De actriz de culto a fenómeno viral en busca del Oscar: Amy Madigan conquista Hollywood (de nuevo) a los 74 años
Su terrorífico papel en ‘Weapons’ ha devuelto al centro de la conversación cultural a la actriz que protagonizó varios clásicos de la década de los ochenta


Las nominaciones a los Oscar, al menos en sus mediáticas y muy discutidas categorías interpretativas, suelen repetirse cada año siguiendo un patrón muy reconocible. Los cupos están claros: un par de estrellas de moda a las que sentar en primera fila, la vieja gloria recuperada para alimentar una emocionante historia de redención, el invitado internacional que expanda el alcance de la gala más allá del continente y el reconocimiento a algún nombre habitual de la industria, prestigioso pero postergado, cuya sola presencia dote de lustre al premio. Fernanda Torres, Isabella Rossellini, Michelle Yeoh o Jamie Lee Curtis han ocupado esta última casilla en las ediciones más recientes. Ahora, todo indica que será otro nombre célebre, el de Amy Madigan, quien se sume a esa lista.
A sus 74 años, Madigan vive uno de esos momentos insólitos que tanto gustan en las colinas de Los Ángeles: la veterana que, de un día para otro y sin campaña de marketing mediante, se convierte en sorprendente fenómeno cultural. “Denle un Oscar. Es la villana más aterradora de los últimos tiempos”, clama Vulture. “Es la interpretación del año”, ratifica Sarah Paulson. “Se merece el premio”, añade Los Angeles Times, mientras los grandes medios estadounidenses se afanan en actualizar perfiles sobre ella que llevaban décadas obsoletos. Su papel como la misteriosa tía Gladys en Weapons, el filme de terror que retrata el trauma colectivo de una comunidad tras la desaparición de todos los niños de una clase de primaria —excepto uno—, la ha catapultado a icono estival cinematográfico, carne de memes e inspiración estética para el próximo Halloween gracias a ese look que evoca a la diseñadora Zandra Rhodes y a Bette Davis en ¿Qué fue de Baby Jane?
Amy Madigan’s performance in Weapons was unforgettable. She secured a spot in the horror hall of fame with this character pic.twitter.com/z7DyflX95m
— Horror✝️Collective (@THEH0RRORKID) August 9, 2025
El impacto de su personaje ha sido de tal calado que el estudio responsable del filme, Warner Bros, ya ha comunicado públicamente que están preparando una precuela centrada en Gladys. Todo, en apenas dos semanas de recorrido de la cinta en las salas, ya que Madigan ni siquiera formó parte de la campaña de promoción de Weapons para no ofrecer ninguna pista sobre su rol en ella. “Todo está siendo abrumador”, ha declarado la veterana intérprete al New York Times, incrédula ante los vaticinios que la sitúan como favorita en la temporada de premios. Y aunque los Oscar no suelen tratar bien al género de terror, la historia del cine también ha hecho excepciones: la mencionada Bette Davis, Ruth Gordon en La semilla del diablo o, más recientemente, Demi Moore en La sustancia, lograron congregar el favor de los votantes.

Que la actriz revelación de 2025 tenga 74 años resulta llamativo para la prensa especializada y el cinéfilo medio, pero el caso de Madigan no encaja ni en el cliché de la redención ni en el de la resurrección. Nacida en Chicago, formada en filosofía y con pasado como cantante de rock en la banda Jelly durante los años setenta, pronto cambió los escenarios por los platós. Los ochenta fueron su década más intensa, con títulos como Calles de fuego, Campo de sueños, Solos con nuestro tío o La vida puede continuar, por la que obtuvo su única nominación al Oscar, como actriz de reparto. De aquel hito solo recuerda que, debido a su poco glamuroso perfil, ninguna marca se ofreció a vestirla y tuvo que ir a comprarse un vestido por sí misma. Nunca buscó los focos —“Tampoco me invitan a muchos eventos”, ha comentado— ni arrastra polémicas: ha preferido trabajar en silencio, alternando cine, televisión (su papel en la serie Carnivàle es de culto) y teatro, hasta que Zach Cregger, uno de los cineastas jóvenes más prometedores de Hollywood, le ofreció el papel más jugoso de su carrera en más de dos décadas. Fue en su primera cita con ella, no necesitó hacer un solo casting.

Pero hablar de Amy Madigan también implica hablar de una de las parejas más estables y admiradas en la meca del cine, la que conforma junto al conocido actor Ed Harris (El show de Truman, Apolo 13). Se conocieron hace más de 40 años, en una obra de teatro en 1981 y se casaron dos años más tarde. Lo hicieron un lunes, en un descanso del rodaje de la película que compartían, En un lugar del corazón, y han repetido esta colaboración hasta en una docena más de filmes. Tienen una hija en común, Lily, de 32 años, que también empieza ahora a dar sus primeros pasos en la industria cinematográfica, y son ejemplo de amor duradero y comprometido.

“Siempre ha sido una gran amistad. Me enamoré de Amy y de su inteligencia, es una persona seria y profunda”, relató el actor. Para el recuerdo queda la imagen de Harris y Madigan sentados, inmóviles, en los Premios Oscar de 1999. Mientras Meryl Streep o Warren Beatty aplaudían de pie la estatuilla honorífica al director Elia Kazan, la pareja se cruzaba de brazos, con rostro en serio, ante quien delató a sus compañeros cineastas durante la época de la caza de brujas del senador McCarthy, permitiendo que fueran perseguidos por sus supuestas simpatías por el comunismo. “De ninguna manera iba a aplaudirle”, afirmó ella, hija de un periodista que trabajó en Washington en aquellos años oscuros.

El pasado febrero, la pareja volvió a ser noticia tras perder su casa en los incendios de Los Ángeles. Ahora, lo son porque el foco ha girado hacia ella, hacia esa actriz que durante años denunció cómo las oportunidades de su marido se multiplicaban mientras que a las mujeres mayores de 50 se les cerraban puertas. Pero Harris, según ha confirmado ella misma, nunca dudó en que su gran momento todavía no había llegado: “Mi marido me ha repetido en los últimos años que iba a suceder algo conmigo que haría que mi situación cambiase”. A tenor de las predicciones y de su experiencia previa, a buen seguro Madigan si tendrá esta vez candidatos para vestirla.

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