Ir al contenido
_
_
_
_

Viaje a Guinea-Conakry, el campo de batalla de China y EE UU por la bauxita, clave para la fabricación del coche eléctrico

El país africano tiene las reservas más grandes del planeta de la roca de la que se extrae el aluminio, vital para la transición energética

Camiones que se preparan para llevar un cargamento de bauxita al puerto de Guinea-Conakry.Jaume Portell y Núria Vilà

En Guinea-Conakry, un país clave para el futuro del coche eléctrico, la circulación por carretera es un rompecabezas logístico que puede acabar con la muerte. Menos del 10% de las carreteras están asfaltadas. Al circular por sus vías, un paisaje ejerce de alerta recurrente para los usuarios de coches compartidos: el gran número de camiones y coches volcados en las cunetas a ambos lados del arcén.

Lo que sucede en la superficie de la tierra es toda una paradoja. En las entrañas del suelo de Guinea, se esconden las reservas de bauxita más grandes del mundo. La bauxita es una roca color marrón rojizo de la que se extrae el aluminio, que hace posibles los coches eléctricos, a miles de kilómetros, en China y en Europa. Los fabricantes utilizan el aluminio en varias piezas del chasis y carrocería para hacer más ligeros los vehículos y, así, aumentar la duración de la batería y los kilómetros de autonomía. Estos coches necesitan hasta un 27% más de aluminio que de motor de combustión.

La bauxita, además, se utiliza para hacer aviones, barcos, placas solares y turbinas eólicas. Para hacerse con esta codiciada roca, todas las grandes potencias están presentes en el país africano, que ha empezado a reordenar el sector minero. Guinea, además, busca atraer capital extranjero para aumentar el número de refinerías en su territorio.

En las últimas tres décadas la producción guineana de este material rojizo se ha multiplicado por nueve: el precio ronda los ocho céntimos el kilo, y la única manera de ganar dinero es aumentando el volumen de ventas. Por eso la producción, tradicionalmente concentrada en el oeste de Guinea no deja de avanzar hacia nuevos pueblos en el interior.

Por ejemplo, en 2020, Ashapura, una empresa india, llegó con promesas de empleo y transformación a pueblos como Bembou Silaty y Koussadji. Para sus habitantes fue una buena noticia que iría matizándose con el paso de los años. Pero la esperanza de trabajo fijo se transformó en un paisaje de agua contaminada, caída de producción agrícola y aumento de enfermedades respiratorias.

“Desde que vinieron hemos tenido problemas con el agua, todo el mundo tiene problemas de salud”, dice Mariam Kindi Diallo, habitante de Koussadji, uno de los pueblos cercanos a la explotación de bauxita de Ashapura, la empresa que consiguió la concesión en 2019 y que la tendrá hasta el año 2034. Diallo señala que los médicos les han desaconsejado coger el agua de la lluvia para beber, pero que no tienen más remedio, y señala el descontento de los habitantes ante la falta de desarrollo: “No hay ni carreteras ni escuelas. ¿Qué se supone que debemos hacer? Solo queremos una vida digna”, protesta.

Un informe de la organización Natural Justice documentó, en 2023, cómo en Boké―muy cerca de Bembou Silaty y Koussadji― el polvo que levantaba el constante paso de los camiones afectaba las vías respiratorias de las poblaciones cercanas a la zona minera. También hubo afectaciones al agua y al suelo. En el momento de escribir este artículo, Ashapura no ha respondido a las diferentes peticiones de entrevista de este periódico.

02:41
Viaje a Guinea-Conakry

Junto a otras mujeres de Koussadji y de Bembou Silaty, Diallo ha formado la asociación Allawalli -“Que dios nos ayude”, en fula-, una cooperativa agrícola. Tanto ella como sus compañeras critican que la productividad de sus cultivos ha disminuido desde la llegada de la actividad minera. El avance de la actividad minera está afectando directamente a la agricultura, en forma de tierras menos productivas y otras que, directamente, se pierden para este uso. Según los datos del gobierno de Guinea, un tercio de las tierras no son aptas actualmente para la agricultura, y un 1% de las tierras se ha perdido de forma permanente.

Este proyecto, que abarca 100 kilómetros cuadrados, es apenas una gota de agua en el mar de las explotaciones de bauxita. En este pequeño país africano hay cerca de una veintena de explotaciones de empresas chinas, rusas y estadounidenses que buscan extraer las 7.400 millones de toneladas de bauxita que tiene Guinea. Esta reserva supera con creces las de Australia, Vietnam, Brasil e Indonesia.

Una batalla por los yacimientos

La minería ha sido, desde antes de la independencia de Guinea en 1958, un asunto de primer orden en la política de ese país, tal y como apunta Oumar Totiya Barry, director del Observatorio Guineano de Minas y Metales. Barry, autor de un libro sobre la historia de la CBG ―Compagnie des Bauxites de Guinée―, recuerda que durante la ocupación nazi de Francia, París planteó reubicar su industria de producción de aluminio en Guinea, considerada un lugar idóneo para ello.

La primera central de alúmina ―el primer derivado de la bauxita, paso previo al aluminio― se hizo con capital francés, y luego pasó por las manos del estado guineano. Desde 2006, tras la última privatización, la empresa Rusal ―el gigante ruso del aluminio― controla la única central de alúmina del país.

