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Pocas opciones de cambio en la polítíca exterior

La política exterior española es tal vez el área de gobierno donde menos modificaciones se avecinan, incluso aunque se produzca un cambio de inquilino en la Moncloa. Los grandes campos de actuación para los próximos años se centran en la Unión Europea y las consecuencias de su futura ampliación, las relaciones con las naciones latinoamericanas y la política hacia los países del Magreb y, más concretamente, Marruecos. Otro capítulo importante lo constituirá la cooperación internacional, tras el intenso movimiento ciudadano en favor de que los presupuestos del Estado dediquen un 0,7% para ayudas al Tercer Mundo. En todo ello no parece que se vaya a producir ninguna ruptura con las actuaciones desarrolladas hasta ahora. Sólo Izquierda Unida mantiene posiciones muy diferenciadas. Pero no se atisba la posibilidad de aplicarlas.

La mili ya no tiene quien la defienda.

El intento de zanjar el debate sobre el servicio militar, con el acuerdo parlamentario de junio de 1991, se ha demostrado baldío. La presión de la opinión pública, y en especial de las nuevas generaciones, cuyo peso en el cuerpo electoral es creciente (cuatro millones de españoles son varones de 18 a 30 años), ha hecho saltar por los aires un modelo (nueve meses de mili y 50% de militares profesionales) que apenas empezaba a andar. Si el PSOE redujo el servicio en filasa la duración de un embarazo, el PP lo promete ahora seismesino. Pero ni los populares, que lanzaron la oferta, ni los socialistas, que la rechazan, han dicho su última palabra, según reconocen. A medida que las diferencias programáticas entre los partidos se van borrando en tantos terrenos, la política de Defensa, la política de Estado por antonomasia, se convierte paradójicamente, a causa de la mili, en uno de los terrenos predilectos de la batalla electoral.Insumiso preso en régimen abiertoObjetor de conciencia que ha realizado la PSSSoldado de reemplazo a punto de acabar la mili