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cartas al director

Los jinetes del caos

Los lectores y las lectoras escriben sobre la destrucción del orden internacional, la actitud de los políticos en el Congreso, el cambio horario y la igualdad en las tradiciones

Bombas israelíes sobre el centro de Beirut, el 18 de marzo.Hussein Malla (AP)

Es casi un milagro que hayamos llegado hasta aquí sin autodestruirnos. Pero aún estamos a tiempo. Hasta que irrumpieron en nuestras vidas los tres jinetes del caos —Putin, Trump y Netanyahu―, disfrutábamos de un orden mundial donde, más o menos, se respetaban las reglas de juego que pusimos en manos de organismos internacionales. Pero todo ha saltado por los aires. No podemos permitir que tres individuos irresponsables condicionen el destino de millones de personas. En el mundo hay más personas buenas e inteligentes que necias y malvadas. No pueden ganarnos. Para empezar a cambiar las cosas, llamémoslas por sus nombres y no seamos timoratos ni equidistantes como está siendo Europa con estos detestables personajes que están cometiendo crímenes de guerra, asesinatos de Estado o genocidio en el caso de Netanyahu. La tibieza con los malos deja de ser prudencia para convertirse en complicidad.

Pedro Serrano. Antonán del Valle (León)

Comparecencia inútil

La comparecencia del Presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados para defender el decreto que pretende mitigar los efectos de la guerra de Irán ha sido más inútil que el paraguas en Cádiz un día de levante, pues solo ha servido para que, tanto el compareciente como los portavoces de los grupos políticos, hayan aprovechado los tiempos de exposición reglamentarios para lanzar sus arengas sin importarles para nada el motivo de la convocatoria. Luego se extrañan del desapego de la gente con la política.

Mario Suárez. Pilas (Sevilla)

El eterno debate horario

El domingo volvemos a adelantar el reloj. Este jet lag forzado nos descoloca durante unos días, pero lo que más desconcierta es que ciudades como Santiago de Compostela compartan horario con Berlín o Belgrado, mientras que con Oporto exista una hora de diferencia. Tal vez convendría recuperar un huso horario más acorde con nuestra posición geográfica, como el que tuvo España durante la Segunda República. Resulta llamativo que el meridiano de Greenwich, referencia mundial del tiempo, pase por el este de la península y, sin embargo, mantengamos un horario adelantado. Un ajuste favorecería ritmos de vida más naturales y quizás más saludables. En cualquier caso, este debate cobra especial relevancia ante una posible decisión en la Unión Europea sobre la supresión del cambio de hora. Quizás entonces nos plantearnos qué modelo de vida queremos seguir.

Jaume Vallès. Piera (Barcelona)

Discriminación y tradiciones

La situación de la Semana Santa de Sagunto, con una cofradía sin mujeres este año, invita a reflexionar sobre el equilibrio entre tradición e igualdad. En pleno siglo XXI, resulta llamativo que existan prácticas que limitan la participación por razón de género en celebraciones que forman parte del patrimonio común. Las palabras de Gonzalo Escrig, al afirmar que no percibe un “ambiente machirulo”, muestran cómo a veces la costumbre puede hacer invisibles ciertas desigualdades. Mantener la tradición es valioso, pero no debería servir para excluir, sino para avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria.

Cristina Pérez de Lope. Madrid

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