Ir al contenido
_
_
_
_

¿Por qué la mujer más rica del mundo hacía regalos de 1.000 millones de euros a un ‘amigo’? La historia de la heredera de L’Oréal llega al cine

Isabelle Huppert interpreta a la hija del fundador de L’Oréal, quien multiplicó la fortuna familiar hasta ser una de las mujeres más poderosas del mundo. En sus últimos años se vio involucrada en uno de los escándalos más sonados de la crónica social de Francia

Isabelle Huppert en 'La mujer más rica del mundo'.Caramel Films

La nueva película de Isabelle Huppert, La mujer más rica del mundo (Thierry Klifa), indaga en uno de los escándalos más sonados de la crónica social francesa de los últimos años. El film, que aterrizará en las salas españolas el 17 de abril, se inspira libremente en el llamado affaire Bettencourt, un caso que tuvo todos los ingredientes para despertar la atención de la prensa y la opinión pública: una historia de “amistad” poco convencional, ricos enfrentados entre ellos, grabaciones ocultas por parte de un mayordomo, corrupción política, sospechas de fraude fiscal... La figura central del escándalo fue Liliane Bettencourt, la todopoderosa heredera del gigante L’Oréal, fallecida en septiembre de 2022. El imperio cosmético está ahora en manos de su hija única, Françoise Bettencourt-Meyers, dueña de una fortuna de más de 43.000 millones. Cuando el caso salió a la luz en torno a 2007, la fortuna de Liliane se estimaba en 17.000 millones de euros, una cifra astronómica que la situaba como la mujer más rica de Francia. Y durante varios años llegó a ser incluso la mujer más rica del mundo, según la revista Forbes. Netflix ya apostó por esta rocambolesca historia cuando en 2023 estrenó la serie documental El escándalo Bettencourt: el escándalo de la mujer más rica del mundo. Pero ¿cómo logra alguien amasar semejante fortuna? Pues como la inmensa mayoría de los grandes patromonios de la actualidad: gracias a unos orígenes muy privilegiados.

Liliane Bettencourt nació el 21 de octubre de 1922, única hija de Louise Madeleine Berthe y el químico Eugène Schueller, fundador de L’Oréal y considerado el precursor de la publicidad moderna. Las raíces de Schueller eran humildes (su padre regentaba una panadería), pero logró estudiar química, y tras varios trabajos relacionados con el mundo de los cosméticos, en concreto con los tintes de pelo (el origen de L’Oréal), logró asentarse como empresario. Su relación con su hija fue estrecha para la época ya que Liliane perdió a su madre cuando era adolescente. Muy pronto formó parte del negocio familiar cuando la compañía todavía no tenía las dimensiones colosales de hoy en día. Según parece, comenzó etiquetando productos en una de las fábricas. En los años 30 conoció a su marido, André Bettencourt, político, periodista y empresario que en su juventud flirteó con el fascismo. De hecho, formó parte de La Cagoule, un grupo pronazi financiado por el padre de Liliane y disuelto en 1937. Liliane y Andrè se casaron en 1950 y en 1953 nació su única hija, Françoise Bettencourt Meyers, hoy dueña mayoritaria del imperio L’Oréal. A lo largo de su vida, André desempeñó varios cargos políticos destacados con los gobiernos de Pierre Mendès-France, Georges Pompidou, Maurice Couve de Murville, Jacques Chaban-Delmas y Pierre Messmer. Por tanto, la proximidad de la familia Bettencourt con la esfera política siempre fue máxima.

Tras la muerte de Eugène Schueller en 1957, Liliane Bettencourt se convirtió en la principal accionista de la compañía. En los años venideros, L’Oréal creció gracias a una creciente diversificación de productos y en 1963 salió a bolsa. Temerosa de que el gigante cosmético fuese nacionalizado tras las elecciones francesas de 1974 (con triunfo en segunda vuelta de Valéry Giscard d’Estaing), la empresaria cambió la mitad de sus acciones en L’Oréal por el 3% de acciones en la suiza Nestlé, dueña en la actualidad del 20,1% de las acciones del grupo francés.

