Ir al contenido
_
_
_
_

Las creadoras de ‘Yo siempre a veces’, la serie sobre ser madre soltera: “La precariedad lo está marcando todo, la gente se ve desbordada”

Marta Loza y Marta Bassols han creado ‘Yo siempre a veces’, una ficción inspirada en sus propias experiencias protagonizada por una madre soltera que explora temas como el precio de la vivienda o la crianza colectiva

La debutante Ana Boga (Laura, la protagonista).Sophie Köhler

Sus experiencias personales fueron la base de su proyecto. Marta Loza (Gijón, 44 años) y Marta Bassols (Barcelona, 45 años) se conocieron por amigos comunes, ambas llevan años realizando distintas funciones en el mundo audiovisual, desde continuidad y dirección de arte (Loza) a guiones e interpretación (Bassols), y hace siete años pensaron en contar la historia de una madre que se enfrenta a la crianza en solitario de su hijo. Sus ideas han cristalizado en Yo siempre a veces (desde el 23 de abril en Movistar Plus+). “Las cosas han cambiado, mi abuela tuvo un hijo soltera en la Guerra Civil y prácticamente lo crio sola y en vergüenza. Mi madre se separó en los noventa y había algo de ‘No lo digas, qué van a pensar en el colegio’, se vivía como un fracaso. Hoy no es un estigma; el problema ya no es que sea una vergüenza estar sola, sino que la sociedad te lo pone muy difícil”, analiza Loza. Por eso en su serie Laura, la protagonista, aborda temas que van desde la crianza colectiva a los alimentos procesados, la conciliación o las ganas de ir de rave en Barcelona.

Loza había estado viviendo unos años en el extranjero, se acababa de separar y se planteaba la maternidad cuando reconectó con Bassols. Ella había sido madre antes de los 30 y había vivido en Berlín, como la protagonista de su serie. “Allí la gente afronta la crianza de otra manera porque hay muchas subvenciones y ayudas sociales, las criaturas están en los parques, los festivales y los bares, cuando volví aquí me parecía que había niñofobia. Criar en una ciudad grande de este territorio es durete, vives muchas peripecias”, recuerda. Esas experiencias combinadas y ficcionadas fueron el germen de los seis capítulos de su proyecto conjunto.

Los Javis, a través de Suma Content, han producido a Las Martas en este retrato generacional que no olvida la reivindicación. “El hecho de que se destine más de la mitad del sueldo al pago de la vivienda dificulta formar una familia si una quiere”, indican ellas, “es que la precariedad lo está marcando todo, la gente se ve desbordada por el precio de los alquileres y el aumento de precio de los alimentos sin que hayan subido los salarios a la par”. Han querido hablar de su propia realidad, de los desafíos que se han encontrado y de las dudas a las que se enfrenta una madre primeriza. “La maternidad es un camino solitario. Y esto debería decirse más”, apunta Bassols, “solo pasa en tu cuerpo. Y las amigas, aunque te quieran, si tienen un concierto no vienen a curar tu mastitis. O aprendemos a ser más comunitarias o hay que decirlo, porque siempre se describe la maternidad hablando de lo bien que huele el bebé y lo maravilloso que gorjea, porque es verdad, pero el golpe de la realidad es muy potente y queríamos contarlo”.

Lo han hecho con humor, un equipo mayoritariamente femenino y desde distintas visiones, muchas a partir de sus vivencias como madres y trabajadoras autónomas. “Yo, como madre soltera de familia obrera, trabajando en rodajes nunca me he encontrado a una mujer con mis características, los horarios son intempestivos, tienes que pedir canguros que se queden con tus hijos y si encima no los puedes pagar dificulta mucho el acceso a este tipo de trabajos, y queríamos que esa barrera no existiese en nuestro rodaje”, afirma Bassols.

Su paso por otros rodajes a lo largo de los años las ha ayudado a definir cómo querían ser en el set de su trabajo más personal. “Hemos pasado mucho tiempo viendo a otras personas hacer cosas, trabajando en proyectos de otros, y así se aprende mucho, ven cosas que te han encantado y cosas que si tú alguna vez dirigieras harías de otra manera”, señala Bassols, “hemos puesto el alma en el proyecto y en cómo hacerlo, por ejemplo en el rodaje hemos buscado que hubiera muchas facilidades para la conciliación, que los horarios fueran amables, que no fuera el ritmo de la apisonadora que habitualmente es la producción”.

En el equipo hay figuras femeninas en gran parte de los puestos (guionistas, directoras, responsables de arte, ayudantes de dirección) y también una coach de lactancia y otra de conciliación. “Hemos tenido la suerte de tener un equipo femenino con un talento excepcional y de generar un ambiente amable; queríamos que el equipo se sintiera a gusto porque al final es una experiencia colectiva”, indica Loza, “las técnicas audiovisuales, y yo soy una técnica audiovisual, hemos vivido escondidas detrás de los hombres en determinados roles mucho tiempo. Hay que dar espacio a que las mujeres puedan tener cargos de responsabilidad y diseñar sus propios departamentos, hace que se generen energías distintas en los rodajes”. Y que se muestren puntos de vista diferentes, señalan: “Hasta ahora las mujeres habíamos estado retratadas por la mirada masculina y ahora que tenemos más espacio y dinero para hacerlo vamos a contar cosas que antes no se contaban, o que cuando se hacían pasaban un poco desapercibidas, porque Cecilia Bartolomé hizo Margarita y el lobo, la primera película española en hablar del divorcio, muy moderna, vanguardista, en el fondo y en la forma, y luego no se ha reivindicado demasiado”.

Como protagonista querían a una actriz debutante y pronto encontraron a su Laura en la madrileña Ana Boga. “Buscábamos a una actriz que fuera madre, íbamos a hacer un street cast, desde Movistar y Suma Content se apostaba por una cara nueva. Ella hizo un self tape, y Claudia Costafreda [directora de algunos capítulos] fue la primera que la vio y dijo es ella, no hay otra”, recuerdan. En la serie, Laura se debate entre varias vidas posibles, distintas opciones laborales y sentimentales, Berlín o Barcelona... “La idea era explorar la escala de grises de la maternidad, ver qué pasa en esa zona media, por eso hay dudas y contradicciones”, subraya Loza. No han olvidado asuntos como el reparto de tareas y las dificultades para conciliar. En la serie, su protagonista mantiene una buena relación con el padre del bebé, pero se enfrenta en solitario a los desafíos del día a día, una realidad que también han querido plasmar: “Hay mucho trabajo por hacer en la repartición de roles en crianza. Normalmente, los chats de las escuelas los llevan las madres, y las citas del pediatra, lo que haya que coser o zurcir, preparar los disfraces de Carnaval...”.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_