El Real Madrid despide a Xabi Alonso y nombra a Álvaro Arbeloa como nuevo entrenador
El técnico sale del banquillo menos de 24 horas después de perder la final de la Supercopa contra el Barça y siete meses después de ser contratado

Xabi Alonso dejó Yeda el domingo por la noche hablando de “mezcla de emociones” después de perder la final de la Supercopa contra el Barcelona (3-2). “Por un lado, la decepción de no haber podido ganar el título”, decía. “Pero también hay orgullo porque el equipo ha dado la cara desde el primer minuto hasta el último. No estamos contentos con el resultado, pero yo creo que podemos sacar cosas positivas. Queda mucha temporada”. Pero para él la temporada con el Real Madrid se acabó pocas horas más tarde, ya en España, solo siete meses y medio después de su nombramiento. Minutos después de las 18.00 el club anunciaba que prescindía de él en un comunicado que describía su final como “de mutuo acuerdo”. Enseguida apareció un nuevo comunicado en la web del club: su sustituto es Álvaro Arbeloa, hasta ahora técnico del Castilla, compañero de vestuario del tolosarra cinco temporadas, entre 2009 y 2014.
La decisión de sustituir a Xabi llevaba semanas circulando por los despachos de la zona noble de Valdebebas. Había un sector de la directiva muy descontento con el desarrollo de su estancia en el banquillo, mientras que otro estaba convencido de que el nuevo proyecto necesitaba tiempo para terminar siendo un éxito, según fuentes conocedoras de las posturas. El primer grupo detectó desde el comienzo signos inquietantes en la gestión de la plantilla. “Entra con mal pie”, se ha pronunciado a menudo en los despachos. Iban recibiendo quejas de algunos jugadores por la distancia inicial en el trato, la escasez de explicaciones de alguna decisión, presuntos agravios en el reparto de minutos o métodos de preparación demasiado invasivos.
Entre el descontento sobresalió el de Vinicius, que se vio por primera vez en el banquillo de manera no episódica o residual por primera vez desde su explosión con Carlo Ancelotti en la temporada 2021-2022. Su primer gran enfado sucedió ya durante el Mundial de Clubes de EE UU. En las horas previas a la semifinal contra el Paris Saint-Germain supo que no sería titular y montó en cólera. Pero casi en el último momento el club comunicó una lesión de Trent Alexander-Arnold y el brasileño entró en el once por la derecha, una ubicación extraña para él.
Vinicius no era el único descontento, pero sí el más sonoro. Se quejó en público el 20 de septiembre cuando lo sustituyó en la pausa de hidratación del partido en el Bernabéu contra el Espanyol, aunque el incidente no hizo demasiado ruido. La gran explosión llegó el 26 de octubre, en el clásico de Liga también en casa. Cuando vio su número en el cartel de los cambios se encontraba cerca del centro del campo, y recorrió el trayecto hasta la banda quejándose de manera muy notoria. Hasta alcanzar el túnel del vestuario diciendo: “Me voy del equipo”. El episodio se zanjó con la comprensión de la cúpula hacia el brasileño, lo que debilitó un poco más la autoridad del técnico. El brasileño se disculpó dos días después en el vestuario y luego a través de un comunicado en el que mencionaba a los aficionados, a sus compañeros, al club y a Florentino Pérez, pero eludía incluir al entrenador.
Después del clásico, que colocó al Madrid en cabeza de la Liga con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona, se produjo un llamativo desplome. En poco más de un mes se vieron cuatro puntos por detrás, tras sumar una victoria en cinco partidos en noviembre. La caída de tensión fue formidable, una especie de bajada de brazos casi general que convertía en inútiles las intenciones del técnico de presionar arriba. La actitud del equipo se evaporó. “Como si no les importara perder”, decía entonces una fuente con acceso al vestuario.
A las dudas sobre las habilidades de Xabi como gestor de la plantilla, los dirigentes añadieron entonces las relativas a su condición física. Sostenían que el mal rendimiento deportivo no tenía que ver con la calidad de los jugadores sino con que no se encontraban correctamente preparados para la competición. Florentino Pérez siempre añoró a Antonio Pintus, encargado de esa faceta en las tres Champions consecutivas de Zinedine Zidane en el banquillo y también en las últimas dos de Carlo Ancelotti.
Xabi llegó al Madrid acompañado de Ismael Camenforte-López, que había trabajado con él en el Bayer Leverkusen, y Pintus se vio relegado a un papel más decorativo, de supervisión general. La salida del técnico tolosarra y la llegada de Arbeloa suponen también el regreso de Pintus a la gestión directa de la primera plantilla.
Las quejas de la cúpula respondían también a la acumulación de lesiones de la plantilla. Solo en la Supercopa, el Madrid perdió después de la semifinal a Mendy y a Rüdiger, que había apurado su recuperación para ayudar al equipo. En la final cayó Valverde y Vinicius pidió el cambio en el minuto 85 por calambres.
Además, en los despachos consideraban muy decepcionante el juego del equipo, que sufrió a mediados de diciembre por ejemplo para ganar en la eliminatoria de dieciseisavos de la Copa del Rey al Talavera, un equipo del final de la tabla de Segunda RFEF, el cuarto escalón del fútbol.

Pese a las críticas al juego, el equipo de Xabi fue el que más produjo en ataque desde el Madrid de la última temporada de Cristiano Ronaldo. En la Liga ha creado de media ocasiones que, sin contar los penaltis, y según el modelo de Hudlstatsbomb, valían 1,78 goles esperados de media por partido, la cantidad más alta desde la 2017-2018, cuando el equipo produjo en juego ocasiones de 1,88 goles esperados por partido.
En el último partido antes de su salida, la derrota en la final de la Supercopa, el valor de las ocasiones del Madrid (1,66) superó al de las del Barcelona (1,52). Al terminar, Courtois lamentó que el clásico hubiera caído del otro lado: “En la segunda parte merecimos ganar, pero los detalles estaban un poco en nuestra contra hoy. En eso estamos los últimos meses, que las cosas no salen como deben salir. Pero creo que hemos demostrado hoy que somos un equipo vivo”. La evaluación de la cúpula era distinta. Veían imprescindible no dejar pasar más tiempo antes de intervenir. Han sido algo más de siete meses en el cargo en los que ha dirigido 34 partidos, con 24 victorias, cuatro empates y seis derrotas. “Ha sido corto”, se despidió Mbappé en Instagram. “Te recordaré como un entrenador con las ideas claras y que sabe mucho de fútbol”.
El equipo vuelve este martes a los entrenamientos ya con Álvaro Arbeloa al mando, que se estrenará al día siguiente en el banquillo contra el Albacete en el partido de octavos de final de la Copa en el Carlos Belmonte (21.00, La1).
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