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Así opera un ‘groomer’: “Una de las chicas dijo que siempre estaba allí para ella”

La Policía detiene a un ciberacosador sexual de menores en Madrid con cuatro órdenes de búsqueda y cientos de chats activos

Una alerta de suicidio de una menor permite localizar en 24 horas a un ciberacosador sexual en Madrid.POLICÍA NACIONAL (POLICÍA NACIONAL)

El primer aviso surgió de un vídeo de TikTok: una adolescente anunciaba intenciones suicidas. A la Policía le llegó desde la propia red: “A veces lo reportan usuarios, pero en la mayoría de casos, un 80%, nos llega de las propias redes”, dicen a este periódico fuentes de la sección de Redes de la Unidad Central de Ciberdelincuencia, encargada de este caso. “De TikTok y de Meta nos llegan muchísimos, y muchas veces nos llega de Interpol porque lo reportan otras plataformas como [el vídeojuego] Brawl Stars o [la app de mensajería] Discord”.

Fue el primer paso para la detención en Madrid de un groomer, un individuo que se gana la confianza de menores en redes con fines sexuales. La operación de la Policía, llamada Zalamero, fue anunciada este martes y se descubrió gracias a la denuncia de la chica afectada y cuatro de sus amigas en Toledo. El groomer se había ganado la confianza de varias menores del mismo círculo. Tras empezar a hablar con una, fue accediendo a sus amigas de Instagram. Cuando la joven de Toledo denunció, la Policía ya tuvo acceso al número de teléfono del detenido.

La estrategia y recursos de este groomer son un ejemplo más del uso de las redes sociales por parte de adultos para encontrar y convencer a potenciales víctimas menores de edad. Este miércoles, en una sentencia pionera, un tribunal estadounidense multó a Meta con 375 millones de dólares, en parte, por permitir que adultos contacten con menores en sus apps.

De Snapchat a Instagram y WhatsApp

El groomer usaba imágenes de sus perros y de tatuajes para ganarse la confianza de las menores. Era una labor de tiempo completo, a la que dedicaba muchas horas: “Una de las chicas dijo que ‘siempre estaba ahí para ella’, estaba todo el día. Decían que era el amigo que siempre estaba ahí, les hablaba de sus cosas preferidas, los perros, los tatuajes. Y cada cosa que te pasa en el cole, tienes a alguien al que contárselo porque es tu amigo”, dicen fuentes policiales.

La Policía encontró además cientos de chats activos en dos móviles del groomer, que todavía no han podido analizar. El acusado tenía otras cuatro órdenes de búsqueda por casos similares antiguos. En el vídeo que ha publicado la Policía del momento de la detención, se ve una casa con varios excrementos de perros por el suelo, estanterías llenas de objetos y bolsas acumuladas, un póster del luchador Batista pegado con celo en una pared, envases de yogures abiertos y una botella de Coca-Cola vacía tirados, un maletín negro y una bandera de España con el toro cubriendo una ventana con la persiana bajada.

La estrategia tecnológica del groomer no era muy sofisticada, según la Policía. Utilizaba Snapchat para captar víctimas, pasaba a Instagram para conocer su entorno y compartir los primeros mensajes y, con el tiempo, trasladaba la conversación a WhatsApp. “No era nada muy sofisticado, pero por alguna razón debía decirles algo para que no lo contaran, porque por alguna razón no denunciaban”, dicen fuentes de la Policía.

El motivo que provocó el vídeo de TikTok fue que el groomer compartió con el novio de la víctima y algunas de sus amigas imágenes sexuales logradas presuntamente en una videollamada. Aparentemente, solo tenía fotos sexuales de una más de las niñas, que parece que en ese caso nunca compartió con nadie de su entorno. “Tuvo que hacerlo en Instagram porque no tenía su número de móvil”, dice la Policía. Con otra de las jóvenes intentó quedar en la estación de autobuses de Toledo, pero la menor huyó al ver que era un adulto.

El consejo que da la Policía a los padres de adolescentes es que vigilen, que la ingenuidad de un menor es mucho mayor: “Que los padres estén muy pendientes con apps de control parental o lo que sea de lo que hacen sus hijos en redes sociales y con quién hablan, porque cada vez más a menudo se da que personas que interactúan con otras dicen que son quienes en realidad no son, y las personas menores de edad son supervulnerables y y se lo creen todo”, dice la Policía.

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