Xabi Alonso en la sociedad de la impaciencia
El resultadismo no es un vicio del fútbol que haya impregnado la vida: es otro vicio de la vida que se observa bien en el fútbol


Florentino Pérez se impacientó con Xabi Alonso, pero la culpa no está solo en Xabi Alonso o en los jugadores del Real Madrid o en el propio Florentino Pérez, que escogió al entrenador y le dio la confianza que ahora le quita: la culpa está en el tiempo este que habitamos, que se impacienta rápido por cualquier cosa. Ahora todo se mide, en el fútbol y en la vida: se miden los me gusta y los seguidores y el rendimiento y las pulsaciones y los pasos que damos y el uso de nuestro tiempo, porque los resultados han de ser inmediatos.
Vivimos en el medio de una espiral de ansiedad. La sociedad es impaciente y tiene prisa, aunque no siempre sepa por qué la tiene. A veces la gente tiene prisa porque quiere vivir, y otras tiene prisa para ver más reels en Instagram. Al cabo, la consecuencia es la misma: se acaba perdiendo la paciencia, aunque sea para poder perder el tiempo.
Te calculan los minutos que tardarás en leer un artículo y las horas que tendrás que dedicar hasta preparar unos buenos canelones. Las canciones, las series y las películas deben llevar su dosis de adrenalina ya en los primeros compases para evitar que pases a las siguientes, porque ya es más ágil nuestro dedo que nuestro cerebro: la prisa ha acabado por ser un acto reflejo de la conciencia.
Para evitar que pasáramos de año, Donald Trump puso la noticia de 2026 el día 3 de enero, antes de que pudiera vencernos la tentación de la impaciencia. Necesita atención constante. Entre alertas del teléfono y vídeos cortos en las redes, la vida pasa a todo correr. Si no se mueve, se muere. No hay tiempo para entender nada. Basta con no perderse.
El resultadismo no es un vicio del fútbol que haya impregnado la vida: es otro vicio de la vida que se observa bien en el fútbol, como tantos otros. Como las prisas, tan próximas a la insatisfacción. La determinación del Real Madrid con Xabi Alonso tiene menos que ver con el fútbol que con muchas de las demás cosas, pero se acaba antes cambiando de entrenador que intentando cambiar la idea de la impaciencia. Lo único que puede hacerse, entonces, es apresurarse en señalar al culpable de tanta espera, y ese partido los futbolistas del Madrid sí han sabido jugarlo a tiempo.
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