porque la policía y la temible Guardia Revolucionaria no se andan con rodeos: disparaban a los manifestantes incluso desde muy cerca, en algunos casos con claro ánimo de mutilarles. Y las arrestadas sufrieron, con especial saña, la violencia sexual en las mazmorras. Otros activistas no fueron a prisión ni al patíbulo, pero se les metió en listas negras, se les advirtió de que nunca tendrían un trabajo o que perderían la custodia de sus hijos, una invitación a salir del país cruzando peligrosas montañas.
Iraníes contra el régimen puede dejar la sensación de que tanto valor no ha servido para nada. Pero sorprende el optimismo con el que estos jóvenes represaliados y exiliados miran el futuro del país: la chispa de la protesta volverá a encenderse en cualquier momento, la dictadura está acorralada por la gente que no obedece, un nuevo Irán existe ya. Deseas que estén en lo cierto.
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