Placas de mentiras
Una distorsión crea una leyenda que se repite al infinito. Como la surgida en Jaén en torno a Ricardo Darín


Al recibir la nacionalidad española, cuando le preguntaron dónde quería situar su origen el actor argentino Ricardo Darín dijo, porque le gustaba el nombre, “Jaén”. Ahora, el municipio de esa ciudad lanzó una campaña ingeniosa para poner una placa con la leyenda: “Aquí decidió nacer Ricardo Darín”. En un video, algunos jienenses cuentan historias inventadas —ese es el chiste— para argumentar por qué la placa debe colocarse donde ellos sugieren.
El propietario de un local de telas dice que debe ir allí porque “nosotros le hicimos el traje de conejito en su primera obra de teatro”. La dueña de una floristería dice que no hay mejor sitio que ese, puesto que “nació aquí, en el portal de al lado”. La mujer que atiende una confitería dice que ese es el sitio correcto porque, de niño, “se pasaba aquí todo el día”. La ficción está en el origen de la historia de Darín. Cuando tenía siete años, su padre lo llevó a volar un planeador y le dijo: “Ahora va a manejar el avión usted solo. Vire a la derecha”. Darín movió la palanca y el avión viró a la derecha. “Vire a la izquierda”, y el avión viró a la izquierda. Como no veía las manos de su padre, no le creyó: “Dale, pa, lo estás manejando vos”. Entonces su padre levantó las manos y dijo: “Y ahora?”. Darín quedó obnubilado. ¿Realidad, mentira, magia?
Una distorsión crea una leyenda que se repite al infinito. La idea del municipio de Jaén juega en el borde y deja el invento en evidencia. Pero como hace rato hemos empezado a no distinguir la broma del dato, algún habitante del futuro podría escribir, muy convencido, algo como: “Darín nació en Jaén, en el portal contiguo a la floristería Aguilera. Se pasaba los días comiendo bollos en la confitería Barranco y parte de su éxito teatral comenzó con el traje de conejo que le hicieron en Tejidos El Carmen”. No sería raro. Vivimos en la era del olvido. El pasado es apenas una molestia y, poco a poco, empieza a ser una molestia fácil de modificar.
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