Ir al contenido
_
_
_
_

El Vaticano archiva la denuncia de pederastia contra el obispo emérito de Cádiz por un tecnicismo jurídico

Doctrina de la Fe se basa en la dificultad de determinar si la víctima era menor de edad, aunque en su acusación afirmó que tenía 14 años. El denunciante dice que no ha recibido ninguna notificación y considera la decisión “una decepción”

El obispo Rafael Zornoza, a la izquierda, estrecha su mano al papa León XIV, en el Vaticano, el pasado mes de junio.VATICAN MEDIA

EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es. Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es.

───────────

El Dicasterio de Doctrina de la Fe del Vaticano ha archivado la denuncia por pederastia contra el obispo emérito de Cádiz Rafael Zornoza, por presunta agresión sexual a un menor en los años noventa, cuando era sacerdote en Getafe, según confirman fuentes eclesiásticas. Zornoza dejó su cargo el pasado mes de noviembre después de que EL PAÍS desvelara el caso, el primero que afectaba a un obispo español, una vez que el Papa aceptó su renuncia.

La decisión de archivar el caso fue tomada hace ya algunas semanas, pero la víctima se ha enterado de la noticia este viernes por este diario. Afirma que no ha recibido ninguna notificación y considera como “una decepción” la resolución. “Más que indignante, me parece una decepción que la Iglesia católica haya tenido una oportunidad de reparar y dar ejemplo y se acoja a un tecnicismo. No estoy cabreado, porque no espero nada de la Iglesia católica. Estoy decepcionado. La Iglesia podía hacer un proceso de sanación”, relata el afectado.

El Dicasterio de Doctrina de la Fe, el organismo disciplinario vaticano, ha tomado su decisión tras recibir el expediente instruido en España por el Tribunal de la Rota. Aún se desconocen los detalles, pero se basa en una aplicación garantista de un tecnicismo jurídico atendiendo a la presunta dificultad de determinar la edad de la víctima en el momento de los hechos denunciados. Es decir, si el denunciante era mayor o menor de 16 años, que entonces era el límite de la minoría de edad según el código canónico de 1983, el vigente en esa época. No obstante, según la denuncia, los abusos comenzaron cuando el denunciante tenía 14 años, por lo que este dato puede haberse puesto en duda en el proceso.

En cualquier caso, incluso si el denunciante era entonces menor de edad, aplicando la misma normativa el delito habría prescrito a los cinco años, si bien la Iglesia puede levantar la prescripción cuando lo considera oportuno, como ha ocurrido en muchos casos.

El pasado 18 de febrero este periódico destapó que el Tribunal de la Rota había terminado la investigación preliminar contra el obispo Zornoza, que siempre ha mantenido su inocencia, y remitió un informe donde recomendaba “abrir un proceso penal” canónico, según señalaba la documentación del procedimiento. EL PAÍS también adelantó que, durante los meses de pesquisas, fueron a declarar ante el juez eclesiásticos varios testigos, entre ellos uno que fue testigo directo de cómo Zornoza, en una ocasión, estaba en la cama del denunciante y recostado sobre él.

El denunciante escribió directamente el pasado verano a Roma a Doctrina de la Fe, que consideró verosímil la denuncia y ordenó al arzobispado de Sevilla, del que depende el obispado de Cádiz y Ceuta, que abriese una investigación preliminar. La diócesis sevillana lo derivó al Tribunal de la Rota.

“Escribo esta carta solo con la intención de evitar que lo que me pasó a mí le pueda seguir pasando a otro niño”, dijo el denunciante en las primeras líneas de su misiva. En su relato, describía que Zornoza abusó de él de los 14 a los 21 años. Los hechos descritos se remontan a 1994, cuando Zornoza tenía 45 años y dirigía el seminario mayor de la diócesis de Getafe, creada solo tres años antes tras la división de la archidiócesis de Madrid en varios obispados.

“Desde los 14 hasta la mayoría de edad, 18 años iba casi todos los fines de semana al Seminario Mayor del Cerro de los Ángeles. Durante este tiempo abusó de mí. Era por las noches cuando venía a la habitación y sufría los abusos. Se metía en mi cama, me acariciaba y besaba. Por las mañanas también me despertaba del mismo modo. En esos momentos nunca le dije nada, la parálisis me controlaba”, aparece detallado en la carta del denunciante. Los abusos denunciados ―tocamientos, caricias en partes íntimas y besos en la boca―también tuvieron lugar en convivencias y campamentos.

Cuando el denunciante cumplió los 18 años ingresó en el seminario y afirma que las agresiones continuaron en el centro que Zornoza dirigía. “Al mismo tiempo, le reconocí mi homosexualidad. Rafa me permitió acceder al seminario y me llevó a una terapia de conversión para curar mi homosexualidad”, explica en la misiva el antiguo seminarista. En los dos años que pasó en ese seminario, asegura, Zornoza se metía en su cama “casi todas las noches y mañanas” para besarle y tocarle sus partes íntimas. Fue en este contexto en el que uno de los testigos que han declarado en el proceso vio cómo el ahora obispo emérito de Cádiz y Ceuta esta recostado sobre el denunciante.

“En varias ocasiones reclamé a Rafa que aquello que hacíamos no estaba bien. Él siempre me decía que era una amistad íntima”, escribió el denunciante. También le decía que “malinterpretaba su amistad”.

El exseminarista explica que Zornoza “tenía una alta capacidad de manipulación” sobre él. “Sabía absolutamente todo de mí y yo me fiaba ciegamente de lo que me decía”, señaló en su carta, donde añadió: “Otro ejemplo de capacidad de manipulación y control sobre mí eran las confesiones”. En ellas, el denunciante relató también que tenía un gran sentimiento de culpa “y él me hacía ver que yo no era capaz de amar ni entender una amistad”. “Tras confesarme de mis actos homosexuales yo me iba a la cama y a los pocos minutos él se metía en mi cama y me acariciaba”, afirma.

El testimonio de la víctima desprende que, además de las agresiones sexuales, el ahora prelado utilizó su posición de poder para engañarle, abusar de él y culpabilizarle de lo que sucedía. “Me convenció de entrar al seminario y me dijo que ‘mi herida’ (así se refería a mi homosexualidad) no me dejaba ver las cosas y que confiara en él. También me convenció de ir a un psiquiatra dos veces por semana para curar mi herida, mi homosexualidad. Ni mi homosexualidad ni que iba a terapia me permitió compartirlo con nadie, ni con mis padres, familia o amigos”.

El afectado añadió en su carta que, tras abandonar el seminario, no fue consciente de haber sufrido abusos y fue unos años después, mientras recibía terapia, cuando entendió que Zornoza le agredió sexualmente. “Cuando tenía 32 años le escribí un mail donde le decía que abusó de mí. Nunca recibí respuesta y, desde ese día, jamás volvió a ponerse en contacto conmigo”, dice el afectado.

El año pasado, detalló además el afectado, quedó en Cádiz con el acusado. “Esta vez en persona le volví a decir que había abusado de mí desde los 14 hasta los 21 años. Simplemente me dijo que nunca fue su intención, aunque me reconoció la manipulación y abusos”, escribe en la misiva.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_