La misteriosa desaparición de un testigo del crimen sin resolver de la viuda de la CAM
El coche y los móviles del empresario alicantino Jesús Tavira aparecieron calcinados dos noches después


El empresario Jesús Tavira, uno de los testigos que más dio que hablar en el caso del asesinato de la viuda del expresidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), desapareció hoy hace una semana en Alicante. Dos días después, la madrugada de viernes a sábado, su coche fue localizado quemado, con sus dos móviles dentro, en un barrio esquinado de la ciudad. El grupo de Homicidios de la Policía Nacional se ha hecho cargo de la investigación. “Todas las líneas están abiertas”, ha dicho Pilar Bernabé, la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana.
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A sus 63 años, a Jesús Tavira, dueño de un establecimiento de compra-venta de vehículos, prestamista y subastero, lo acompañan las especulaciones y la actualidad del caso de la viuda del expresidente de la CAM, María del Carmen Martínez, desde el día siguiente al crimen, perpetrado el 9 de diciembre de 2016. Las especulaciones, de hecho, lo convirtieron en noticia.
Entonces tenía un desguace, a 200 metros del concesionario de Novocar donde la viuda de Vicente Sala fue asesinada de dos tiros en la cabeza en un lavadero de ese establecimiento propiedad de su familia, los Sala Martínez. Tavira pasó por allí la tarde del crimen y, durante los meses que siguieron, la policía lo llamó a declarar hasta tres veces, incluido el mismo 8 de febrero que detuvieron a Miguel López, un yerno de la viuda, como sospechoso. El entorno de Tavira contó que la policía lo que pretendía es que declarara contra el detenido. “Ése no es capaz ni de matar a una mosca”, decía Tavira cuando recordaba los interrogatorios.
El yerno fue declarado inocente y el Tribunal Constitucional confirmó su absolución hace unos meses, después de nueve años procesado. “La desaparición de este hombre no tiene nada que ver con el crimen de la viuda, absolutamente nada”, dice un policía local que conoce a Tavira desde hace 20 años, aunque recuerda que no le corresponde a la Policía Local investigar la desaparición. “Tampoco tuvo nada que ver en el crimen. La policía [Nacional] se empecinó en acusar a Miguel López de ser quien apretaba el gatillo, aunque sabían que muchas cosas no cuadraban”, cuenta.
“Como este [Tavira] siempre se ha relacionado con gente de dudosa reputación, pues pensaron que él cuadraba. Tenía muchas llamadas [con el yerno], pero tenía muchas llamadas porque toda las semanas les compraba coches. Los coches que recepcionaban [en Novocar], pero que ellos no podían vender porque no podían ofrecer garantías, pues él se los llevaba y los desguazaba o los vendía”, añade este agente municipal.
La familia del desaparecido prefiere no hablar de momento. “Si sus hijos no quieren, yo tampoco voy a hablar, por respeto”, dice una sobrina suya. En el juicio, Tavira contó que su mujer era quien le llevaba los papeles: “Ella es la que me transfiere los coches”, explicó. Para el resto del papeleo, Tavira confiaba en un abogado de la ciudad, Moisés Candela, que fue el primero en alertar a este diario de su desaparición. “La familia se preocupó desde el día siguiente, porque el jueves era el día del padre y no apareció”, explica Candela. “Y me llamaron”.
“Yo con él tengo más amistad que trabajo, porque en los casi 15 años que lo conozco este hombre no ha pisado un juzgado más allá del asunto de la viuda”, explica el abogado Candela, que iba a organizar una comida este lunes para hablar sobre la participación de su “amigo y cliente” en un documental sobre el crimen de la viuda, a pesar de las muchas dudas que le suscitaba a Tavira. El foco le ha hecho mucho daño, acabó traspasando el desguace y no quería saber nada más de la historia. “Yo creía que esa historia ya estaba terminada”, dijo él hace poco.

Dos mil llamadas
A pesar de los tres interrogatorios en comisaría y las decenas de titulares que pretendieron, y siguen pretendiendo, convertirlo en un “testigo clave”, el día del juicio el abogado de la acusación particular ni siquiera le hizo preguntas. El fiscal preguntó por las 232 llamadas que había cruzado con el acusado entre agosto y diciembre de 2016.
—Y si miran más para atrás, tengo 2000. Yo llego y le llamo. No me lo coge y lo vuelvo a llamar —respondió Tavira.
—A partir de estas fechas ya no hay—, insistió el fiscal.
—No hay más llamadas porque no hay relación comercial. Si no yo, ¿para qué le voy a llamar?
Tavira tenía dos móviles, que aparecieron calcinados dentro de su coche la madrugada del sábado pasado, pero no tenía Whatsapp y todo lo resolvía hablando. Por teléfono, o cara a cara. Si ibas con él por la calle en Alicante y no se paraba a hablar con alguien cada cinco minutos, es que no estabas en Alicante. El grupo de Homicidios de la ciudad, que investiga su desaparición, descarta de momento comentar nada al respecto. Según algunas de las cámaras revisadas, la última vez que se vio su coche circulando fue el miércoles pasado, pasado el mediodía.
“A Tavira lo conoce todo Alicante. Lo conocen en la Policía Nacional, en la Policía Local, en el Ayuntamiento, el alcalde. Era un sujeto muy peculiar. Él tenía tratos o relaciones con cualquiera: él vendía coches a Los capitos, unos gitanos de aquí que han estado detenidos varias veces por trapicheos con drogas; sus amistades no eran catedráticos de universidad, aunque también evidentemente tiene relaciones con la gente más normal. Pero por los materiales con los que trabaja, chatarra, coches de segunda mano, piezas, conoce a mucha gente. Y también era prestamista, prestaba dinero a nivel particular. Y eso siempre es peliagudo. Él se relaciona con cualquiera que le pague”, según el policía local. De sus días de subastero viene su amistad con un juez ya jubilado.
El coche de Tavira, un Audi Q5, apareció quemado la madrugada del sábado en el barrio de las Mil Viviendas, el más conflictivo de la ciudad, situado al norte. No lejos de allí fue visto circulando el miércoles por última vez. Además de los propios cuerpos y fuerzas de seguridad, la asociación Adonay, que se dedica a la búsqueda de desaparecidos, tiene una línea abierta por si alguien puede aportar alguna pista. La Policía Nacional hace años que dejó de buscar al autor del crimen de la CAM.
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