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Prisión para la expareja de la mujer que murió tras caer de un tercer piso en Pamplona

La víctima intentaba huir del hombre, que tenía en vigor una orden de alejamiento

La concentración en Pamplona convocada por la Plataforma Itaia el lunes 13 de abril de 2026 por la muerte de la mujer que se cayó desde un tercer piso huyendo de su agresor. Jesús Diges (EFE)

El domingo, pasadas las cuatro de la madrugada, una mujer cayó desde un tercer piso en el barrio de San Jorge, en Pamplona. Tenía 37 años y en la casa desde la que se había precipitado estaba su pareja, un hombre de 34 que tenía activa una orden de alejamiento de ella. La Policía Municipal de Pamplona lo detuvo por quebrantar la orden y durante los dos últimos días ha estado investigando qué sucedió y si el detenido tenía algo que ver con los hechos. Este martes, el juez de la plaza nº 2 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Pamplona ha decretado su ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza. El magistrado le imputa “un quebrantamiento continuado de medida cautelar en concurso con un delito de detención ilegal”, porque el motivo por el que la mujer se descolgó por la ventana con sábanas atadas fue huir del hombre, que no la dejaba salir del piso, según ha explicado este martes en un comunicado el Tribunal Superior de Justicia de Navarra.

Según esa información, ambos tenían una relación desde hacía tiempo en la que existía violencia. Ella acabó denunciándole en septiembre del pasado año porque la “había golpeado y le había impedido salir del lugar en el que se encontraba, donde la había retenido contra su voluntad”. Durante el procedimiento por esa denuncia, ese mismo mes, se decretó una orden de alejamiento; pero, como ocurre en múltiples ocasiones en relaciones en las que media violencia machista, volvieron juntos hace alrededor de dos meses. El ya detenido, según el juez, era “perfectamente conocedor” de que estaba en vigor la medida de alejamiento, pero la estaba incumpliendo igualmente.

Vivían juntos, en una vivienda que compartían con otras personas. Una de ellas, que tenía la habitación al lado de la de la pareja, escuchó que la víctima, sobre las cuatro y diez de la madrugada, abrió la puerta del piso para irse. “Pero, inmediatamente y sin decir nada, el investigado se lo impidió, cerrándola en primer lugar con fuerza y, de igual modo, cerrándola a continuación con llave, de forma que no dejó que la mujer saliese del domicilio”, dice el comunicado del TSJN.

Después, esa misma compañera de piso escuchó un golpe en la cocina, “como si la puerta de esa estancia se golpease contra una mesa, por lo que interpretó que el imputado había empujado a la víctima, a quien escuchó unos sonidos jadeantes”. Luego oyó “un grito de mujer como si viniese de la calle, mientras el imputado gritaba: ¡Por qué, Dios, por qué!“.

Todos los testigos, todas las personas que vivían en esa misma casa, explicaron a los agentes que habitualmente la puerta de la vivienda no se cerraba, pero una de ellas escuchó que sí se “cerraba por dentro cuando la víctima quería abandonar la vivienda”, que estaba en ese momento en medio de una discusión con el hombre. El investigado, dice el juez, no negó la discusión, aunque quiso dar una versión “exculpatoria” alegando que él no había comenzado esa “situación de tensión”, sino que había sido la mujer, por celos.

En el atestado quedó constancia de que la mujer se había caído después de descolgarse con sábanas. Y el juez ha optado por la prisión solicitada por la fiscalía “tanto por la gravedad de las penas contempladas en relación con los delitos imputados, como para evitar la fuga del investigado, quien se encuentra en situación administrativa irregular y carente de arraigo”, dice el comunicado del TSJN.

Este lunes, la plataforma Itaia convocó en la Plaza Consistorial de Pamplona una concentración, por lo que para la organización feminista era desde un inicio un caso de violencia machista. En un comunicado, y después durante el acto, Itaia insistió en la necesidad de una “respuesta firme” de las instituciones y de hacer frente a los discursos negacionistas o minimizadores de la violencia machista, y advirtió de que este caso vuelve a poner de manifiesto las limitaciones de las medidas de protección institucionales, como la orden de alejamiento que el agresor tenía en vigor y que incumplía de forma sistemática.

El pasado año, según los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial, en los juzgados se acordaron, “derivadas de las órdenes de protección y de otras medidas cautelares”, 59.158 medidas judiciales penales de protección de las víctimas, tanto de mujeres como de menores. Entre ellas, 22.845 órdenes de alejamiento, una medida en general efectiva, pero que a veces no se cumple porque depende de varias cuestiones, entre ellas las propias decisiones tanto de las víctimas como de los agresores.

De esa casuística dependerá cómo de efectiva sea o no una medida de alejamiento. El pasado año, en cuatro de los 48 asesinatos por violencia machista las víctimas tenían medidas en vigor; en 2024 fueron también cuatro de los 49; y el año anterior en tres de los 48 asesinatos. La única medida que, hasta ahora, ha sido 100% efectiva para evitar los crímenes han sido las pulseras antimaltratadores; los dispositivos de alejamiento que, en ocasiones, los jueces acuerdan con una medida de protección.

Hasta ahora, y aún presentando múltiples fallos con el último cambio de concesionaria, ninguna de las más de 22.752 mujeres que la han llevado desde que se implantaron en España, el 8 de junio de 2009, ha sido asesinada mientras lo llevaba.

En lo que va de año, 16 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Desde que arrancó la estadística oficial, en 2003, son 1.359.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

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