En 2026, Françoise Bettencourt Meyers sigue siendo la principal accionista de un conglomerado de marcas que el año pasado generó 6.127 millones de euros de beneficio. A pesar de que su crecimiento ha retrocedido un 4,4% respecto al año previo, el futuro de la empresa es prometedor, como refleja el último gran movimiento de la compañía: la adquisición por 4.000 millones de euros de la división de belleza de Kering (dueña de la firma referencia en perfumería nicho Creed y de las licencias para fragancias de Gucci, Balenciaga o Bottega Veneta).

El gran culebrón que sacudió Francia

Volviendo a la figura de Liliane, si bien la película La mujer más rica del mundo se apoya en la ficción para dar forma a la trama, la historia está basada de manera libre en la todopoderosa empresaria y su relación con el fotógrafo y escritor François-Marie Banier, a quien obsequió con regalos por valor de 1000 millones de euros (desde obras de Picasso, Mondrian o Matisse, a mansiones o seguros de vida), para pasmo e indignación de la familia Bettencourt. La magnate es interpretada por Isabelle Huppert, quien aseguró que el film no “pretende ser una copia real de los hechos”. “Una película es una película, y por eso tengo muy poco en común con esta mujer. Realmente, es un paso hacia un mundo de ficción. Pero en Francia decimos que la realidad casi siempre supera a la ficción. En este caso, es totalmente verdad”, añadió durante la presentación del film en el pasado Festival de Cannes, en declaraciones recogidas por Deadline. Banier era un viejo conocido de la familia Bettencourt y, aunque no formaba parte de su elitista mundo, sí se había codeado con celebridades y estrellas de todo ámbito. Él mismo relataba que de adolescente solía llevar al mismísimo Dalí en su moto. Su amistad con Liliane comenzó cuando todavía vivía su esposo André, fallecido en 2007, y se alargó varios años.

El culebrón Bettencourt llegó a juicio en 2007 después de que su hija Françoise acusara a Banier y a otras personas del círculo próximo de su madre, de aprovecharse de la anciana, aquejada de alzheimer. El caso derivó en un caso de corrupción política al hacerse públicas unas grabaciones realizadas por Pascal Bonnefoy, el mayordomo de la empresaria. En teoría, Bonnefoy alegó haber grabado esas conversaciones privadas para demostrar cómo algunas personas como Banier buscaban aprovecharse de la anciana. Sin embargo, en esas charlas a puerta cerrada había mucho más. Las grabaciones involucraban al ministro de Presupuesto y Cuentas Públicas de por aquel entonces, Éric Woerth (perteneciente a UMP, el partido de Sarkozy), quien habría intercedido para ayudar fiscalmente a Bettencourt, poseedora de varias cuentas en Suiza y de una isla no declarada en las Seychelles. Para más inri, la esposa del ministro trabajaba como asesora económica de Bettencourt (con un sueldo de 13.000 euros al mes) hasta su dimisión cuando todo salió a la luz. Además, al adentrarse en esta historia familiar, la investigación judicial sacó a relucir una presunta financiación ilegal del partido de Nicolas Sarkozy, supuesto destinatario de dinero procedente de la fortuna Bettencourt, tal y como desveló a la policía una antigua contable de la familia (Sarkozy terminó por ser exonerado en los tribunales por este asunto). El desenlace de la historia llegó pocos días antes de la muerte de Liliane Bettencourt el 21 de septiembre de 2017. Antes del fallecimiento de la multimillonaria, su hija Françoise y el fotógrafo François-Marie Banier llegaron a un acuerdo para poner punto y final a un litigio que llevaba ya una década de recorrido. Para entonces, toda Francia había sido testigo de las intimidades y trapos sucios de la familia más poderosa del país.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_