La minería puede generar recursos útiles, pero en sí misma no constituye desarrollo
Oumar Totiya Barry, director del Observatorio Guineano de Minas y Metales

Barry critica el uso que, hasta ahora, el estado ha dado al sector minero. “Allá donde llega una empresa minera, el estado dimite de sus obligaciones. Es la empresa quien debe proveer de agua, electricidad y empleos a los locales. La población tiene el sentimiento que la empresa debe traer el desarrollo, pero estas empresas están allí para hacer negocios”, dice Barry. Sin embargo, añade que esa percepción se explica porque los proyectos mineros suelen ir acompañados de un “discurso político” que pretende convertir la minería en un medio de transformación del país. “La minería puede generar recursos útiles, pero en sí misma no constituye desarrollo”, aclara.

Actualmente, China produce cerca del 60% del aluminio mundial, y sustenta parte de esa industria gracias a las relaciones comerciales con Guinea. Es el primer acreedor del país y, a la vez, es el principal destino de la bauxita guineana. De cada 10 toneladas de bauxita que importó China en 2025, siete procedían de Guinea. En este país de África occidental, el capital chino ha financiado además la puesta en marcha de la mina de hierro de Simandou, con un ferrocarril hasta la costa incluido. Una de las autovías mejor asfaltadas del territorio, los 357 kilómetros que unen Coyah, Mamou y Dabola, también ha sido rehabilitada con financiación del China Eximbank. En las calles de Conakry, la capital, los carteles presumen de la cercanía entre Doumbouya y Xi Jinping, líder del Partido Comunista de China.

África se ha convertido, para Pekín, en el destino de muchas más mercancías en 2025 como respuesta a la guerra comercial. El gigante asiático amplió su superávit comercial con el continente desde los 62.000 millones de dólares de 2024 hasta los 102.000 millones de dólares en 2025 (desde los 52.000 hasta los 858.000 millones de euros). Guinea es una de las excepciones, al ser de los pocos países africanos que vende a China más de lo que le compra. La relación comercial de Conakry hasta China consiste en un solo producto: más del 99,5% de las exportaciones guineanas hacia China fueron bauxita, según los datos de la administración general de aduanas china.

En Europa, el país que más bauxita guineana ha importado durante la última década es España. Para España, la bauxita es trascendental para mantener la producción nacional de aluminio, de la que se abastecen sectores como el de la automoción. Durante la década entre 2014 y 2024, España importó de media 3,46 millones de toneladas cantidad de bauxita al año, y el 96% procedió de Guinea. Un dato revela la distancia entre la industria del aluminio china y la europea: solo en 2025, las importaciones chinas de bauxita desde Guinea superaron las que Europa realizó desde todo el mundo ―Guinea incluida― en los últimos diez años. De esa ventaja a nivel de costes y escala surgen, entre otros aspectos, la ventaja competitiva del coche eléctrico hecho en China respecto al europeo.

Para EE UU, que inauguró el mandato de Trump cancelando fondos de USAID, el acercamiento a África de las últimas semanas muestra la importancia estratégica de los minerales críticos. Los minerales fueron uno de los pocos sectores que no recibieron aranceles. Nick Checker, alto cargo de la Oficina de Asuntos Africanos del Departamento de Estado, declaró a Semafor que EE UU no va a competir con China a la hora de construir proyectos, pero que sí lo hará en el ámbito de los minerales o para conseguir “la resiliencia en la cadena de suministro”.

El pasado 4 de febrero EE UU celebró la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos, un encuentro que pretende estrechar lazos con naciones africanas. Guinea fue invitada, y fue uno de los 11 países que firmó un memorando de entendimiento para colaborar con EE UU en acuerdos de precios, cadenas de suministro y creación de mercados.

Tras meses de guerra comercial entre Washington y Pekín, el próximo episodio de este pulso –ahora diplomático- ya se está jugando en Guinea. La ventaja, de momento, es para Pekín; pero Conakry se mueve para ver qué puede obtener de EE UU.

Guinea presiona por las refinerías

El presidente de Guinea, Mamadi Doumbouya, cuida con recelo sus yacimientos y los beneficios económicos que puedan reportar. Doumboouya ―que llegó al poder tras un golpe de estado en 2021 y que ganó las elecciones el pasado diciembre― revocó las licencias de medio centenar de compañías mineras que operaban en el país en los primeros meses de 2025. Uno de los pleitos más recientes abiertos por su Gobierno es el que lleva con Axis International, de Emiratos Árabes Unidos, al que revocó su licencia por no cumplir con la construcción de una refinería. La empresa denunció a Guinea en diciembre por incumplimiento del contrato a un tribunal internacional, pidiendo una compensación de unos 29.000 millones de dólares (más de 24.000 millones de euros), una cifra superior al PIB de todo el país.

El Estado quiere que haya una refinería de alúmina y, después, de aluminio. De esta manera Guinea se convertiría en un actor importante en la cadena de producción mundial
Amadou Bah, director ejecutivo de Action Mines

Las refinerías serán la clave para capturar más valor añadido, tal y como explica Amadou Bah, director ejecutivo de Action Mines, una organización de la sociedad civil guineana. “Cada semana vienen unos 30 barcos aquí y se llevan la bauxita hacia China, hacia Europa y hacia India. El Estado quiere que haya una refinería de alúmina y, después, de aluminio. De esta manera Guinea se convertiría en un actor importante en la cadena de producción mundial”, dice Bah. A principios de febrero, el precio del aluminio rondaba los tres dólares el kilo (unos 2,52 euros), multiplicando por 37 el precio de la bauxita.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_