Lo nuevo en auriculares inalámbricos: funciones más allá de la reproducción de música
La nueva generación incorpora inteligencia artificial y sensores para ir mucho más allá del audio, en una evolución que los acerca cada vez más al terreno de los ‘wearables’


Si hasta hace no mucho los auriculares inalámbricos competían por conseguir la mejor calidad de audio, la mayor autonomía o el diseño más compacto, la última generación apuesta por incorporar capacidades complementarias a la reproducción de música. Hablamos de dispositivos que interpretan el entorno, procesan lenguaje en tiempo real y se adaptan activamente a lo que ocurre alrededor. Y hay especialmente dos tendencias que concentran esta evolución: la cancelación de ruido inteligente —cada vez más contextual— y la irrupción de la traducción simultánea integrada.
De aislar el ruido a entenderlo
La cancelación activa de ruido (ANC) no es una función nueva y, de hecho, hay muchísimos modelos de auriculares con esta función que ayuda a aislarse del entorno durante los viajes o en el trabajo. Sin embargo, se percibe una clara evolución: si tradicionalmente esta tecnología se basaba en generar una onda opuesta al ruido ambiental para anularlo, en los últimos modelos se recurre a la inteligencia artificial y a múltiples micrófonos para analizar el entorno en tiempo real y adaptar la cancelación. Así, ya no se trata solo de reducir ruido, sino de decidir qué ruido eliminar y cuál conservar. Por ejemplo, priorizar voces frente a sonidos de fondo o ajustar la intensidad según si estamos en una oficina o en el metro.
La clave aquí es el concepto de cancelación adaptativa. El auricular no aplica siempre el mismo filtro, sino que aprende y reacciona. Si estás en un avión, bloqueará todo el ruido, pero si la azafata se dirige a ti, dejará pasar su voz para que podáis conversar sin quitarte los auriculares; y todo de forma totalmente automática. ¿Qué auriculares la incluyen ya? Por ejemplo, los Soundcore Space One, con un diseño supraaural y una autonomía de hasta 40 horas con esta función activada; y los Bose QC Ultra (gen 2), dotados de IA para distinguir la voz del ruido durante las llamadas y un sistema de ANC inteligente que detecta y suaviza automáticamente los cambios en el entorno, evitando que los ruidos repentinos interrumpan la escucha.
Auriculares que traducen: de promesa a producto
La otra gran revolución es la traducción en tiempo real. Aunque la idea lleva años rondando el mercado —con dispositivos pioneros como los Google Pixel Buds—, es ahora cuando empieza a integrarse de forma más fluida en la experiencia de uso.
La nueva generación de auriculares, como los TimeKettle M3 o los Padmate S66 Pro, combina la reproducción de música con el reconocimiento de voz, procesamiento en la nube o en el propio dispositivo y síntesis de audio para ofrecer una conversación casi natural entre dos personas que no comparten idioma. Algunos modelos permiten incluso traducción bidireccional simultánea, eliminando los turnos de palabra tradicionales y haciendo la conversación más fluida.
El verdadero punto de inflexión llega cuando estas funciones dejan de ser un nicho y entran en el ecosistema de los grandes fabricantes. Un ejemplo claro son los AirPods Pro 3, que incorporan traducción en tiempo real integrada en el sistema operativo, permitiendo mantener conversaciones sin mirar la pantalla del móvil. Se trata así de una función nativa conectada con el asistente de voz, las llamadas o la mensajería.
Más allá del audio: los auriculares como wearables
Precisamente, los auriculares de Apple tienen otra función que los acerca cada vez más a la categoría de los wearables: la incorporación de sensores biométricos y, en concreto, la medición de la frecuencia cardiaca desde el oído. Esto abre una vía interesante: aprovechar una zona del cuerpo especialmente estable para obtener métricas más consistentes que las de la muñeca en determinadas situaciones, como el ejercicio de alta intensidad.
Este movimiento no es aislado. Fabricantes como Samsung o Huawei llevan tiempo explorando cómo extender las capacidades de sus relojes y pulseras a otros dispositivos del ecosistema personal. El oído, por su proximidad al cerebro y su buena vascularización, se perfila como un punto idóneo para medir no solo pulso, sino también temperatura corporal o incluso niveles de oxígeno en sangre en el futuro. Los auriculares se convertirán de esta manera en un nodo más dentro del sistema de monitorización personal; un dispositivo que recoge datos, interpreta contexto y actúa en consecuencia.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.


























































