Heroína de nuestro tiempo
Un nuevo bulo sirve a publicistas ultras para seguir agitando el discurso contra el Estado que apela a las más bajas pasiones


“No puedo dejar de pensar en ella. El Estado le ha fallado. ¿Le fallarán también los hombres decentes y valientes de Gran Bretaña?”. Ella era una niña escocesa de 12 años, del pueblo de Dundee, que protagonizaba un video difundido por redes el martes insultando a quien la filmaba y amenazándolo con un machete y un hacha. El Estado era el británico, incapaz de defender a las jóvenes de piel blanca como ella que sufren una plaga de violaciones de inmigrantes ilegales como el que teóricamente la asediaba. La apelación a los hombres decentes era una invitación a defenderse virilmente con las armas, toda vez que la policía no cumplía con su deber sino más bien lo contrario: la había detenido a ella. Cuando Elon Musk, obsesionado con las violaciones, retuiteó el video desde su red, pasó lo esperable si tienes millones de seguidores para imponer tu versión de la realidad: se viralizó de inmediato. En cuestión de horas, se multiplicaron los memes de la niña representada como una nueva y heroica Juana de Arco, caracterizada por un coraje indomable. En un tuit, Musk sobrepuso a un dibujo de la niña, que ya se ha replicado en camisetas, la estampa del Mel Gibson que protagonizó Bravehart. Incluso se apuntó a la campaña nuestro inefable Marcos de Quinto.
Pero lo más fascinante, y alarmante, es la culta perversidad del activismo intelectual que puso en marcha el autor de la frase que citaba en el arranque de la columna: el publicista reaccionario Rob Dreher, uno de los propulsores de la carrera política de J. D. Vance y actualmente residente en la paradisiaca Hungría de Viktor Orbán, según ha explicado en diversas entrevistas. Desde que el filántropo cristiano norteamericano que le financiaba sus artículos le cerró el grifo por comentarios dignos de Torrente, Dreher escribe un influyente boletín al que estoy suscrito y en el que, apenas transcurridas 24 horas, hizo categoría del caso de esa niña rebautizada como Sofía de Dundee, enemiga del Estado. La tesis desarrollada por este activista es que esta niña, defendiéndose con un puñal y un hacha de ese monstruo que el espectador no puede ver —el inmigrante violador traído al país por los políticos liberales—, es el ejemplo perfecto para evidenciar que existe una guerra civil latente que la gente desconoce porque los medios de referencia clásicos —menciona The Guardian, The Telegraph y la BBC— no hablan de ella. Ocultan su caso y lo que implica.
Pero la BBC es uno de los medios que, sin citar el nombre de la niña, precisó que se trataba de un caso de desinformación. En una nota oficial, el superintendente de policía instaba a la ciudadanía “a no compartir información errónea sobre este incidente o especular sobre las circunstancias”. También informaba de que el vídeo lo había grabado el sábado 23 una pareja búlgara que se sintió amenazada por aquella niña y por su hermana. Naturalmente, Musk no ha rectificado ni tampoco Dreher. Su objetivo ya se había cumplido: suministrar la dosis cotidiana de la heroína de nuestro tiempo, el discurso contra el Estado que apela a las más bajas pasiones y desprestigia al periodismo. Durante los días que duró esa campaña, agitada sobre todo desde Estados Unidos, a nadie pareció importarle cuáles son las circunstancias en las que debe madurar una chica como esa. Los datos los expuso la filósofa Kathleen Stock: “Dundee tiene la tasa más alta de órdenes de protección infantil en Escocia, la tasa de incidencia nacional más alta de abuso doméstico, la segunda esperanza de vida más baja y la segunda tasa más alta de muertes por abuso de drogas en Europa”.
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