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Claves del cambio de hora de marzo de 2026: ¿tiene sentido adelantar los relojes?

España adoptará el nuevo horario la madrugada del domingo, 29 de marzo. A las 2.00 serán las 3.00

Una persona cambia la hora en un reloj, en octubre de 2025, en Madrid. Ricardo Rubio (Europa Press)

Esta semana se vuelve a cambiar el horario, otra vez. Y, francamente, yo ya no le veo sentido”, sentenció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un vídeo el pasado mes de octubre. El mensaje de Sánchez tenía como objetivo volver a poner sobre la mesa en el Consejo Europeo la erradicación del horario estacional y que “dejemos de cambiar las horas por fin en 2026”. A pesar de esta iniciativa, España —y todos los países miembros de la Unión Europea— adoptará el horario de verano la madrugada del próximo domingo, 29 de marzo, con el adelanto de los relojes una hora. A las 2.00 horas del domingo pasarán a ser las 3.00, mientras que en Canarias el cambio será de 1.00 a 2.00.

La eliminación de los horarios estacionales ha sido un tema ampliamente discutido por científicos, médicos y economistas, quienes sostienen distintas posturas con respecto al mantenimiento de este mecanismo. Los expertos reconocen que el ajuste en el horario desencadena una serie de afectaciones físicas y mentales que, advierten, se deben tomar en cuenta para llevar a cabo el cambio de manera más sencilla. María José Martínez Madrid, coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiología de la Sociedad Española de Sueño, señala que son necesarios hasta cinco días para acostumbrarnos a los cambios de luz y para regular nuestro ritmo circadiano —el reloj biológico interno— ante la pérdida de una hora de sueño.

Martínez explica que al retrasar el horario en el que amanece y anochece, nuestro ciclo de sueño se ve afectado debido a que, por naturaleza, se ajusta a la luz solar. “Segregamos melatonina, que es la hormona del sueño, una o dos horas antes de irnos a dormir y eso se ajusta a la pérdida de luz solar, pero si a las 21.00 todavía hay luz, se genera un desfase hormonal que provoca insomnio, fatiga y cansancio, sobre todo en poblaciones como adultos mayores y niños”, expone.

Ferrán Barbé, catedrático de Medicina en la Universitat de Lleida, coincide en que el cambio genera desajustes en la salud y la calidad del sueño. El investigador refiere que en adultos mayores la falta de melatonina puede provocar problemas cardiovasculares, además de insomnio que puede llegar a ser crónico en las noches de verano. Mientras que, en los menores de edad, el desajuste genera problemas en la concentración, aumento de somnolencia e irritabilidad. Celia García Malo, neurocirujana, advierte que este jet lag, o trastorno de sueño, provoca desequilibrios en todas las áreas de la vida. “Todo lo hacemos tarde, desde comer hasta irnos a la cama. Nuestro ocio se alarga hasta las tantas y también se retrasa la cena. Esto hace que la sociedad española sufra una privación de sueño”, comentó en una entrevista a este diario el pasado octubre.

Los españoles y europeos prefieren un solo horario

La falta de consenso institucional ha mantenido la armonización del cambio estacional, que rige en Europa desde hace más de 50 años. En la década de los setenta se estableció el cambio de horario debido a la crisis energética derivada del incremento de los precios del petróleo. España lo hizo en 1974. Para 2001, una directiva comunitaria concilió el cambio estacional en toda la UE y desde entonces los relojes se ajustan el último domingo de marzo y el último de octubre.

Los esfuerzos por eliminar esta determinación tuvieron gran auge en 2018, cuando la Comisión Europea abrió una consulta pública para conocer la opinión de la población con respecto al horario estacional. De los 4,6 millones de ciudadanos europeos que participaron, el 84% estaba a favor de suprimir los cambios de hora. La última medición realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en noviembre de 2023, reflejó que el 65,8% de los españoles opta por eliminar el cambio estacional, además de que el 68% prefiere el horario de verano.

De ahí que Pedro Sánchez lanzara la propuesta de suprimir el horario estacional. El presidente retomó la propuesta del Parlamento Europeo, en 2019, de eliminar el cambio de horario. “En todas las encuestas, los españoles y europeos están en contra de cambiar el horario. La ciencia nos dice que ya no supone un ahorro energético y lo que sí nos dice es que trastoca los ritmos biológicos dos veces al año. (...) Hoy el Gobierno de España va a defender en el Consejo Europeo que hagamos valer ese voto mayoritario”, expuso entonces. Para que la medida saliera adelante, requeriría del apoyo del Consejo Europeo, de la Comisión Europea y también de la Eurocámara, además de que cada Estado miembro tendría que aplicar esta decisión en su propio país.

El comisario europeo de Transporte, Apostolos Tzitzikostas, respaldó la iniciativa de Sánchez para quedarnos con un solo horario. El comisario griego habló ante el Parlamento Europeo y señaló a esta práctica como “un sistema que nos afecta a todos, nos frustra a la mayoría y (...) ya no sirve a ningún propósito”, según recogió la agencia Efe. Tzitzikostas explicó que, ante la digitalización y los cambios tecnológicos, se ha eliminado el ahorro energético que se lograba cuando se introdujo este sistema.

La propuesta volvió a generar debate por parte de los eurodiputados, pero esta vez no llevó al consenso que necesita para una posible modificación: el 55% de los eurodiputados. En la Eurocámara se decidió que la Comisión Europea llevara a cabo un nuevo análisis a través de un estudio detallado para trabajar sobre la propuesta española y apoyar la futura decisión sobre esta cuestión. Un estudio que está pendiente. Una posible modificación requeriría del acuerdo del Consejo Europeo y el Parlamento Europeo, además de una orden ministerial en cada Estado miembro.

Sin un acuerdo en el horizonte, los expertos recomiendan a la ciudadanía ser precavidos para un ajuste más cómodo. Para las poblaciones vulnerables, niños y adultos mayores, se aconseja comenzar por adelantar horarios de comida y sueño de manera paulatina. “Si se puede, desde una semana antes, comer e irse a la cama unos 15 o 20 minutos antes de la hora habitual, para ayudar a recorrer los horarios cuando llegue el cambio”, apunta Martínez Madrid. Además de una buena alimentación y actividad física.

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